Gira presidencial

Alberto prepara su reunión con el papa Francisco: ¿podrá el Vaticano ordenar la interna del Frente de Todos?

Juan Grabois y los movimientos sociales "francisquistas" pusieron el grito en el cielo por la Tarjeta Alimentar. El Sumo Pontífice como puente con Cristina. Y hasta se coló el reclamo por la apertura de escuelas.
por Nicolás Poggi |
Alberto y Francisco durante la audiencia de enero de 2020. (Foto: archivo)

Alberto y Francisco durante la audiencia de enero de 2020. (Foto: archivo)

Alberto Fernández tendrá este jueves el punto cúlmine de su gira por Europa para conseguir apoyos ante el Fondo Monetario Internacional (FMI). El Presidente se reunirá en el Vaticano con el papa Francisco, un viejo conocido del ámbito metropolitano y un probado observador de los asuntos domésticos de su país. También un actor de peso en el pulso (y la interna) peronista. ¿Podrá el Sumo Pontífice calmar las aguas agitadas del Frente de Todos?

Si bien el viaje presidencial está motivado por la deuda, la cita entre ambos será privada y cada uno tendrá su “agenda personal”, según indicaron a A24.com fuentes vaticanas. Hay más de un tema que el presidente argentino tiene en carpeta para intercambiar con el Papa en el que será el segundo encuentro desde que ambos ocupan estos roles.

Alberto y Jorge Bergoglio se conocen desde que uno era jefe de Gabinete y el otro se desempeñaba como arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires durante la presidencia de Néstor Kirchner. Del deshielo con Cristina Kirchner -cuando fue ungido líder de la Iglesia Católica en 2013- Francisco pasó luego a la frialdad explícita con Mauricio Macri. El tiempo de Alberto traería otro aire en el eje Casa Rosada-Vaticano. Pero el presidente argentino llega a Roma en un momento delicado para su coalición.

En primer lugar, la disputa interna en el Frente de Todos por la política tarifaria, que tiene al ministro de Economía, Martín Guzmán, enfrentado con la fuerza de choque camporista que responde a Cristina y Máximo Kirchner. Una pulseada que expone un dilema mayor en el Gobierno: cómo encarar la reducción del déficit fiscal sin desajustar el acceso de los sectores más vulnerables a los bienes y servicios, una marca registrada del manual económico kirchnerista.

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Tras el encuentro con Francisco, el ministro Guzmán y su comitiva pudieron recorrer la Capilla Sixtina, donde se encuentra la obra cumbre de Miguel Ángel.

Tras el encuentro con Francisco, el ministro Guzmán y su comitiva pudieron recorrer la Capilla Sixtina, donde se encuentra la obra cumbre de Miguel Ángel.

Francisco tiene buen diálogo con Guzmán, a quien recibió durante 45 minutos a mediados de abril, en ocasión del viaje del ministro por Europa para recolectar apoyos. La posición del Papa al respecto, y que excede a la situación de Argentina, es que los organismos internacionales de crédito deben avanzar en una "reducción significativa de la deuda" de los países pobres porque sería, dijo, un “gesto profundamente humano”.

Guzmán y Francisco ya habían compartido una exposición, junto a la titular del FMI, Kristalina Georgieva, en febrero del 2020. ¿Intercederá el Papa en esta oportunidad ante el ala dura del gobierno peronista? ¿O será sólo un consejero?

Los de adentro

Como sea, no es el único frente abierto. Mientras Alberto recorre el Viejo Continente para ganarse el apoyo de sus pares ante el FMI y el Club de París, los movimientos sociales “francisquistas” pusieron el grito en el cielo en Argentina por las últimas medidas de asistencia aplicadas por el Gobierno, puntualmente la Tarjeta Alimentar.

Tanto Juan Grabois, habitual interlocutor del Papa (actualmente con un cargo de integrante del dicasterio de Desarrollo Humano Integral del Vaticano) como funcionarios del Gobierno que integran el Movimiento Evita criticaron públicamente el aumento hasta los 14 años de la Tarjeta Alimentar anunciado por el Presidente el viernes último durante una reunión de la Mesa contra el Hambre.

“Si la cosa se disfraza de programa alimentario, y se bendice con la farándula, eso de alguna manera frena las acusaciones de populismo. Pero es pan para hoy y hambre para mañana. Es decepcionante el modo en el que se eligió hacerlo”, consideró Grabois, que no escatimó predicciones y definió al gobierno de Alberto como una “transición” que “va a durar 4 años”.

Juan Grabois (Foto: Télam)
Juan Grabois, crítico con el Gobierno. (Foto: archivo)

Juan Grabois, crítico con el Gobierno. (Foto: archivo)

Por su parte, el dirigente social Emilio Pérsico, número dos del Ministerio de Desarrollo Social que conduce Daniel Arroyo, criticó el aumento de fondos para esa tarjeta al advertir que “el gasto en ayuda directa nos incluye como consumidores, pero eso no es inclusión social” porque la única inclusión es el "trabajo”. Tampoco “resuelve el problema porque se la come la inflación”, acotó.

"Cada vez que el Gobierno asiste, se lo come el aumento de tarifas y de alimentos", señaló, a su vez, Esteban “Gringo” Castro, secretario general de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), una fuerza aliada del Gobierno. “Es un gran negocio para un grupo de vivos y para los supermercados”, sumó Luis D’Elía.

¿Cuál es el conflicto? Además del cuestionamiento ideológico -reclaman puestos de trabajo en lugar de planes-, los movimientos sociales pierden a partir de la instauración de la Tarjeta Alimentar la capacidad para empadronar -y conducir- a los beneficiarios. “Eso no se hace siendo parte de un gobierno. Hubiera levantado el teléfono y llamado al Presidente para decírselo. Si es funcionario, tiene llegada", le respondió a Pérsico la diputada Cecilia Moreau.

“Tenemos la responsabilidad de gobernar”, recogió el guante, a su vez, Victoria Tolosa Paz, presidenta del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales. Más allá del cruce de declaraciones, lo que dicen los defensores del Gobierno tiene un punto. ¿Acaso los funcionarios no hablan entre ellos? Como sea, el buen vínculo de Bergoglio con Cristina podría ser un puente para acercar posiciones y calmar los ánimos. Lo mismo que con Grabois y los coordinadores de los barrios. Todas las partes esperan un llamado a la paz.

Efectos no deseados

Pero, como si no hubiera suficientes señales de alarma, se coló un último reclamo para la audiencia del jueves. La organización social Padres Organizados, surgida al calor de los cierres de escuelas en pandemia, envió una carta al Vaticano para pedirle al Papa que interceda ante el Presidente para que garantice la presencialidad en las aulas, aunque el fallo de la Corte Suprema ya reconoció la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires a ese respecto.

https://twitter.com/PadresOrgPBA/status/1392126834251386884

“En la gran mayoría de las localidades los niños han atravesado los últimos 18 meses sin asistir a clases y más de un millón de chicos durante 2020 se desvincularon de su escuela”, advirtieron los padres en la misiva al Vaticano. Por ahora no hay indicios sobre si el tema estará en la mesa.

A Alberto y Francisco los una agenda cargada, saldada ya entre ambos la discusión por el aborto. Muchas cosas cambiaron desde su primer encuentro en enero de 2020 -principalmente, el mundo-. La cita de este jueves será en en el estudio del Aula Pablo VI y no en en el Palacio Apostólico por el feriado que se celebra ese día por la Virgen de Fátima. El viernes, en tanto, Guzmán disertará en el Vaticano sobre la deuda en un seminario junto a Georgieva. Por las dudas, Grabois ya avisó que no se va a conectar.

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