El nuevo decreto

Las razones secretas del acuerdo entre Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta para volver a la fase 1

Tras más de un mes de conflicto por las clases presenciales, oficialismo y oposición llegaron a un entendimiento... ¡Por 9 días!
por Mariano Obarrio |
Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta: otra vez socios (Foto: archivo).

Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta: otra vez socios (Foto: archivo).

La escalada de contagios de Covid, que ya rondan los 35.000 diarios, y la perspectiva de las bajas temperaturas en “el peor momento de la pandemia”, determinaron el consenso final entre el presidente Alberto Fernández y el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, para hacer un confinamiento total por 9 días, hasta el 30 de mayo, incluido el cierre de las escuelas porteñas, aunque esta vez el anuncio no tuvo una foto conjunta. El Presidente volvió a la “Fase 1”, que el mismo martes había descartado.

Según pudo saber A24.com, el Gobierno pretende minimizar el impacto social del anuncio con tres argumentos: sólo serán tres días hábiles de cierre; en ese lapso llegarán más de 5 millones de vacunas, y entre el 31 de mayo y el 11 de junio se volverá a la actual situación.

Sin embargo, habrá más controles y otro cierre el fin de semana del 5 y 6 de junio. Con eso, se buscará afectar lo menos posible las actividades económicas. Además, Alberto anunció ayudas monetarias para sectores castigados. Los funcionarios de la Ciudad admitieron a A24.com que el jefe de gobierno porteño decidió cerrar las escuelas la semana próxima por un pedido expreso especial que le formuló el Presidente y por la presión de varios gobernadores, entre ellos el bonaerense Axel Kicillof. Se buscó bajar de un martillazo la circulación en la Ciudad. Hasta ayer, los funcionarios larretistas aseguraban que las escuelas eran lo último que se cerrarían.

La reinstalación del feriado del 24 de mayo sirvió para que la Casa Rosada y la Ciudad hablen ahora de que sólo se perderán tres días hábiles no sólo de actividades laborales y productivas, sino también de clases.

Sin embargo, ese apoyo de Rodríguez Larreta a Alberto Fernández a las medidas nacionales podría traer consecuencias en el ala dura de Juntos por el Cambio, donde ayer comenzaron a escucharse voces disidentes por lo bajo. El Presidente aprovechó para machacar sobre el discurso de que finalmente él “tenía razón”.

“Se decidió un acompañamiento de Rodríguez Larreta al Presidente para mostrar consenso, capacidad de diálogo, total sólo serán tres días de cierre de escuelas. Pero no era conveniente una foto, que hubiera sido irritativa para la interna de Juntos por el Cambio”, decían en la oposición.

De todos modos, el otro interrogante que existía anoche en la Casa Rosada es el nivel de acatamiento que tendrá el cierre total por 9 días de todas las actividades no esenciales. “Es un miedo que siempre estuvo dando vueltas en la Casa Rosada y de hecho Alberto Fernández dijo el martes que no había margen social para una Fase 1”, señalaron en la Casa de gobierno.

Sin embargo, también insisten en que el acatamiento ahora será responsabilidad de las provincias. “Esa competencia la delegamos en las autoridades locales”, dicen. La presión estará sobre la cabeza de los gobernadores y de Rodríguez Larreta. El miércoles por la noche, Alberto Fernández comenzó a presionar por mayores controles y por el cierre de las escuelas.

La noche del jueves, tras el anuncio del jefe de gobierno porteño, se anotó ese triunfo. El discurso oficial insistirá en que son pocos días hábiles y en que harán una fuerte campaña de comunicación con las novedades de que van a llegar más de 5 millones de vacunas. En los últimos días de mayo se prevé la llegada de casi 4 millones de dosis de AstraZeneca, 861 mil vacunas del Fondo Covax y de dos vuelos que traerán varios miles de aplicaciones de Sputnik V de Rusia. Esa es la apuesta real de la Casa Rosada: bajar unos 15 mil contagios diarios en dos semanas y media, y terminar de vacunar a toda la población de riesgo.

El promedio de edad de los internados en terapia intensiva es de 53 años y hace dos meses era de 70. La baja se debe a que, por un lado, las cepas son más peligrosas para gente joven, y por otro a que hay muchos mayores ya vacunados. Ese es el horizonte que planea mostrar la Casa Rosada: un confinamiento intermitente y no continuo como en 2020, con resultados más o menos alcanzables.

Más allá del consenso forzado por el confinamiento total, el Presidente no se privó de pasarle facturas a Rodríguez Larreta por lo que considera un tardío cierre de las escuelas y que solo durará una semana. Tal vez, dejó algunas definiciones para prever el escenario de una disputa futura. "Hubo decisiones que no compartimos, algunas que fueron judicialmente avaladas y que debilitaron las acciones contundentes que nosotros propusimos para controlar la pandemia", dijo Alberto Fernández en su discurso en un abierto ataque a la decisión de la Ciudad de impugnar en la Corte Suprema la orden de ir a un esquema de clases virtuales.

"En medio de tanto barullo, algunos mensajes pueden que hayan generado confusión, que llevó a minimizar lo que ocurría. Pero esa confusión debe terminar y se debe poner en claro lo que nos ocurre", dijo. Alberto Fernández repitió varias veces en su discurso que “éste es el peor momento de la pandemia, con la mayor cantidad de contagios y de fallecidos".

"Nosotros elaboramos registros precisos de cada zona del país. Esos indicadores nos muestran lo que se debe imponer y ese es el espíritu del DNU que explicamos hace tres semanas", le enrostró a Larreta. "Un país no puede tener 24 estrategias sanitarias ante una situación tan grave”, volvió a atacar el Presidente como para demostrar que, según su opinión, tenía razón.

Señaló tres problemas que desembocaron en la “segunda ola”. Y todos ellos fueron atribuibles a la Ciudad y las provincias:

- “En algunos lugares, no se cumplieron todas las medidas dispuestas”. De esto acusa la Casa Rosada a la Ciudad por no controlar comercios y gastronomía. Sin embargo, podría enumerar otros incumplimientos atribuibles al propio Presidente y al Gobierno nacional: la “foto de la unidad” de hace dos semanas en Ensenada entre Alberto y Cristina Kirchner; el velatorio de Mario Meoni en Junín, hace un mes; o los piquetes que la Policía Federal no desactivó en Constitución el viernes último, por enumerar algunos casos.

- “Se implementaron de manera tardía, cuando la experiencia indica que es decisivo anticiparse a la expansión de contagios”. Mensaje por la decisión de la Ciudad de mantener la educación presencial.

- “En muchos lugares, los controles se relajaron, han sido muy débiles o simplemente no existieron”. En este punto, el destinatario es la Ciudad, pero en alguna medida la Casa Rosada también le atribuye un relajamiento al gobierno bonaerense de Axel Kicillof y al ministerio de Seguridad de Sergio Berni.

Sin embargo, el Presidente no abordó algunas inconsistencias de la estrategia sanitaria nacional:

- Confirmó la realización de la Copa América que comenzará el 11 de junio, justo cuando terminará la vigencia del nuevo DNU.

- Seguirán la Liga Profesional de Fútbol y el automovilismo.

- La campaña de vacunación resultó demorada por mala praxis en la gestión de las vacunas, que sólo ahora están llegando y podrían haber evitado la segunda ola.

- La deficiencia unánimemente reconocida de todos los infectólogos en la campaña de testeos. Se testean entre 90.000 y 100.000 casos y los expertos dicen que deberían multipliarse por cuatro para poder aislar a los contagiados asintomáticos.

En medio de todas las referencias negativas hacia su adversario porteño, el Presidente afirmó que “no es momento de especulaciones” y que “nadie tiene derecho a sacar ventaja”. Ahora, el gran desafío que tenían en la Casa Rosada radica en cómo hacer cumplir el confinamiento hasta el 30 de mayo, donde se prohibirán todas las actividades presenciales económicas. De eso comenzarán a hablar hoy la Nación, la Ciudad y la provincia de Buenos Aires.