Cambio de piezas

La historia secreta de la salida de Losardo del Gabinete: ¿qué rol tuvo Cristina Kirchner?

El Presidente confirmó la salida de su ministra de Justicia, aunque aún no se conoce a su reemplazante. Dijo que "el tiempo que viene necesita otra actitud".
por Mariano Obarrio | 08 de marzo de 2021 - 22:24
Alberto Fernández

Alberto Fernández, junto a Cristina Kirchner en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso (Foto: archivo).

El presidente Alberto Fernández anunció este lunes la renuncia de la ministra de Justicia, Marcela Losardo, a la que describió como “agobiada”. "El tiempo que viene necesita otra actitud", dijo. Entre líneas dejó implícita la idea de que "el tiempo que viene" es el de la aplicación de políticas de fuerte control sobre el Poder Judicial. Es un pedido que viene de las entrañas del Instituto Patria y al que Losardo resistía.

Según pudo saber A24.com, Cristina busca apurar las reformas judiciales antes de la competencia por las elecciones; durante ese momento, el Parlamento dejará de funcionar y tendrá más costos políticos avanzar sobre los jueces. Necesita resolver cuanto antes su situación y la de su familia en las causas por corrupción.

La renuncia de Losardo fue una exigencia inapelable de Cristina Kirchner desde que la ministra de Justicia dijo la semana última que la anunciada Comisión Bicameral de control de la Justicia no tendrá facultad de remover jueces, porque eso está en contra de la Constitución. Esa competencia la tiene el Consejo de la Magistratura. Pero Cristina quería la comisión para remover jueces.

El gabinete de Alberto Fernández ya toma las formas del kirchnerismo.

  • El 29 de abril último, Cristina provocó la renuncia del titular de la Anses, Alejandro Vanoli, y logró colocar a la camporista Fernanda Raverta.
  • El 13 de noviembre, la vicepresidenta logró la renuncia de María Eugenia Bielsa al ministerio de Hábitat y puso allí a Jorge Ferraresi, intendente ultra K de Avellaneda.
  • El 19 de febrero, el periodista K Horacio Verbitsky provocó la salida del ministro de Salud, Ginés González García, por el escándalo de las Vacunas VIP, reemplazado por su segunda, Carla Vizzotti, mejor posicionada con el kirchnerismo.
  • Anoche, Alberto confirmó que Losardo no puede continuar como ministra.

Suenan los nombres de los diputados Martín Soria (Río Negro), que responde al kirchnerismo, y Ramiro Gutiérrez (Buenos Aires), que responde al Frente Renovador de Sergio Massa. Está casi descartado otro nombre del ultrakirchnerismo, el de Juan Martín Mena. “Sea quien sea, deberá satisfacer los reclamos de reformas del Instituto Patria”, aseguran en el Frente de Todos.

"A Martín (Soria) lo conozco hace muchos años, por la comisión de Justicia; Ramiro Gutiérrez fue de la cátedra de (Raúl) Zaffaroni, lo conozco mucho, tiene posiciones un poco distintas a Zaffaroni hoy en día. Vamos a ver. Tengo que tomar una decisión", dijo anoche Alberto Fernández a C5N al confirmar el alejamiento de Losardo.

"Marcela (Losardo) me ha planteado la semana pasada, y ya me lo venía planteando de antes, su idea de dejar el Ministerio. Ella cree que el tiempo que viene es un tiempo para otra actitud", dijo el Presidente, en clara referencia a las reformas que él mismo anunció en su discurso de apertura de sesiones ordinarias ante el Congreso.

Esa agenda responde a los pedidos de Cristina Kirchner: ella la blanqueó durante su alegato de defensa ante los jueces de Casación por la causa “dólar futuro”, una furiosa acusación a los camaristas que la juzgaban.

La concesión de Alberto a Cristina -al resignar el Ministerio de Justicia- marcará el punto de inflexión político del gobierno de Alberto Fernández. “Lo que sí te puedo decir es que está claro que Alberto está muy debilitado y perdió la poca autoridad que le quedaba”, dijo ayer a A24.com una fuente cercana a un gobernador muy importante del PJ. Ahora, los gobernadores, intendentes y dirigentes del peronismo tienen la certeza de que el Presidente no podrá negociar con fuerza ante el Instituto Patria los candidatos de las listas de diputados y senadores para las elecciones de octubre, entre otras cosas.

"Pero fundamentalmente más que otra actitud, porque el compromiso de Marcela es absoluto... Lo que creo es que Marcela es una mujer que no viene de la política. La verdad es que está agobiada", dijo el Presidente. El agobio de la ministra responde a las presiones sistemáticas del kirchnerismo y de su viceministro K, Juan Martín Mena. Su defensa de la Constitución frente al avance de la Comisión Bicameral fue terminante para que Cristina apuntara sobre su renuncia.

La saliente ministra tampoco respaldaba la nueva agenda judicial enunciada por su viejo amigo y socio Alberto Fernández en la Asamblea Legislativa hace ocho días:

  • El Presidente reclamó a Diputados que apure la reforma judicial y la Ley de Ministerio Público.
  • La creación del tribunal intermedio para recursos extraordinarios, que le quitaría poder a la Corte.
  • La reforma del Consejo de la Magistratura.
  • La modificación del artículo 280 por el cual la Corte puede rechazar recursos extraordinarios.
  • La nueva ley de juicio por jurados para delitos federales graves.

Losardo era la única ministra que mantenía la línea abierta con Ricardo Lorenzetti, ministro de la Corte. Ella aceitó la relación de éste con el jefe del Gabinete, Santiago Cafiero. También se solidarizaba con los jueces y fiscales federales de Comodoro Py; era parte de la familia judicial, lo que irritaba a Cristina.

En medio de las versiones de renuncia, Losardo ayer había mantenido su agenda inalterable. Por la mañana, Alberto Fernández había querido sacar el foco de la situación de Losardo y desayunó con el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, en la residencia presidencial de Olivos.

El jefe del Frente Renovador dejó trascender que la agenda de la cumbre fue económica y que se trataron sólo los proyectos que buscan el alivio fiscal para la clase media, como herramienta para reactivar la economía en medio de la campaña con miras a las elecciones PASO de agosto. Quedó totalmente en segundo plano la agenda judicial: Massa quiere privilegiar las reformas en ganancias, monotributo y autónomos antes que la persecución a los jueces.

Sin embargo, las declaraciones de Alberto volvieron el foco sobre la Justicia y el control del kirchnerismo sobre el Gobierno. Si Massa no privilegia la agenda judicial en el Congreso, abrirá una discrepancia con el Instituto Patria, o sea el kirchnerismo duro.

“Marcela se quiere ir porque está harta de los K”, dijo un funcionario oficial. Ahora, en la Casa Rosada se preguntan lo mismo que muchos gobernadores: si dejó caer a Losardo, el kirchnerismo irá en breve por la cabeza de otros “funcionarios que no funcionan”, según la lectura de la vicepresidenta, como el jefe del Gabinete, Santiago Cafiero; el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz; la secretaria Legal y Técnica, Vilma Ibarra; el ministro de Educación, Nicolás Trotta; o el de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas; o el de Turismo, Matías Lammens.

Losardo siguió ayer con su agenda: le tomó juramento a la Inspectora General Sonia Mariela Álvarez como número dos del Servicio Penitenciario Federal, y acompañó al Presidente, en una invitación de último momento, en la firma con los gobernadores del "Acuerdo Federal para una Argentina Unida contra la violencia de género”, en el Día Internacional de la Mujer. Alberto la invitó para mostrarla en público al mediodía. Pero a la noche decretó su renuncia, aunque sin informar el sucesor. La señal es de que el Presidente no controla la situación.

También el Presidente quiso exhibirse con Massa al llegar ayer a la Casa Rosada en el helicóptero. Con Massa, la agenda económica pasa por el alivio fiscal y las mejoras para la clase media: acelerarán las leyes de impuesto a las ganancias, de monotributo, los regímenes de autónomos, automotriz, agroindustria, congelamiento de tarifas e hidrocarburos. Massa quiere dar las buenas noticias mientras el kirchnerismo entrega las malas.

La embestida de Cristina no fue sólo sobre Losardo. También pasó a controlar al ministro de Economía, Martín Guzmán, para que atienda las urgencias electorales más que las de la ortodoxia económica que impone el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. La vicepresidenta lo conminó para que no firme un acuerdo de facilidades extendidas antes de las elecciones. Sólo permitirá antes un preacuerdo muy “light”. La letra chica se conocerá luego de las PASO y de las elecciones de octubre: implicarán un fuerte ajuste que sería inconveniente en campaña.

En tiempos preelectorales, pondrán dinero en el bolsillo a la clase media. Luego de los comicios, será otra historia. “En marzo se entró en clima electoral”, señalan en el Palacio de Hacienda. Si bien Guzmán preveía tarifas en gas y en electricidad acordes con la inflación prevista en el Presupuesto 2021, del 29%, las conversaciones del ministro con Cristina en El Calafate arrojaron la conclusión de que las tarifas no pasarán de un dígito. El Enargás y el ENRE deberán ajustar ahora los detalles del cronograma. Se evaluará técnicamente cómo segmentar los patrones de consumo y la capacidad adquisitiva de los usuarios para aplicar tarifas diferenciales: no pagarán lo mismo ricos y pobres.

“Digamos que benignamente son intercambios de opiniones lógicos entre posturas divergentes, en busca de una acción común. Si pensamos malignamente, lo dejo a su criterio”, dijo un hombre de la Casa Rosada para ratificar la subordinación de la política económica de Alberto a las necesidades electorales de Cristina.

En medio del torbellino interno, el Presidente le dio ayer un fuerte espaldarazo al gobernador de Formosa, Gildo Insfran, el más kirchnerista de todos. Si bien el fin de semana había dicho públicamente que “le preocupa lo que pasó en Formosa”, la dirección de Ceremonial lo sentó a Insfrán en el acto en el Museo del Bicentenario en el cual también estuvo Losardo, cerca de sus pares Gerardo Zamora (Santiago del Estero) y Juan Manzur (Tucumán). Insfrán quedó herido políticamente por la brutal represión de su policía a las manifestaciones de comerciantes que no toleran el retorno a Fase 1 de la cuarentena por Covid.

No hubo reunión de Insfrán con Alberto ni con el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro. No era conveniente tanto. Pero la foto bastó para saber que Alberto no le soltará la mano al caudillo K, al que consideró el mejor gobernador de todos en la pandemia.