Reunión del Comando Conjunto de fuerzas federales, provinciales y la Municipalidad de Rosario. Foto Gobierno Santa Fe.jpeg
La cuestión de las amenazas narcos en Rosario parece politizarse en medio de un clima preelectoral, ya que en la amenaza escrita contra Messi, el mensaje de bandas presuntamente narcos involucraron de alguna manera al intendente de Rosario, Pablo Javkin, con quien según trascendió, se habría comunicado telefónicamente en las últimas horas el presidente Alberto Fernández. El ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, respondió que no es nueva la crisis de inseguridad en Rosario.
Desde el entorno del gobernador Perotti aclararon a A24.com que el problema supera a las autoridades de la provincia: "Hablamos de delitos federales y de responsabilidades que hay que tomar en una dimensión que todo lo que pasa a nivel nacional. Esto no es un problema de la provincia de Santa Fe, la droga atraviesa la Argentina para llegar a Rosario. Es un problema más grande", advirtieron las fuentes oficiales.
Y agregaron: "El gobierno nacional tiene que tomar cartas, no puede mirar para el costado y seguir con la política que tiene".
Los dardos apuntaron al ministerio de Seguridad nacional que encabeza Aníbal Fernández, quien semanas atrás había protagonizado un altercado con el gobernador Perotti, al señalar que "la seguridad es una responsabilidad de la provincia" y que Nación solo ayuda en la medida que el gobierno local se lo pide.
Después de ese altercado, Perotti fue recibido en Casa Rosada personalmente al presidente Alberto Fernández. El mandatario provincial le reclamó que refuerce aún más la ayuda con efectivos de fuerzas federales. También, que apoye una reforma judicial, de las fiscalías, e impulse un refuerzo del sistema de control en las cárceles federales desde donde operan los líderes de bandas narcos, como también se ponga eje en operativos de control del lavado de activos y de la corrupción policial y judicial, y del juego clandestino.
Además de la falta de operativos conjuntos señalan que "hay un montón de situaciones que hace a que todas estas balaceras y amenazas se produzcan. Tenemos que mirar a Rosario como la Argentina, porque el problema es que se lo mira como un hecho o caso aislado", se quejan en el gobierno de la provincia.
En el gobierno de Perotti reconocen que "en Rosario opera una red que tiene tomada la provincia hace muchos años y es muy difícil romperla. Está claro que la ayuda de nación no alcanza. Hechos como estos suceden todos los días y la única manera de contrarrestarlo es trabajando todos juntos".