Segunda ola

El kirchnerismo porteño contraataca: acusa a Larreta de "forum shopping" por la pulseada por las clases

Los peronistas de la Ciudad encontraron una circunstancia inmejorable para dejar de lado sus diferencias y enfocarse en una "guerra de guerrillas". Quién es quién.
por Nicolás Poggi | 18 de abril de 2021 - 23:59
Alberto y Rodríguez Larreta

Alberto y Rodríguez Larreta, en Olivos. (Foto: Presidencia)

Una pulseada que el Gobierno nacional parece haber perdido a la luz del fallo judicial pero que le dio a los justicialistas locales una circunstancia inmejorable para dejar de lado sus diferencias -que existen- y enfocarse en la “guerra de guerrillas” permanente contra el jefe de Gobierno, quien por su parte aprovecha la coyuntura para posicionarse y pivotear en su propio frente.

¿Cómo pasó Alberto Fernández de llamar “amigo” a Larreta en mayo pasado a decretar la suspensión de clases en el AMBA sin consultarlo y obtener, finalmente, un revés de la Justicia? Sólo en la intimidad del poder lo saben. En cualquier caso, el peronismo local salió rápidamente en bloque a accionar contra la Ciudad, mientras hace equilibrio puertas adentro para definir las candidaturas de este año.

Antes del fallo que se conoció en la noche del domingo, el panperonismo, “kirchnerismo cultural” porteño o como se llame había accionado por vía judicial para recusar a una de las juezas que falló a favor de la presencialidad. Se trata de Nieves Macchiavelli, integrante de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo, Tributario y de Relaciones de Consumo, contra quien apuntaron por ser hermana de Eduardo Macchiavelli, actual secretario de Ambiente de la Ciudad y secretario general del PRO porteño.

“El trámite exprés que se le ha dado a la causa ha dado lugar para pensar que existe una posición dirigida a revocar la decisión de la jueza de grado ‘a como dé lugar'”, habían advertido los abogados Adrián Albor y María Cecilia Fernández en su presentación. No se equivocaron porque, efectivamente, la Cámara falló a favor de la posición de la Ciudad de mantener las escuelas abiertas.

La magistrada había sido, además, funcionaria del Gobierno porteño durante la gestión de Mauricio Macri, donde se desempeñó en distintos cargos en los ministerios de Salud y Justicia, además del Ministerio Público Fiscal porteño.

La trama

Nieves Macchiavelli integra hoy la Cámara Contencioso Administrativa junto a Marcelo López Alfonsín y Laura Alejandra Perugini. En el mismo fallo a favor de la presencialidad en las aulas, esos últimos magistrados rechazaron la recusación de su colega al considerar que "no existe la mentada conexidad”.

Ante ese fallo -un revés para la estrategia epidemiológica que Alberto y el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, quieren para el AMBA- los legisladores porteños del Frente de Todos salieron a denunciar un “forum shopping” en el Poder Judicial de la Ciudad.

“Además de ser una aberracion juridica es una resolución hecha a medida de Larreta y su mundo paralelo que niega la pandemia”, publicó la diputada porteña Lorea Pokoik, para quien “la Ciudad está en manos de un tipo y de una fuerza política que ha elegido la estrategia de la muerte en su carrera electoral”.

Mientras la diputada K Claudia Neira consideró que las autoridades porteñas llamaron directamente al “desacato", el también legislador Claudio Morresi advirtió que "cuanto todo esto pase, nunca nos olvidaremos del carancheo miserable que llevó a cabo Juntos por el Cambio en esta pandemia". Paralelamente, el peronismo porteño salió a agitar el hashtag en redes sociales #LarretaNoTeCuida.

Los bandos

Como pasa en el campamento de enfrente, donde cada aparición de Macri abroquela al peronismo, en el PJ porteño hicieron las diferencias a un lado ante el ascenso de la figura de Larreta. Atrás quedaron, por ejemplo, las tensiones entre Víctor Santa María y el radical K Leandro Santoro, que no pueden ni verse; o entre los piqueteros del frente Patria Grande -referenciado en Juan Grabois- y la estructura burocrática del PJ porteño, hoy “ordenado” en una lista de unidad que encabezan el camporista Mariano Recalde y la legisladora porteña María Rosa Muiños.

Es que el peronismo porteño siempre fue una criatura difícil de roer. El propio Alberto Fernández, en sus tiempos en el llano, reconocía su naturaleza indomable. Son parcelas regenteadas por dirigentes con distintos grados de representatividad y que sólo pueden juntarse si el bien común lo exige. Como el caso actual.

Además de la facción de Santa María, que fue presidente del partido hasta hace unos meses, también pululan otra tribus como:

  • Los radicales K de Santoro.

  • Los camporistas que responden a Máximo Kirchner.

  • Los “albertistas” que representa el legislador porteño Claudio Ferreño.

  • El peronismo “tradicional” que encarnan Juan Manuel Olmos -asesor presidencial y esposo de Muiños- y el diputado Eduardo Valdés, amigo de Alberto, organizador de tertulias en Villa Crespo y con bajo perfil desde el escándalo del vacunatorio VIP.

  • El Movimiento Evita que supo calificar de “traidores” a quienes se fueron con Cristina Kirchner a Unidad Ciudadana en 2017.

  • El "transversalismo" que expresaron, en su momento, dirigentes como Gustavo Béliz y Vilma Ibarra -hoy ambos funcionarios de Alberto-, Gustavo López de FORJA (actualmente en ENACOM) y Juan Pablo Cafiero -padre de Santiago-, además del fallecido Pino Solanas, entre otros.

  • El ala joven y progresista referenciada en la legisladora Ofelia Fernández, quien recientemente declaró al diario El País que no está “cómoda” en el frente.

Distintas identidades que si bien comparten la falta de territorio (el PRO gobierna la Ciudad desde 2007), hoy pueden vanagloriarse de un mérito que no despreciaría ninguna provincia: el PJ porteño logró poner un presidente.

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