Además, se especula con que los jueces Maximiliano Savarino y Verónica Di Tomasso podrían excusarse de continuar, lo que abriría la posibilidad de que otro tribunal asuma la causa y lleve adelante el debate oral y público.
La anulación del juicio cuenta con el respaldo de todas las querellas, que prefieren empezar de nuevo con un tribunal sin objeciones. Sin embargo, las defensas de los acusados se oponen a esa posibilidad y proponen seguir adelante con la causa mediante el reemplazo de la jueza Makintach.
Detrás de esta maniobra hay una estrategia procesal: si los imputados son condenados, sus defensas tienen previsto apelar y, en esa instancia, solicitar la nulidad del juicio ante la Cámara de Apelaciones. Si ese recurso prosperara, los acusados no podrían ser juzgados nuevamente por los mismos hechos, lo que representaría un serio revés para las acusaciones.