La propia madre relató que, mientras intentaba estacionar, escuchó un disparo y de inmediato vio cómo su hijo caía hacia el asiento del acompañante. La bala ingresó por el ojo derecho a corta distancia y causó la muerte instantánea del pequeño.
La nena, que se encontraba en el asiento delantero, declaró que segundos antes su hermanito se había subido a su regazo mientras ella jugaba con el celular. Instantes después, escuchó el estruendo del disparo y lo vio desplomarse.
El llamado al 911 y el intento de auxilio
En estado de shock, Bickett llamó al 911 para pedir ayuda. Los servicios de emergencia llegaron rápidamente y trasladaron al niño a un hospital local, donde los médicos confirmaron su fallecimiento.
El informe forense determinó que la causa de muerte fue un disparo accidental en la cabeza. El caso fue catalogado como un accidente con arma de fuego, aunque las responsabilidades legales de la madre quedaron bajo la lupa de la Justicia.
La acusación contra la madre
La Fiscalía del condado de Marion imputó a Bickett por el delito de “negligencia de un dependiente con resultado de muerte”, un cargo grave que en Indiana puede derivar en una condena de hasta 40 años de prisión.
El juez también le impuso una medida inmediata: prohibición de contacto con su hija de 9 años, que quedó bajo custodia de su abuela materna. La próxima audiencia judicial está prevista para fines de septiembre.
La defensa familiar: “Fue un accidente absoluto”
La familia de Bickett salió en su defensa. Su madre, Melissa Etheridge, aseguró a medios locales que la acusación es excesiva: “Quizás haya sido negligente al no tener el arma en un lugar seguro, pero jamás le haría daño a ninguno de sus hijos. Ama a sus hijos con locura. Me destroza. Le destroza a su hija”, declaró.
Etheridge agregó que la joven madre es una persona dedicada, que siempre cuidó de sus hijos y que ahora atraviesa una devastación emocional: “Todos la pintan como una mala persona. Es una gran madre. Los chicos tenían todo lo que necesitaban”.
Incluso, familiares y allegados iniciaron una campaña en GoFundMe para recaudar fondos destinados a cubrir los gastos de defensa legal de Bickett, describiéndola como “una madre cariñosa y dedicada”.
La fiscalía, categórica: “Esto nunca debió haber pasado”
En contraste con las declaraciones de la familia, el fiscal del condado de Marion, Ryan Mears, fue contundente: “Esto nunca debió haber pasado. Hasta que el estado exija licencias y capacitación básica para los dueños de armas, las familias seguirán en riesgo. El almacenamiento seguro y la responsabilidad no son opcionales: es cuestión de vida o muerte”.
El funcionario apuntó directamente al vacío legal en Indiana y en otros estados de EE.UU., donde la portación y tenencia de armas carece en muchos casos de controles efectivos sobre el almacenamiento seguro, la capacitación y la convivencia con menores.
Un problema estructural: las armas y los niños en EE.UU.
Policía nene murió en estacionamiento por un tiro
El hecho ocurrió en el estacionamiento de una farmacia CVS, mientras la mujer, identificada como Keiara Bickett, de 28 años, estacionaba el auto con sus hijos a bordo.
El caso de Javarius no es aislado: las armas de fuego son la principal causa de muerte entre niños y adolescentes en Estados Unidos.
De acuerdo con cifras del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC): cada año, en promedio, 144 menores mueren en accidentes con armas. Además, se registran 1.275 suicidios con armas en la franja de 1 a 19 años; y otros 2.814 homicidios involucran a niños y adolescentes.
Además, se estima que 4,6 millones de menores viven en hogares con al menos un arma cargada y desbloqueada, lo que multiplica el riesgo de tragedias como la ocurrida en Indianápolis.
El futuro de Keiara Bickett
La situación judicial de Bickett se definirá en las próximas semanas. Si es hallada culpable, podría recibir una pena ejemplar, destinada no solo a sancionar su responsabilidad individual, sino también a enviar un mensaje social sobre los riesgos de la negligencia en la tenencia de armas.
Mientras tanto, permanece detenida y bajo asistencia psicológica, según confirmó su defensa. Su hija mayor quedó al cuidado de su abuela, a la espera de que la Justicia determine si recuperará el contacto con su madre.