Para los investigadores, la maniobra respondía a un esquema diseñado para canalizar dinero de origen ilícito mediante herramientas financieras digitales, aprovechando la velocidad de las transacciones y la apariencia de legalidad que ofrecen ciertas operaciones de trading. La hipótesis central del caso sostiene que el entramado tenía como beneficiario final a un ciudadano brasileño actualmente prófugo, con antecedentes por narcotráfico y lavado de dinero tanto en Argentina como en Brasil, a quien se señala como el nexo directo con el Comando Vermelho y como responsable de articular la estructura financiera detectada en Tucumán.
El avance de la investigación requirió un trabajo coordinado entre distintas áreas especializadas del Ministerio Público Fiscal, que aportaron análisis contables, cruces de información bancaria y estudios técnicos sobre trazabilidad en blockchain. Ese abordaje permitió identificar tanto los activos digitales como los bienes físicos alcanzados por la medida cautelar, que permanecerán bajo control judicial mientras continúa la investigación penal.
Se trata de uno de los casos más relevantes en el país en materia de lavado de activos mediante criptoactivos, no solo por el volumen de dinero involucrado sino también por la presunta vinculación con una organización criminal transnacional de gran envergadura. En ese sentido, remarcaron que la causa refleja un cambio de escenario en las investigaciones financieras, donde las estructuras criminales combinan métodos tradicionales con nuevas tecnologías para ocultar el origen del dinero, y obliga al sistema judicial a profundizar herramientas técnicas y cooperación internacional para enfrentar este tipo de delitos complejos.