Moroni recordó que cuando el gobierno de Alberto Fernández decidió pagar los $10.000 mensuales a un total de 9 millones de argentinos que habían quedado sin ingresos por la parálisis total de la economía entre marzo y junio del primer año de la pandemia en 2020, "no pasaba ni una bicicleta por la calle" y comparó: "Hoy tenemos industria manufacturera, construcción, está creciendo el empleo, la actividad sigue funcionando en general, pese a las restricciones", enfatizó.
El ministro de Trabajo insistió en que los sectores afectados por las actuales restricciones focalizadas en horarios y sectores donde se suele aglomerar gente, serán atendidos con el REPRO que tuvo una inscripción "récord" luego de los 9 días de restricciones duras entre el 22 y el 31 de mayo.
Según informó, se anotaron unas 50.000 mil empresas que representan a 987.000 trabajadores; además se inscribieron 144.000 trabajadores independientes o monotributistas que empezarán a cobrar el aporte salarial de $ 18.000 entre el 9 y 10 de junio.
Desde el Gobierno salieron a aclarar que el REPRO no es un préstamo: "Es una asistencia directa para el pago de salarios que va directamente a la cuenta de los trabajadores". Los empleadores no tendrán que devolver al Estado.
Contradicciones en el discurso oficial
La puja en el oficialismo por la vuelta del IFE se reflejó en los insistentes reclamos de sectores del kirchnerismo más duro, como el ministro de Desarrollo Social bonaerense, Andrés Larroque que semanas atrás reclamaba la vuelta del IFE; también de otros sectores cercanos a la vicepresidenta Cristina Kirchner que reclaman al ministro de Economía, Martín Guzmán, no negociar un ajuste fiscal con el FMI.
Pero las contradicciones también se vieron en el propio gabinete nacional. Desde otros sectores del oficialismo admiten que existe la posibilidad de volver a otorgar un subsidio generalizado como en 2020, ante la eventualidad de tener que tomar medidas de cierre más drásticas si se termina desmadrando la pandemia.
Eso sucedería si la actual meseta alta de 35.000 casos diarios de coronavirus, en lugar de bajar como espera el Gobierno en las próximas semanas, se termina disparando a 50.000 nuevos contagios diarios, citó otra fuente del Gobierno consultada por este portal.
A eso se refería el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, cuando reconoció en declaraciones periodísticas esta semana, que se "están evaluando todas las alternativas, no hay ninguna alternativa descartada".
Pero esas medidas también quedarían focalizadas solo para los sectores de menores ingresos y los beneficiarios de planes sociales. Nada para el resto de la sociedad o la clase media que ve esfumarse los salarios con los aumentos de precios constantes.