Casa Rosada

Ante el año electoral, Alberto profundiza un gabinete de coalición para no enojar a Cristina

La asunción de Martín Soria elegido por Alberto con previo consenso de Cristina, muestra un punto de inflexión en el nuevo perfil del Gabinete. Ya no esconden las internas y las exponen como natural en un gobierno de coalición.
por Stella Gárnica | 19 de mar de 2021 - 12:15
El Gabinete nacional reunido en el Museo de Casa Rosada en medio de la pandemia. Alberto tuvo que entregar varios ministros de su entorno más cercano para evitar romper la alianza con Cristina Kirchner.

El Gabinete nacional reunido en el Museo de Casa Rosada en medio de la pandemia. Alberto tuvo que entregar varios ministros de su entorno más cercano para evitar romper la alianza con Cristina Kirchner.

Alberto Fernández en su primer cadena nacional del año

Alberto Fernández en su primer cadena nacional del año, volvió a poner eje en la pandemia mientras espera tomarle juramento a Martin Soria la semana que viene en el Ministerio de Justicia.

Las presiones internas del kirchnerismo por avanzar en la reforma judicial, pero también de volver a ganar las elecciones legislativas para no perder las mayorías actuales en el Congreso, hicieron que el presidente Alberto Fernández termine aggiornándose a un discurso más duro en línea con Cristina Kirchner y profundizar un viraje del gabinete hacia un perfil de coalición.

Alberto ya no tiene la mayoría de ministros que tenía cuando asumió en diciembre de 2019, donde el acuerdo con su socia y fundadora de la coalición, Cristina Kirchner, era mantener cierto equilibrio en las piezas del organigrama ministerial.

La consigna de que “el que saca no pone” un ministro quedó en suspenso y ahora Cristina gana más fichas.

El perfil del Presidente cambió y también cambió el gabinete. Una muestra es la imagen de un acto esta semana en la Casa Rosada, donde el flamante ministro de Hábitat, el exintendente kirchnerista Jorge Ferraresi, fue subido al estrado solo con el Presidente, mientras el resto lo miraba desde la primera fila de invitados. Es uno de los ministros más cercanos a Cristina.

La asunción de Martín Soria, elegido por Alberto con previo consenso de Cristina, muestra un punto de inflexión en el nuevo perfil del gabinete nacional, donde ya no esconden las internas, sino que las exponen como algo “natural en un gobierno de coalición”.

Así lo admitió esta semana a A24.com uno de los delfines de Cristina en la Casa Rosada, que comenzó a levantar más vuelo que otros del ala albertista, cada vez más callados.

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Mientras esto ocurre, el Presidente intenta retomar la agenda de la gestión de la pandemia, ante la inminencia de la llegada de la segunda ola de coronavirus al país. Intenta desatar los nudos que frenan el operativo de vacunación y admite la impotencia del Gobierno por evitar nuevas restricciones para salvar la reactivación de la economía en un 2021 que vaticina tan difícil como el 2020 por la ola de contagios que se ve en países de Europa y de la región.

Sistema presidencialista y gobierno de coalición, ¿son compatibles?

El problema de un gabinete de coalición es la metodología de funcionamiento y los mecanismos de toma de decisiones.

En un sistema presidencialista como el argentino, el Presidente es la cabeza de todas las decisiones que toma el Poder Ejecutivo y todos los ministros y funcionarios deben naturalmente responder a él. Así lo establece la propia Constitución Nacional.

Pero la alianza construida por Cristina -como segunda cabeza del Ejecutivo- se consolidó en los primeros meses con un perfil bajo de la vicepresidenta y con más poder real en el Parlamento. Ese era el acuerdo inicial con el que Alberto llegó a la Presidencia. Sin embargo, con la crisis sucesiva y la pandemia, y los errores de gestión, la alianza comenzó a virar hacia un poder más compartido dentro del propio Gabinete, en el que sucesivamente el Presidente fue perdiendo de a poco su mayoría.

El debate sobre quién toma las decisiones que se desató en plena campaña electoral de 2019, con Alberto durante todo su primer año de gestión intentando mostrar independencia del uso de la lapicera, se volvió en las últimas semanas efímero.

Con los últimos cambios de gabinete, ya no hay dudas de que Alberto toma todas las decisiones en consulta con la vicepresidenta.

También consulta -con menor grado de presión- a la tercera pata de la coalición, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa.

Pero una coalición de gobierno funciona bien en países donde el sistema de representación es definido como Parlamentario. Donde la figura del Presidente es apenas institucional, pero el jefe de Gabinete -el que administra el Gobierno- es elegido en alianza institucional entre el Jefe de Estado con aprobación formal del Parlamento, donde es la coalición mayoritaria del Congreso la que designa, por consenso, a los miembros del Gabinete.

Nada de eso ocurre en Argentina. Esa fue la idea sobre la que se basó Raúl Alfonsín cuando incorporó en la reforma constitucional de 1994 la figura del jefe de gabinete. Pero el peronismo de entonces -con el menemismo a la cabeza- se opuso a avanzar hacia un sistema parlamentario que le quitaría poder de decisión al Presidente, y quedó la figura del jefe de gabinete desdibujada como un ministro “coordinador”, siempre bajo el ala directa del primer mandatario.

De esta manera, en el actual sistema presidencialista, cuando a los ministros los eligen los líderes parlamentarios pasan a ser un problema de “credibilidad” y de “legitimidad” en la toma de decisiones presidenciales ante una crisis económica y social como la actual. Un presidente termina con su autoridad debilitada por rencillas internas y oposición externa.

Por eso, ahora la pregunta es qué perfil tendrá el gabinete con este nuevo cambio, cuando el próximo martes el Congreso habilite a Martín Soria a asumir como ministro de Justicia.

Los nombres del nuevo Gabinete

Tras el anuncio de salida de Marcela Losardo, ¿Cristina pedirá la cabeza de más albertistas puros?

En los pasillos de la Casa Rosada siguen circulando rumores de más cambios, pero que oficialmente son descartados por ahora.

Cerca del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, uno de los hombres más cercanos que le queda al Presidente, cuentan los porotos de quién responde a quién, pero se alinearon a la decisión de Alberto de dar más vuelo al ala kirchnerista.

Tras los cambios introducidos en los últimos meses por el kirchnerismo, el gabinete de Alberto queda integrado de la siguiente manera:

Los que cambiaron

  • Ministerio de Desarrollo territorial y Hábitat: renunció la albertista María E. Bielsa y fue reemplazada por el kirchnerista Jorge Ferraresi
  • Ministerio de Salud: Ginés González García, tras el pedido de renuncia por el escándalo del vacunatorio VIP, fue reemplazado por su segunda, Carla Vizzotti, que responde por igual a Alberto y a Cristina.
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  • Ministerio de Justicia y Derechos Humanos: Marcela Losardo se fue "agobiada" por las presiones del kirchnerismo para avanzar en la reforma judicial y fue reemplazada por el diputado ultra K Martín Soria, elegido por Alberto en consulta con Cristina.
  • ANSES: renunció Alejandro Vanoli en medio de la polémica por la aglomeración de jubilados en las puertas de los bancos apenas empezó la pandemia, y lo reemplazó otra cristinista, Fernanda Raverta.
  • Secretaría de Energía: la sacaron como dependencia del Ministerio de Desarrollo Productivo que dirige el albertista Matías Kulfas para pasarlo a la órbita del Ministerio de Economía, que conduce Martín Guzmán, quien hace equilibrio entre Alberto y Cristina. Se fue el albertista Sergio Lanzani y entró el diputado peronista Darío Martínez.
  • YPF: en enero se fue Guillermo Nielsen y fue reemplazado por el diputado K Pablo González, de Santa Cruz.

Los que siguen desde el principio:

Los albertistas puros:

El Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, Cecilia Todesca Bocco (vicejefa de Gabinete),

Ministerio de Economía: Martín Guzmán; Ministerio de Desarrollo Productivo: Matías Kulfas; Ministerio de Desarrollo Social: Daniel Arroyo; Ministerio de Educación: Nicolás Trotta; Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad: Elizabeth Gómez Alcorta; Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto: Felipe Solá; Ministerio de Seguridad: Sabina Frederic; Ministerio de Trabajo: Claudio Moroni; Ministerio de Turismo y Deportes: Matías Lammens; Ministerio de Defensa: Agustín Rossi; Secretaría de Asuntos Estratégicos: Gustavo Beliz; Secretario General de la Presidencia: Julio Vitobello; Secretaria Legal y Técnica: Vilma Ibarra; vocero presidencial Juan Pablo Biondi; INADI: Victoria Donda; AFIP: Mercedes Marcó del Pont; Consejo Federal de Políticas Sociales: Victoria Tolosa Paz, entre otros.

Los cristinistas puros:

Ministerio del Interior: Eduardo De Pedro (La Cámpora); Procurador del Tesoro de la Nación: Carlos Zannini; Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca: Luis Basterra; Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible: Juan Cabandié (La Cámpora); Ministerio de Ciencia y Tecnología: Roberto Salvarezza; Ministerio de Cultura: Tristán Bauer; PAMI: Luana Volnovich (La Cámpora).

Los de Massa:

Ministerio de Obras Públicas: Gabriel Katopodis; Ministerio de Transporte: Mario Meoni; y AYSA: Malena Galmarini.

Así, tras la célebre frase de Cristina de los "funcionarios que no funcionan" y el vértigo de la crisis por la pandemia, el Presidente aceptó redefinir la integración entregando algunas fichas de su Gabinete, por lo que se espera un endurecimiento de las posturas respecto al Poder Judicial y la oposición, de cara al año electoral.