Reunión con gobernadores

Como en marzo de 2020, Alberto vuelve a poner en escena el Covid-19 y relega la agenda judicial

Se juntó con los mandatarios provincias, analizaron nuevas restricciones, la llegada de vacunas y el control de las fronteras.
por Mariano Obarrio | 18 de mar de 2021 - 21:41
Alberto Fernández reunido con gobernadores por la situación sanitaria.

Alberto Fernández reunido con gobernadores por la situación sanitaria.

La administración de la desgracia sirve a veces para disimular las propias debilidades. El presidente Alberto Fernández había perdido el manejo de la agenda con el nombramiento de Martín Soria en reemplazo de Marcela Losardo en el Ministerio de Justicia. Pero la agudización de la pandemia del Covid 19 lo puso ayer nuevamente al frente de los 24 gobernadores del país para acordar nuevas restricciones y medidas sanitarias en estos días, mientras espera la llegada de nuevas vacunas. El día culminó con una sorpresiva cadena nacional que opacó en parte el lanzamiento del libro de Mauricio Macri.

“Le cedimos la agenda judicial a Cristina Kirchner y ahora tenemos que instalar la nuestra: controlar los precios y la pandemia”, señalaron a A24.com en un alto despacho del primer piso de la Casa Rosada. Nadie disimula en la Casa Rosada que el nombramiento de Soria fue una concesión a la vicepresidenta.

Por eso, ahora la idea es recuperar terreno perdido. Alberto Fernández encabezó ayer la reunión con los gobernadores y acordó con ellos un menú de medidas que se negocian; algunas de ellas las expuso en la Cadena nacional:

  • Se reunirá el Consejo Federal de Salud, compuesto por la ministra Carla Vizzotti y todos los ministros de área de las provincias, y definirán medidas sanitarias.
  • El lunes próximo definirán con el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, las restricciones y controles al transporte internacional, como nuevas exigencias de testeos para todos los transportistas.
  • También con Salud y Migraciones, los gobernadores ajustarán los protocolos para personas que ingresan del exterior: posiblemente se avance en la obligatoriedad de que cada viajero pague de su bolsillo el test PCR y los 10 días de cuarentena en hoteles para desalentar el turismo internacional.
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En la Casa Rosada y entre los gobernadores hay preocupación por el avance de la segunda cepa y la lenta evolución de las vacunas

En la Casa Rosada y entre los gobernadores hay preocupación por el avance de la segunda cepa y la lenta evolución de las vacunas

Según confiaron a A24.com las fuentes oficiales, y confirmaron los gobernadores, todas las provincias están de acuerdo con la reducción de vuelos y desalentar la salida de argentinos al exterior. “También elogiaron la distribución equitativa de las vacunas, pero también es cierto que hay preocupación porque no llegan más vacunas”, dijo un funcionario que buscó desestimar las quejas del jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, por el criterio de distribución entre los distritos. Larreta pide más para los adultos mayores porteños.

“Ahora logramos aplicar más de 150 mil vacunas por día a nivel nacional, la logística responde, pero son las vacunas las que no están”, dicen en la Casa Rosada a A24.com con resignación. De todos modos, la apuesta es a fortalecer el plan de vacunación, testeos y aislamientos, especialmente en las personas que regresen del exterior. También puede haber más medidas de restricciones de horarios en diferentes ciudades según la evolución epidemiológica. “Se está analizando la nocturnidad”, señalaron en la Casa Rosada.

“Los gobernadores de las provincias con pasos fronterizos coinciden en continuar con los cierres en las fronteras terrestres”, señalaron en la Casa Rosada. Las medidas se endurecerán para controlar el ingreso de la cepa brasileña todo lo necesario como para no tener que cerrar del todo las fronteras ni recurrir a un regreso a la cuarentena estricta.

“Hemos aprendido, no vamos a un cierre total de las fronteras ni a un encierro a Fase 1 (cuarentena total) porque no queremos ahogar la economía justo ahora que empieza a crecer y menos en un año electoral”, dicen al lado del Presidente. Pero Alberto Fernández está convencido de que la segunda ola de Covid 19 es inevitable desde mayo o junio y que podría arrasar como un tsunami con las aspiraciones electorales de su gobierno.

También un desastre sanitario podría tener un alto costo electoral con miras a las PASO del 8 de agosto próximo, ahora confirmadas por la Cámara Nacional Electoral. La Casa Rosada es consciente del riesgo que implican los crecimientos de casos en Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. De todo esto hablaron ayer el Presidente y los gobernadores oficialistas y opositores.

“Los gobernadores pidieron aumentar y reforzar controles de transporte de carga. Habrá una reunión con el Ministerio de Transporte y gobernadores en los próximos días para analizar medidas”, señalaron a A24.com en la Presidencia.

“Hay mucha preocupación por la situación en la región por el incremento en los países vecinos con variantes de los virus más rápidos y más letales”, admitió un participante del encuentro en el que estuvieron también el jefe de gabinete, Santiago Cafiero; el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello; la ministra de Salud, Carla Vizzotti; y el vocero Juan Pablo Biondi.

También se decidió allí la vacunación para personal de fronteras: se informó a las jurisdicciones que pueden utilizar las vacunas porque son personal estratégico. Vizzotti hizo un informe del plan de vacunación, que viene lento, y anunció que este viernes a las 15.30 llegarán más dosis de la vacuna Sputnik V de Rusia y que la semana próxima llegan las de Sinopharm de China. Si bien no se habló en esa reunión, Vizzotti analiza seriamente que todas las vacunas que lleguen próximamente se apliquen a los adultos mayores de 60 años.

“Solamente tenemos vacunado al 12% de los 7,4 millones de adultos mayores y no hay vacunas, con la cepas nuevas y la segunda ola por delante”, se alarmó uno de los infectólogos que asesoran al Presidente ante la consulta de A24.com. “Las cepas van a llegar, esto no cabe duda”, señalan en Balcarce 50.

Por eso, también Vizzotti está apunto de retomar su original idea de extender lo máximo posible la aplicación de la primera dosis y dilatar la aplicación de la segunda como manera de reducir la letalidad y las internaciones. “Se está analizando en todo el mundo y en el Reino Unido”, dicen cerca de la ministra, que analizó el tema con un funcionario británico que le dijo que esa estrategia redujo un 90% las muertes e internaciones.

El problema es que la vacuna Sputnik tiene dos componentes diferentes en cada dosis, por lo cual si llegan dosis para la segunda aplicación no se pueden usar en una primera dosis, sino que hay que aplicarlas a quienes recibieron la primera. Pero con la primera dosis se alcanza una inmunidad de 70%.

La de AstraZeneca requiere un tiempo de 10 a 12 semanas para que la primera dosis ofrezca una seguridad de 76%. En cuanto a Sinopharm no hay estudios de efectividad con una dosis.

El Gobierno tiene descartada la compra de Pfizer (Estados Unidos), por diferencias en los contratos, y de Sinovac (China) porque su eficacia es sólo del 53%. La de Moderna no está disponible y aún se negocian las de Janssen y CanSino, pero para el segundo semestre. En buen romance, la Argentina depende de la buena producción y distribución de Sputnik, AstraZeneca y Sinopharm.

Es por ello que un grupo de diputados opositores quiere certificar que hayan existido dificultades en la contratación y cuáles fueron ellas. Mediante un proyecto de resolución, Graciela Ocaña, Claudia Najul, Alfredo Cornejo, Omar de Marchi, Soher El Sukaria, Luis Juez, Marcela Campagnoli y Mónica Frade pidieron convocar, para dar explicaciones, a los laboratorios Pfizer, AstraZeneca, Moderna y Johnson & Jonhson por las dificultades en la distribución.

La pandemia llevó a Alberto Fernández a cambiar de agenda. En la Casa Rosada varios ministros quedaron muy heridos con la designación del Presidente a Martín Soria como ministro de Justicia en reemplazo de Losardo. “No era el ministro del resto del gabinete albertista. Solamente está conforme Wado de Pedro, que es de La Cámpora”, dijo a A24.com un funcionario. Los albertistas más desencantados son Cafiero, Gustavo Beliz, Julio Vitobello y Vilma Ibarra. La candidata de ellos era Marisa Herrera, abogada progresista y feminista, de perfil menos confrontativo que Soria. “Nos compramos la agenda de Cristina y le dimos letra a Macri y a Patricia Bullrich para que nos culpen de querer controlar el Poder Judicial”, dicen en la Casa Rosada. Para peor, con la elección de Soria, el oficialismo perdió dos aliados: el senador Alberto Weretilneck y el diputado Luis Di Giacomo, ambos de Río Negro y enfrentados a Soria en el pago chico.

El voto en contra de Di Giacomo será clave porque al oficialismo no le sobran votos para aprobar en Diputados la reforma política, la ley de Ministerio Público ni el nuevo Tribunal Superior de Garantías. Por ahora, el oficialismo no suma los 129 votos para el quórum. Los diputados cordobeses no acompañan, los lavagnistas tampoco, y los aliados sueltos tampoco. “No era nuestro candidato”, dicen en el albertismo. Tal vez, la radicalización de Soria termine beneficiando a Alberto: las reformas que dice impulsar no tendrían quórum y la que saldría debilitada es Cristina, en tanto que el Frente de Todos se ahorrará la sangría de votos para las elecciones legislativas de este año.

Sobre un escándalo, el oficialismo suele sumar otros: el maltrato del ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, al viceministro de Seguridad de la Nación, Eduardo Villalba, tras la resolución exitosa de un secuestro de una niña de 7 años, terminó de instalar el enfrentamiento entre el kirchnerismo (Berni) y el albertismo, que defiende a la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, jefa de Villalba.

Berni tiene viejas cuentas pendientes con Villalba, que era su subalterno cuando él era secretario de Seguridad de la Nación (hasta 2015) y con la jefa de Gabinete de Frederic, Cecilia Rodríguez, que en aquel momento era su ministra a la cual debía responderle en la línea jerárquica.

En la Casa Rosada desearían la renuncia de Berni, pero ni el gobernador Axel Kicillof, ni Cristina Kirchner, se la van a conceder, por ahora. Por la noche, Cafiero y Frederic les pusieron paños fríos al conflicto. En realidad, siempre es Alberto Fernández el que frena un paso antes de romper con su jefa y mentora, Cristina Kirchner.