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Atrapados sin salida: miserias, soberbias y secretos de los "problemas de cartel" de la política argentina

Pablo Winokur
por Pablo Winokur |
Atrapados sin salida: miserias, soberbias y secretos de los problemas de cartel de la política argentina

Roberto Lavagna tiene un diagnóstico certero de la situación política y económica de la Argentina. Dice que nuestros problemas se basan en la falta de acuerdos políticos para generar un programa económico de desarrollo sustentable. Ese problema tiene (coincide con el gobierno) unos 70 años y solo tuvo un breve impasse durante la presidencia de Eduardo Duhalde, cuando un gobierno de coalición nos sacó –dice Lavagna- de la peor crisis económica de la historia argentina.

Pero el diagnóstico choca contra la solución. Lavagna desde el 10% de intención de voto quiere encabezar un gran acuerdo político sin Cristina, ni Macri, ni Massa, ni Urtubey… los dirigentes que, salvando las distancias, podrían superar los 10 puntos de intención de voto según la última encuesta de Isonomía, la consultora más confiable del mercado.

Lavagna sigue ratificando que no quiere ir a una PASO. De hecho, hacia el fin de semana mandó a su hijo, Marco, a escribir sobre el tema.

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Ya la edad del candidato pasó a ser un asunto secundario: se lo critica por sus alianzas (afiche con Barrionuevo incluido) y por su falta de apertura.

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Si Lavagna no muestra generosidad para construir desde el 10 o 14%
de intención de voto (según la encuesta)… ¿Por qué sería un vehículo de consensos si ganara la presidencia?

El espacio de Alternativa Federal, sumado en una PASO oscila entre el 20 y el 30% de los votos según cómo se haga la encuesta. Bien construido, puede llegar competitivo a una general. Así lo hizo Macri en 2015, ¿por qué no puede funcionar otra vez?

Claramente los votos no se suman ni se trasladan y hoy no les aseguraría llegar al balotaje. Pero todavía faltan 6 meses para las elecciones. Una vida.

Sergio Massa presentó hace dos semanas sus propuestas de campaña. Propuestas muy interesantes para el siglo XX, que lo posicionan muy lejos de la sociedad líquida del Siglo XXI que no está interesada en las ideas de los candidatos, pese a que -hipócritamente- diga lo contrario.

“Sergio debería reencontrarse consigo mismo. Sus discursos hoy son de presidente estadounidense. Pero él no es Obama; en su esencia es un intendente de Tigre. Como intendente suena creíble; como presidente no”, dice un hombre que trabajó con él y que le recomienda volver a sus raíces. "Está mareado, porque no es él mismo", repite

“Si le ponés una máscara y escuchás lo que dice está muy bien; el problema es que no transmite credibilidad”, explica otro consultor que pidió mantener en reserva su identidad.

Juan Manuel Urtubey viene levantando en las encuestas. Aunque tiene cierto desorden en sus equipos. Se lo ve más cómodo hablando de sus planes de gestión que haciendo comunicación política. En la última semana aterrizó en La Matanza donde cooptó a un exdirigente peronista de Cambiemos, Miguel Saredi. También se vio con el gobernador, Miguel Lifschitz en Santa Fe, desde donde y defenestró a Lavagna. Y con el dirigente social –y también precandidato- Humberto Tumini.

Miguel Pichetto sabe que no le da para ser el candidato del espacio. Seguramente tendría un rol importante en un eventual gobierno de Alternativa Federal; y hasta podría aspirar a una vicepresidencia. Pero no tiene peso en las encuestas.

Otro que está en carrera es Marcelo Tinelli. Tampoco los números le dan como le gustaría. Tinelli está convencido de que el camino es Alternativa Federal. Trabaja en torno a ese espacio y hará cada vez más público su apoyo, sin necesariamente ser candidato.

La provincia de Buenos Aires lo tienta; la Presidencia también; hacer su programa de TV también. Espera. Habla todos los días con el amplio staff de asesores que trabajan para él. Para evitar problemas descargó la plataforma de chat Signal que es la única, le dijeron, que garantiza la privacidad de las charlas… ¡Por ahora! Está pero no está.

Macri y el beso del adiós

La fe en Macri de las segundas o terceras líneas del peñismo se mantiene intacta. Dicen que cuando lleguen las elecciones la gente va a votar también por otras variables: cloacas, asfalto, obra pública, aviones…

Sin embargo, la oposición sostiene que esas obras no existen o no tienen el peso suficiente. Según el jefe de bloque peronista de diputados, Pablo Kosiner, el Gobierno de Macri destinó el doble de plata a las obras de Paseo del Bajo que a todas las obras terminadas o por ejecutarse de la provincia de Salta: $31.500 millones contra $17.500 millones.

Durante toda la semana se habló de planes para fortalecer la economía, reactivar el consumo, bajar la inflación vía controles de precios… Los controles de precios derivaron en acuerdos; los acuerdos bajaron a ampliación de precios cuidados; y al final quizás sean solo un par de productos adicionales respecto del plan en funcionamiento.

Macri mandó a Peña como único vocero de la reunión que mantuvieron en el gabinete con los gobernadores de Cambiemos. No vaya a ser que alguien se aparte del libreto. Peña aclaró que no hay un cambio de rumbo, sino medidas puntuales. Sabor a poco.

Llamarlo a Lousteau a la Casa Rosada y dejarlo suelto por ahí para que lo vean los periodistas va en el mismo sentido.

El gobierno ganó tiempo, que es lo que no le sobra. El martes se conoce el nuevo dato de inflación. Va a estar cercana al 4%. Ya no hay segundo semestre posible.

Cristina Kirchner viene creciendo lentamente en las encuestas mientras no hable. Tanto los gurúes del oficialismo como los de la oposición reconocen que la situación judicial ya no podrá quitarle votos. Mientras no hable tiene un estrecho margen para seguir creciendo, especialmente si la situación económica se deteriora. Hoy le gana en un balotaje a Macri, pero es difícil sostener esa foto.

Muchos entre los propios creen que cuando arranque la campaña y empiece a hablar su candidatura se va a desinflar. Y los mercados le harán saber su disgusto. ¿Querrá Cristina Kirchner asumir un país endeudado, con un dólar sin freno, sin posibilidad de emitir, sin países aliados a los que recurrir?

¿Y qué pasaría si Cristina se baja? Algunos consultores están estudiando el fenómeno. Sostienen que sin el fantasma de Cristina, Macri podría caer por debajo de los 20 puntos.

Pero eso todavía es ciencia ficción. Habrá que ver si en algún escenario, alguna de las “estrellas” de la política argentina está dispuesta a ceder algo. Y si es posible construir algo por fuera de la grieta.

Las experiencias de las últimas elecciones en las provincias dan cuenta de que es posible. Los triunfos de los gobernadores de Neuquén, Río Negro y Chubut muestran que en la ciudadanía existe cierta necesidad de superar la grieta. Esa demanda está en la sociedad. ¿Habrá una oferta capaz de canalizarla?

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