Emocionante

Una elección en la que se juegan dos modelos de país: Macrilandia vs Albertópolis (y viceversa)

Pablo Winokur
por Pablo Winokur |
Una elección en la que se juegan dos modelos de país: Macrilandia vs Albertópolis (y viceversa)

Parece un cliché. Unos y otros tratan de instalar ese concepto: que es "una elección bisagra en donde se elige qué modelo de país se quiere". Hasta ahí, palabras vacías que no le dicen nada al 80% de los votantes, que simplemente escucha y piensa en una batalla entre buenos y malos.

El macrismo vende que “los dos modelos” son "el autoritarismo y la corrupción del pasado" versus la república y la transparencia del presente y el futuro. Malos contra buenos.

El kirchnerismo vende que “los dos modelos” son "el modelo de hambre y exclusión" de hoy contra tener plata en el bolsillo como era en el pasado. Malos contra buenos.

Cuando uno es chiquito y mira dibujitos o películas, el dilema malos y buenos es bastante habitual. La vida real es un poco más gris. Fue una campaña sin propuestas, donde la mayoría de la gente se preguntaba “cómo van a hacer lo que dicen que van a hacer”.

Juntos por el Cambio se limitó a decir que iban a hacer lo mismo pero más rápido. No dio más explicaciones. El Frente de Todos dijo que iba a poner en marcha la economía, pero tampoco dio precisiones de cómo. O mejor dicho, no dijo claramente cómo lo iba a financiar.

Consenso Federal, de Roberto Lavagna, plantea que hay que “ponerle plata en el bolsillo a la gente”. Solo dijo cómo lo financiaría en esta entrevista de A24.com

¿Por qué no dicen propuestas concretas? Porque la gente no les creería. ¿Por qué no pueden explicar de qué manera las harían? Porque no se pueden dar malas noticias en campaña.

Hay dos modelos en pugna que, lejos del modelo de la infancia de Luke Skywalker vs. Darth Vader, no representan en sí mismo el lado oscuro de la fuerza.

El modelo de Macri

Macri propone un modelo con el sector privado en el centro, donde las empresas tengan mucha autonomía para decidir y producir.

-Un modelo abierto al mundo, donde la Argentina pueda producir y exportar en aquellos sectores donde es más competitivo: agro, servicios, turismo, básicamente.

-Si el país logra exportar más granos, carnes, desarrollar software, vender diseño… van a entrar más dólares y se va a equilibrar la balanza comercial.

-Para ayudar a estas empresas hay que bajar impuestos y flexibilizar las condiciones laborales.

Estas empresas competitivas van a generar empleo y generar prosperidad para todos.

-El Estado se tiene que limitar a dar las condiciones para que ese desarrollo sea posible a través de la obra pública y garantizar la seguridad jurídica con instituciones previsibles.

-Es fundamental bajar la inflación para dar previsibilidad.

Pero…

-El campo no es generador de mano de obra intensiva.

-Si se abre la economía mucho se destruyen las industrias no competitivas que son las que más trabajo generan.

-La mirada general es que esas industrias no competitivas tienen que reconvertirse. No hay un discurso industrialista en el Gobierno.

-Para lograr que las empresas vengan e inviertan hay que hacer un operativo seducción que implica darles beneficios o flexibilizar controles.

-Todo este modelo requiere un Estado más chico que gaste menos. Eso es ajuste. El Estado interviene lo menos posible en la economía

El modelo del Frente de Todos

La propuesta formal es “encender la economía que está aplastada y apagada hace cuatro años y poner plata en el bolsillo de los argentinos”. Consumo y producción con el Estado en el centro.

Este modelo es absolutamente opuesto al que propone Macri. No es necesariamente ni mejor ni peor: es otro.

-Alberto propone medidas para dinamizar el consumo. Si la gente consume más, compra más, las empresas venden más, contratan más gente que a su vez tiene más guita en el bolsillo y compra más. Todos pagan más impuestos.

-Además busca fortalecer a las empresas industriales. Que a su vez contratan más gente, que compra más… etc.

-El Estado tiene un rol central en este modelo, porque tiene que enfrentarse a las empresas y a los que más tienen para poder redirigir recursos hacia los que menos tienen o hacia los sectores menos competitivos. Y esto no se puede hacer de manera muy pacífica.

Pero… todo este modelo ideal tiene también muchos problemas de implementación.

- Nadie acepta los controles de buen grado. Por eso el peronismo/kircherismo tiene que hacer un ejercicio más duro del poder. Y a veces se pasa de rosca.

-Esta pelea los lleva a pelearse incluso con los medios de comunicación, que muchas veces son grandes empresas.

-Para “aumentar la plata en el bolsillo para la gente” hay que financiarlo. ¿Cómo? La emisión monetaria no es un problema para este modelo y la inflación tampoco es una prioridad. Es probable que tengamos en los próximos años inflaciones similares o superiores a la de este año.

-Para fortalecer a la industria y evitar que nos invadan productos extranjeros hay que mantener un dólar alto. Dólar alto va a inflación.

-Para incentivar la producción, hay que bajar las tasas de interés. Eso dispara el dólar.

-Para financiar esto de "ponerle plata en el bolsillo a la gente", hace falta impuestos y lo más fácil es cobrarle a los que les va mejor. Así por ejemplo, el campo tuvo retenciones durante los 12 años de kirchnerismo. Y por lo tanto tenían menos dólares.

-Con todo ese nivel impositivo, los privados tienen menos incentivos para invertir y crear empleo.

Por lo tanto…

Los dos plantean un modelo ideal que tiene serias fisuras en la práctica. Está en el votante pensar a cuál le cree más. Los dos tienen argumentos válidos.

¿Hacen falta propuestas concretas? Lo importante es entender la cosmovisión del mundo que tiene cada espacio y cómo tomaría decisiones concretas en cada momento. En este esquema, si está alto el precio de la leche, ¿qué espacio intervendrá y cuál no? Si una empresa quiere echar gente, ¿cuál interviene y cuál no?

Estas ideas que están muy claras en los márgenes (Macri y Cristina) tienen más matices en los otros dos integrantes de las fórmulas: Alberto y Pichetto. Queda la duda de si alguno de ellos desde el rol que les toque podrán influir para encontrar un camino en el medio de dos propuestas que parecen absolutamente antagónicas.

Mientras tanto hoy los votantes tienen que elegir entre esos dos modelos (u optar por un tercero que ofrezca una línea media). Habrá que ver si tras la elección la Argentina encuentra una síntesis por una vez en su caótica historia.