La Jungla del poder

Contradicciones de Alberto y volantazo de Horacio: entre la llegada de vacunas y el ahogo de las restricciones

Los motivos detrás de la vuelta a la fase 1 y la esperanza en un plan de vacunación masivo
por Pablo Winokur |
Alberto y Rodríguez Larreta

Alberto y Rodríguez Larreta, en Olivos. (Foto: Presidencia).

“Horacio va a volver en los próximos días a su zona de confort”, explicaba un funcionario cercano al jefe de gobierno. La confrontación no es lo suyo y está incómodo cuando le toca hacer el papel de duro.

A Alberto se le terminó la luna de miel. Después de haber estado en Disney durante 7 días disfrutando con los líderes más importantes del mundo, se volvió a convertir en calabaza y llegó a una Argentina complicada.

Kicillof vivió su semana de gloria intelectual. Su ministro Gollán fue "a escuchar" a una reunión con sus pares de Nación y Ciudad. Esta vez eran ellos los que pedían restricciones. Él se quedó callado con cara de "yo avisé".

Todas las curvas de contagios se complicaron. La segunda ola está consolidada en todo el país: incluso provincias chicas reportan más de 1.000 casos diarios. En la Ciudad de Buenos Aires, que había iniciado un lento descenso, se vio una preocupante recuperación: ahora la curva vuelve a crecer pero desde los 3.000 casos diarios.

Los sectores más radicalizados del Gobierno se llamaron a silencio. Máximo volvió del sur, tuvo mucha actividad los primeros días, pero después bajó el perfil. Kicillof esta semana no pidió nuevos cierres y dejó que se arreglen Alberto y Larreta. Ambos volvieron a su zona de confort.

De internaciones y vacunas

El 90% de las internaciones en terapia intensiva de provincia de Buenos Aires son de personas que no están vacunadas. Las vacunas no están sirviendo para frenar el número de contagios, pero el horizonte se ve claro, según dicen autoridades sanitarias.

Este martes va a haber un gran acto para darles la bienvenida a las demoradas vacunas de AstraZeneca que se produjeron en la Argentina, viajaron a México para ser envasadas y ahí se quedaron varadas durante varios meses. Es una tanda de 4 millones de vacunas que van a servir en su mayoría para aplicar primeras dosis.

La duda es si el empresario Hugo Sigman –que fabricó esas vacunas- va a participar, aunque sea de modo virtual. Está en España y quedó golpeado por los ataques que recibió de una parte de la coalición de Gobierno que lo responsabilizaba por las demoras en la entrega de las vacunas. Sigman dice que cumplió su parte y que su laboratorio no tiene nada que ver con lo que pasó después. Con Alberto la relación sigue siendo cordial.

Esta semana salen también dos vuelos más a Rusia. Todos por ahora vendrían con componentes 1. Hay dudas sobre la llegada de la segunda dosis. Aunque con los rusos nunca se sabe: avisan por teléfono cuando hay que mandar un vuelo, pero deciden en el momento qué y cuánto mandan. Mientras tanto, cierran últimos detalles para el envasado en la Argentina de la Sputnik V. Va a haber un millón en junio, pero no se sabe cuándo.

El Gobierno negocia con Canadá la llegada de la vacuna Cansino.

Alberto y el doble discurso

Alberto Fernández anunció una vuelta a fase 1. Esta vez lo acompañó la oposición. Hay un mar de dudas sobre por qué el Presidente tomó esa decisión de esa manera. Repasemos la semana

  • El martes descartó la vuelta a la fase 1 y dijo que por un “problema sociológico”, “no lo resistiríamos”.
  • El miércoles, la Casa Rosada evaluaba un cierre los fines de semana.
  • El jueves se arrepintió y dictó la fase 1 por 9 días. Nadie lo cuestionó.

¿Por qué Larreta dio ese volantazo? Se había plantado como opositor a los cierres totales y dijo que la educación sería lo último en cerrar. Pero en la práctica las escuelas cerraron antes de los comercios no esenciales “que venden por Internet” (pero que si entrás a preguntar también te venden).

  • Se esperaba que la meseta alta baje lentamente. No pasó.
  • El Gobierno nacional esta vez sí consensuó las medidas.
  • Encontraron un mecanismo dialéctico para que solo se suspendan 3 días las clases presenciales. Esto fue acordado en la mesa de Juntos por el Cambio.
  • Hay fecha de vuelta de clases presenciales y no se abre la puerta a la virtualidad. “Hay que sostener la importancia de la presencialidad”, explicaron

En síntesis, una medida para descomprimir la curva en ascenso con bajo costo político.

Alberto anunció las medidas y volvió a retarnos. Y otra vez los mensajes son poco claros.

  • “Nos cabe el deber de ser solidarios. Hoy como nunca antes necesitamos cuidarnos solidariamente”. No explicó Alberto en su anuncio qué actos políticos va a resignar durante estos días ni cómo el Gobierno se va a solidarizar con aquellos a los que obliga a cerrar.
  • “El primero que debe cuidar la salud de todos es el Estado”. No explicó cuál es el esfuerzo adicional que va a hacer el Estado durante estos días de aislamiento.
  • “Algunos mensajes han generado confusión llevando a muchos hombres y mujeres a no tener en cuenta la situación”. El Gobierno no hizo ninguna mención a los jugadores (contagiados) de River abrazándose en el partido ni a la puesta descomunal de Marcelo Tinelli con más de 50 personas en el piso. Solo el ministro de Salud de la provincia, Daniel Gollán, se animó a criticar.
  • “No podemos tener 24 estrategias sanitarias, no se puede fragmentar la gestión de la pandemia”. No hizo autocrítica sobre la forma inconsulta en que decidió las medidas a partir de abril.
  • “En algunos lugares los controles no existieron”. El mensaje no fue para Larreta solamente. Hay mucho malestar en la Rosada con Kicillof por habilitar ferias en el conurbano.
  • “Si se controla el cumplimiento, los contagios van a descender y podremos retomar las actividades”. Falso. Las estrategias de confinamientos sirven para parar el ascenso, pero nunca dieron resultados para poder “retomar las actividades”.

Alberto culpó por el aumento de los casos a “la circulación y las reuniones sociales”. Quirós dice que el 70% de los contagios se produce en encuentros laborales y sociales: no hay ningún paper que lo verifique. Los estudios “científicos” del gobierno de la ciudad sobre el Covid-19 suelen ser un powerpoint de 4 hojas; los del gobierno nacional son un mensaje en off por WhatsApp.

La Cámpora tiene bronca. Especialmente, el veneno está dirigido a Martín Guzmán. El ministro de Economía frena cualquier intento de poner plata en los bolsillos de la gente para que “se quede en casa”. Los esquemas actuales son muy complejos.

El país atraviesa un momento epidemiológico complicado. En la “segunda ola” de marzo-abril todavía las autoridades decían que las nuevas cepas no circulaban con fuerza; ahora el panorama cambió. Familias enteras se contagian en situaciones en que antes se infectaban uno o dos.

Las curvas están en ascenso en todo el país, y no hay ningún motivo para pensar que no vayan a seguir subiendo. Hay un ambicioso programa de vacunación en marcha. Aunque a muchos les guste compararse con Estados Unidos, Reino Unido o Israel, Argentina avanza bien en su plan de vacunación, comparado con otros países similares. Uruguay y Chile tienen más gente inoculada, pero con una vacuna de inferior calidad: también están estallados de casos y muertes.

A pesar de ese plan, las vacunas solo van a ser efectivas 2 o 3 semanas después de aplicada la primera dosis. Y aun así no van a alcanzar para todos; en este nivel de contagios, igual las camas de terapia van a estallar. El invierno va a ser duro.

La gente está confundida y no quiere saber nada de nada. Se necesita un mensaje claro, único y coordinado. Y los gobiernos, para poder hacerlo, tienen que operar sobre los verdaderos referentes de la sociedad.

Por más que Kicillof insista en hacer discursos de 1 hora 45 minutos (y les exija lo mismo a sus funcionarios), la gente no lo va a escuchar.

Futbolistas, artistas, periodistas, referentes de opinión y los propios dirigentes con sus actitudes enseñan mucho más que un político desde un atril.

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