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Coronavirus: después de las críticas a Ginés González García, Alberto se puso al frente del manejo de la situación

Mariano Obarrio
por Mariano Obarrio |
Coronavirus: después de las críticas a Ginés González García, Alberto se puso al frente del manejo de la situación

La crisis por la irrupción meteórica del coronavirus en la Argentina, que llegó a 30 casos y 4 pertenecen a una nueva fase, de contagio local, desplazó de la agenda política a la economía y a la renegociación de la deuda.

A tal punto, que el Presidente Alberto Fernández se tuvo que poner al frente de la estrategia de gestión y comunicación sobre el tema, coordinando equipos de trabajo y sentandose él en Cadena Nacional a explicarle a la ciudadanía la situación a la que se enfrenta el país.

Hubo un antes y un después desde que el ministro de Salud dijera en un reportaje, en la señal de noticias A24, el lunes pasado que “creía que el coronavirus llegaría más tarde” a la Argentina.

Tres semanas antes había aventurado que nuestro país estaba a salvo porque está lejos de Europa y Asia, y que el verano desalentaba la propagación del virus. Pero el coronavirus llegó en la Primera Clase de un vuelo de Alitalia, el 1° de marzo, y luego se reiteró en otros aviones.

Ahora se desató la circulación local, algo que el jueves en el Gobierno consideraban inexorable. Según confiaron a A24.com, la Casa Rosada considera que pico epidémico será en abril. El Presidente dio la orden para comenzar a prepararse para la fase de mitigación, porque la de contención ya está en sus últimos días. El virus circulará localmente.

Hasta el lunes pasado, el Gobierno había apostado a no generar pánico por consejo de Ginés González García. La línea que recomendaba era equiparar el fenómeno con el dengue y el sarampión. Luego de aquella declaración de Ginés, criticada en las redes y en los medios, hubo un cambió de estrategia.

El primer cambio fue convocar a una reunión de gabinete ampliado, encabezado por el Presidente. Estaban casi todos los ministros y Ginés González García. Luego de debatir la ampliación de una partida de 1700 millones de pesos, la recomendación de aislamiento a los viajeros desde y hacia Europa y Estados Unidos, y de los adultos mayores, el equipo de prensa le pidió al ministro de Salud que no encabezara la conferencia de prensa para que los periodistas no le hicieran la pregunta más temida: “¿Por qué creyó que iba a llegar más tarde el virus?".

La conferencia se iba a transformar en una interpelación al ministro, y Alberto Fernández quería que fuera netamente técnica. Por eso la encabezó la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti, el director de la Fundación Huésped, Pedro Cahn, y Mirta Roses, embajadora ante la Organización Mundial de la Salud. Desde entonces, Vizzotti se convirtió en una virtual vocera del ministerio.

Dicen que Ginés se retiró algo descontento y antes de la reunión para no estar en la conferencia de prensa. Adelantó su partida a Rosario. Dos días después, Ginés cambió su discurso a uno más realista: “Este es un ciclo que inexorablemente va a terminar en circulación local”.

La línea de Ginés era antes no generar pánico y equiparar al coronavirus con el dengue y con el sarampión. Hoy ya el coronavirus es el tema central del Gobierno”, confió una fuente del oficialismo.

“Hoy en el gobierno no existe otro tema que esto”, reseñó un funcionario de la Presidencia. En Balcarce 50 aseguran que el Presidente “le dio un respaldo total a Ginés, pero también evalúa que fue demasiado despacio y comunicó mal”.

Otros ministros, como el de Deportes y Turismo, Matías Lammens, quería suspender desde mucho antes la asistencia masiva de público a los estadios de fútbol y a todos los eventos deportivos. Comenzó el miércoles sólo con los de afluencia extranjera y el jueves le comunicó a la AFA que todo el fútbol de los domingos se deberá jugar a puertas cerradas, además de otros deportes. Ginés había desaconsejado ese punto para no ser alarmista.

También se activaron controles en los aeropuertos, por parte del ministro de Transporte, Mario Meoni, que antes se habían subestimado. “En realidad, el Gobierno subestimo la crisis y recién tomo cartas cuando se agravó el escenario con más casos”, dijo un consultor cercano al Gobierno a A24.com. Desde hace algunas horas, hay una competencia política entre la Nación, Ciudad y varias provincias para ver quién es más duro en sus medidas.

En medio de eso se coló la discusión por la suerte de la reestructuración de la deuda. “Todo muy novedoso como para dar una respuesta concluyente. Hay algunos arriesgados que hasta dicen que podrían ser paradójicamente favorable, contra la lógica de la mayoría que dice lo contrario. Como fuera, es muy prematuro dar una definición concluyente, teniendo en cuenta que estamos ante un fenómeno prácticamente inédito”, dijo un funcionario de la Casa Rosada.

El gobierno prevé ahora un pico de circulación local en abril próximo. En ese momento prevén la presión epidémica sobre el sistema de salud. Dicen que es inevitable, no hay manera de evitar la circulación del virus en forma local. En ese momento se aplicará la fase de mitigación. “El objetivo es reducir el impacto, pero impacto va a haber”, dijo un funcionario del entorno del Presidente. Hubo una frase inquietante de un vocero: “Va a haber muertos y enfermos. No hay forma de que no los haya”.

En ese momento podrían suspender las clases en los colegios, igual que ocurrió cuando se adelantaron vacaciones en 2009 con la Gripe A durante la gestión en Salud de Juan Manzur. “No ahora porque prevén que serían más los perjuicios que las ventajas”, señaló un funcionario.

El Gobierno sabe que no va a llegar la vacuna para este invierno. Solo el año que viene podría ser y entonces será una enfermedad controlada como hoy lo es la Gripe H1N1, la influenza y otras.

Fuentes de la Presidencia aseguran que el manejo de la comunicación global del Gobierno subestimó la gravedad del problema, más allá de Ginés González García. El sector presidencial aconsejaba más actividad en la comunicación. Por eso, incorporaron un vocero más, Fernando Coradazzi, ex vocero Aníbal Fernández en el gobierno kirchnerista (2003-2015). Coradazzi ayudará a Juan Pablo Biondi, vocero presidencial.

Preparan ahora todo un plan de comunicación nuevo. Será una gran campaña de difusión y concientización diseñado por Francisco Meritello, secretario de Medios y Comunicación Pública. Se va a montar una página Web dentro de la página de la Presidencia con todo lo relacionado al coronavirus. Se creará una aplicación en celulares y se buscará llegar con más velocidad por distintas vías. La idea es llegar con información precisa de uso ciudadano.

Estamos comunicando muy mal dicen en el gobierno. Los funcionarios les dejaron el espacio a los medios”, dijo un asesor del Gobierno en temas mediáticos. Las medidas fueron confusas, desordenadas, no sistemáticas e imprecisas.

El nuevo DNU firmado por el Presidente, que dispuso el aislamiento obligatorio, penas para quienes lo incumplan, medidas adicionales y suspendió vuelos desde Estados Unidos y China, intentó comenzar a desandar tanta confusión y caos informativo. “Lo mío es caótico”, confesó, abatido, un vocero. El objetivo será revertir esa desventaja en la batalla comunicacional.