Al tomar conocimiento del caso, efectivos se presentaron en el lugar, revisaron el material y procedieron a la detención del agresor, quien quedó imputado por maltrato animal.
Vecinos del edificio señalaron que no sería un hecho aislado, lo que incrementó la preocupación por posibles antecedentes de violencia.
El estado del perro y la intervención judicial
Tras el episodio, el animal fue puesto a resguardo para garantizar su integridad, mientras la Justicia avanza con la causa. El expediente quedó bajo la órbita de la Fiscalía de Flagrancia, con posible intervención de áreas especializadas en delitos ambientales.
De acuerdo a lo establecido por la normativa vigente, el acusado enfrenta penas que van de 15 días a un año de prisión, por lo que podría recuperar la libertad en el corto plazo.
Uno de los puntos que ahora investiga la Justicia es si el hombre tiene otros animales a su cargo. No se descarta la realización de allanamientos para verificar su estado y, en caso de ser necesario, disponer su rescate.
Mientras tanto, en el edificio permanece una consigna policial preventiva, ante el temor de nuevos episodios de violencia.