La interna que quedó expuesta
El enfrentamiento entre Nimo y Bunge Saravia salió a la luz hace tres meses, cuando el embajador decidió retirarle el despacho que ocupaba dentro de la sede diplomática, ubicada en el barrio de Salamanca, en Madrid.
En ese momento, desde la Embajada explicaron que la medida obedecía a una reorganización de los espacios de trabajo, luego de que se resolviera dejar de alquilar el piso donde funcionaba el Consulado General.
Sin embargo, Nimo rechazó esa versión y llevó el conflicto al plano público mediante una serie de publicaciones en su cuenta de X.
"Quiero aclarar que no se trata de que me hayan desplazado del cargo, sino que simplemente, por decisión del embajador, me han quitado el despacho en el que trabajaba y atendía a los empresarios que invierten en Argentina", escribió entonces.
El funcionario sostuvo que esa oficina se había convertido en "un símbolo" para quienes respaldan las políticas del presidente Javier Milei en España y aseguró que la decisión tenía un fuerte contenido político.
Las críticas al embajador
En sus publicaciones, Nimo también cuestionó la gestión de Bunge Saravia y afirmó que el embajador no acompañaba las políticas de reducción del gasto impulsadas por el Gobierno.
Según expresó, había presentado distintas propuestas para disminuir los costos de funcionamiento de la representación diplomática, aunque aseguró que nunca fueron consideradas.
Las declaraciones generaron malestar en la Cancillería al exponer públicamente diferencias internas dentro de una de las embajadas más importantes para la estrategia de promoción de inversiones del Gobierno.