“Llamen por teléfono al ministro para discutir cómo usar este maná que nos llegó del cielo. Seguramente tienen el WhatsApp del ministro”, pidió Martín Lousteau al oficialismo en la extrañísima sesión del Senado del jueves pasado.
“Llamen por teléfono al ministro para discutir cómo usar este maná que nos llegó del cielo. Seguramente tienen el WhatsApp del ministro”, pidió Martín Lousteau al oficialismo en la extrañísima sesión del Senado del jueves pasado.
Martín Guzmán, el ministro más importante del gabinete de Alberto Fernández, recibió ese día una virtual “moción de censura” por parte de los senadores que lo debían defender.
El momento no pudo ser más oportuno: Guzmán estaba de viaje negociando la brutal deuda externa argentina, y reunido con los líderes más importantes del mundo, incluidos el Papa Francisco y la titular del FMI, Kristalina Georgieva.
Me pongo técnico. Moción de censura es el mecanismo que prevén los regímenes parlamentarios para remover al primer ministro o a algún miembro del gabinete, dependiendo el país. En los presidencialismos, los mandatos de un presidente son fijos: para sacarlo hay que hacerle un juicio político.
En la Argentina, después de la reforma constitucional de 1994, se incorporó la figura del Jefe de Gabinete. Había sido pensada por Alfonsín para funcionar casi como un primer ministro: tenía que rendir cuentas al Congreso todos los meses y podía ser removido, a través de una moción de censura.
Este mecansimo iba a servir para resolver una eventual crisis política sin la necesidad de una renuncia del Presidente: pero nunca se usó.
Volvemos a la tierra. Mientras Alberto Fernández viajaba por Europa con su ministro más importante, un sector de su propio gobierno producía un hecho histórico en la democracia, al menos desde 1983 hasta acá….
El Senado aprobó una declaración, con nombre y apellido haciéndole un pedido expreso a Martín Guzmán para que no use para pagar deuda unos fondos que (quizás) libera el FMI; quieren que los use para "gasto Covid".
¿Por qué es histórico? Porque nunca en democracia un bloque oficialista había aprobado una declaración tan dura contra un ministro de su propio gobierno.
La comunicación decía así:
¿Por qué es importante esto?
Pero más allá de la letra de la ley, también son llamativos los argumentos que usaron durante el debate, del que no participó Cristina, a cargo de la Presidencia por ausencia de Alberto.
Parrilli habló de que esto es una “exhortación” al Gobierno.
¿Parrilli (es decir, Cristina) cree que Guzmán no considera el “equilibrio social del pueblo”?
El cierre del debate quedó a cargo del “landrisinista” José Mayans, jefe de bloque del Frente de Todos:
Es la misma caracterización que el kirchnerismo hacía del gobierno de Macri, pero esta vez a un ministro propio.
La declaración se aprobó 37 a 25, con los papeles invertidos. La oposición defendiendo al ministro; el oficialismo, marcándole la cancha.
Mientras tanto, otros movimientos subterráneos se dieron en el oficialismo.
Este comunicado respetaba ciertas posiciones históricas de Naciones Unidas. Pero planteaba algunos matices que no se tuvieron en cuenta.
Decía así:
Israel fue el primer país que pisó Alberto como asumió como presidente. En aquel momento expresó por Twitter un mensaje de paz neutro: “Nuestro país reconoce, por convicción y por respeto a las decisiones de Naciones Unidas, la existencia de los dos Estados y siempre propició la convivencia pacífica”. Un tono distinto al del comunicado de la polémica.
Para entender este nuevo discurso hay que ir a un documento de la comisión de Política Exterior Soberana del Instituto Patria, que comanda Cristina Kirchner. El documento de julio de 2020 se llama: “Solidaridad con el pueblo palestino” y dice entre otros puntos:
Cristina también reapareció en el único acto público del que participó como presidenta en ejercicio (por estar Alberto de viaje). Habló en un acto virtual con Lula da Silva y volvió a atacar a la Justicia
“Antes se utilizaban las Fuerzas Armadas para desalojar a los gobiernos nacionales y populares, pero ahora se utilizan sectores del Poder Judicial en el armado de causas que destruyeran, fundamentalmente, a los dirigentes nacionales”, dijo.
Probablemente esta semana haya dictamen de comisión en Diputados del proyecto para reformar el Ministerio Público Fiscal, órgano clave que maneja a los fiscales en la Argentina.
El final de ese discurso de Cristina en que virtualmente conversaba con Lula dejó una pista de cómo puede seguir para ella la historia: “No solamente nosotros, que ya en cierta manera hemos hecho gran parte de nuestra vida. Se lo debemos a las generaciones de nuestros hijos, y nuestros nietos y nietas”.