Los mensajes incluían frases como: "Ucrania te necesita. Unite a los combatientes argentinos". Paralelamente, portales afines a Rusia y canales de Telegram dedicados a identificar mercenarios ya habían difundido meses atrás imágenes y datos personales de Ortiz y Otero.
La investigación comenzó en Ezeiza
La causa se inició el 24 de marzo, cuando efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) detectaron a cuatro pasajeros que estaban por abordar un vuelo de Turkish Airlines con destino a Estambul, desde donde continuarían viaje hacia Moldavia y luego a Kiev.
Los hombres aseguraban que viajarían como albañiles para participar en tareas de reconstrucción en Ucrania. Sin embargo, durante las entrevistas realizadas por el Programa Nacional de Rescate, reconocieron que el verdadero objetivo era incorporarse como combatientes.
Avisos compartidos por Otero en sus redes.
Las víctimas, todos hombres mayores de edad y con dificultades económicas —entre ellos un exsoldado—, declararon que desconocían quién financiaba los pasajes y cómo regresarían a la Argentina en caso de sobrevivir al conflicto. Según la investigación, al menos cuatro argentinos murieron combatiendo en Ucrania entre 2025 y 2026.
Para los investigadores, el consentimiento de los reclutados estaría viciado por el aprovechamiento de su vulnerabilidad socioeconómica, motivo por el cual la causa fue encuadrada como trata de personas.
Las pruebas contra los acusados
Durante los allanamientos realizados el último fin de semana, Ortiz fue detenida en un conventillo de Tigre por efectivos del Departamento Antisecuestros Norte de la Policía Federal Argentina.
En la vivienda los investigadores secuestraron insignias militares ucranianas, documentación relacionada con el reclutamiento, uniformes y antiguos gafetes policiales, elementos que ahora forman parte de la causa.
Ortiz tras su arresto en Tigre. (Foto: Policía)
Además, las víctimas entregaron a la Justicia el número telefónico de Ortiz y relataron que las comunicaciones con los organizadores se realizaban a través de Signal, una aplicación de mensajería encriptada. También declararon que fueron citados en un hotel de la Ciudad de Buenos Aires antes de ser trasladados al aeropuerto de Ezeiza.
Por su parte, Jorge Otero permanece prófugo y, según fuentes de la investigación, habría escapado hacia Brasil. La Dirección Nacional de Migraciones ya recibió un pedido judicial para reconstruir los movimientos migratorios de ambos acusados.