Análisis

Atentado a Cristina Kirchner: los daños colaterales arrinconaron a Javier Milei

Agitar la ola social antisistema puede terminar llevándose puesto a quien lo hace. La interna "libertaria" pareciera exponer señales implosivas.
Edi Zunino
por Edi Zunino |
Javier Milei quedó en el centro de la polémica tras el atentado a la vicepresidenta Cristina Kirchner (Foto: Télam).

Javier Milei quedó en el centro de la polémica tras el atentado a la vicepresidenta Cristina Kirchner (Foto: Télam).

Tres millones de personas hablaron, entre el 1 y el 4 de septiembre, sobre el intento de asesinato a la vicepresidenta Cristina Kirchner en redes sociales. Es el equivalente a todos los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires conversando al mismo tiempo sobre el mismo tema. Un 43% lamenta que el agresor haya fracasado o no cree que se haya tratado de un atentado, pese a la contundencia de las imágenes que recorrieron las mismas redes, todos los medios, el país y el mundo entero. Hashtags como #NoLesCreoNada, #NoLesCreemosNada, #PistolaDeAgua o #NoSomosBoludos estuvieron en el Top 10 de los utilizados para entrar en la “conversación” virtual. Pese a que los medios más tradicionales no pierden vigencia, el 65% elige informarse mediante soportes digitales. Los datos se desprenden del último Monitor Nacional de la consultora Taquion, que comanda el sociólogo Sergio Doval.

Es así como los discursos del odio estarían atravesando la sociedad, mientras ciertas posturas políticas solo buscan adaptarse a esa compleja dimensión marginada del sistema sin la más mínima intención de guiarla en una dirección más constructiva. En el extremo del fenómeno, los principales sospechosos de haber querido matar a CFK se declararon de distintas formas partidarios de Javier Milei, lo mismo que los neonazis detenidos en la capital bonaerense por aplaudir el atentado. Dada la preocupante circunstancia, el grupo La Libertad Avanza se vio ante la obligación de emitir un comunicado:

“Comunicamos que tanto el Centro Cultural Kyle Rittenhouse, ubicado en la calle 5 entre calles 64 y 65 de la Ciudad de La Plata que fue allanado, así como el señor José Derman, que fue detenido por las fuerzas de seguridad, NO forman parte de La Libertad Avanza ni de ningún espacio relacionado con Javier Milei”.

El tal Derman no solo guardaba en dicho ámbito propaganda de sesgo filonazi o anticomunista: también tenía un mortero militar de 82 milímetros que estaba activo y debió ser estallado para evitar males mayores.

Cristina atentado nueva.jpg
El momento en que Fernando Sabag Montiel apuntó y gatilló su arma contra Cristina Kirchner (Foto: captura de video).

El momento en que Fernando Sabag Montiel apuntó y gatilló su arma contra Cristina Kirchner (Foto: captura de video).

Los daños colaterales del asunto no terminaron allí para las tropas mileístas. El economista Carlos Maslatón, quien fuera cofundador de La Libertad Avanza y hace algunas semanas tomó distancia del líder del espacio, reforzó sus críticas con un durísimo tuit:

“@JMilei te vengo advirtiendo que se te llena la militancia de nazis, fascistas y terroristas de ultraderecha. Y no solo no hacés nada, sino que mandás a la fusiladora de tu hermana y al inepto de Kikuchi a combatirme. Sos un tremendo irresponsable”.

El posteo en la red del pajarito fue continuidad de otro:

“@JMilei, si querés poner orden en las filas liberales, al primero que tenés que expulsar de La Libertad Avanza es al fascista, procesista y enemigo de la democracia argentina de Benegas Lynch. Basta de poner como ídolo a este enemigo de la libertad”.

En sus publicaciones, el ex UCeDé Maslatón se refería a Karina Milei y su principal colaborador, Carlos Kikuchi, y al ultraliberal Alberto Benegas Lynch, titular de la Fundación Libertad y Progreso. Pero, en concreto, se constituía en la voz más crítica desde un mismo espectro ideológico de los daños colaterales que puede generar el seguidismo demagógico de posturas antisistema -cuando no francamente violentas- que anidan en los pliegues de una sociedad hastiada de la mala política.

Sergio Doval, CEO de la consultora Taquion y coordinador del trabajo señalado al principio, sostiene que este fenómeno termina fagocitándose a los fenómenos partidarios que se montan en estas olas de antipolítica. Dice Doval:

“Presenciamos, desde hace mucho tiempo, un apagado estertor de esta dialéctica política que nos ha consumido en pequeños nichos de opinión, en islas desconectadas que fomentan fenómenos como los de Javier Milei, y que construyen pequeños altares que la propia corriente va destruyendo a su paso. El crecimiento de estas últimas semanas en la opinión pública de figuras más moderadas, a pesar de que la conversación que se visualiza es agresiva, sigue llamando la atención. ¿Será el intento de asesinato de CFK el hecho que dará fin a este largo proceso y permita que estas pequeñas minorías invisibilizadas, que no se reconocen entre sí, avancen, se involucren reclamando su lugar por fuera de la grieta, y construyan una alternativa o este hecho será el elemento final que profundice el diálogo irrevocable hacia una atomización inmanejable?”.

Para Doval, el incesante crecimiento de figuras de la UCR en el mapa de ofertas, sin ser para nada determinante, insinuaría la posibilidad de que las opciones menos tremendistas vayan ganando predicamento dentro y fuera de las principales coaliciones. Más allá de la insistencia de los más altos dirigentes del país en encuadres que parecen consolidar la “grieta”, sería gratificante que se abran paso mensajes pacíficos que puedan atemperar el clima social.

s