En esas conversaciones, "Porteñito" le confirmó a su contacto: "Me voy a entregar, maté a uno hoy"; asimismo que reconoció que estaba "re empastillado".
A partir de los teléfonos y las computadoras de los involucrados se pudieron extraer pruebas contundentes sobre el crimen ocurrido a las 4 de la madrugada en la intersección de Roldán y Perú, en San Lorenzo, unos 30 kilómetros al norte de Rosario.
De acuerdo a Télam, fuentes de la investigación explicaron que si bien el joven de 25 años había desinstalado la aplicación de mensajería Whatsapp, los peritos pudieron acceder a los conversaciones de chats a través de Messenger, en su cuenta de la red social Facebook.
"No era para ponerlo", le dijo el acusado a un contacto, al que le había enviado una captura de una noticia sobre el crimen.
"Este fui yo", escribió "Porteñito" en otro mensaje, según la acusación del fiscal Ledesma.
En una conversación extraída de su computadora, el joven le dijo a su interlocutor que esa madrugada "andaba re empastillado" y pidió que cuiden a un familiar: "Tengo a la shuta (sic) en la puerta de mi casa".
Pérez y su pareja Mimbrero fueron detenidos el miércoles pasado durante una serie de allanamientos ordenados por el fiscal Ledesma.
Con la evidencia de los chats y otras pruebas, el fiscal acusó al hombre en calidad de "autor", mientras que a la mujer la consideró "partícipe necesario".
Por su parte, el juez de la audiencia, Carlos Gazza, formalizó la imputación y dictó la prisión preventiva por el término de dos años a ambos acusados, como lo había solicitado el fiscal.
Para Ledesma, el homicidio se cometió "con el fin de lograr la sustracción de las pertenencias que la víctima llevaba consigo en ese momento, o para asegurar sus resultados o procurar la impunidad para sí y para terceros".
Y puntualizó que tras dispararle a Gutiérrez, Pérez le robó el teléfono celular y el auto, un Volkswagen Gol, que luego apareció incendiado en un camino rural de un pueblo cercano a San Lorenzo.