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Elecciones en Mendoza: Alberto apuesta a la efectividad de la unidad peronista y el radicalismo lucha por mantener su bastión

Nicolás Poggi
por Nicolás Poggi |
Elecciones en Mendoza: Alberto apuesta a la efectividad de la unidad peronista y el radicalismo lucha por mantener su bastión

Alberto Fernández lo tiene claro: la experiencia de la elección de Mendoza de este domingo puede ser la antesala del éxito de la unidad peronista a nivel nacional. Por eso en la semana que pasó movilizó a todos los gobernadores y apostó fuerte por la candidata Anabel Fernández Sagasti, una senadora camporista que por la dinámica nacional se encontró ante la posibilidad fáctica de convertirse en la primera mujer al mando de la provincia cuyana.

Mendoza es un distrito particular porque su Constitución no permite la reelección (aunque es un tema que se vuelve a debatir en casi todos los gobiernos). Viene de 4 años de gestión radical con Alfredo Cornejo, el aliado de Mauricio Macri que en 2015 le había ganado al peronista Adolfo Bermejo. El candidato oficial, Rodolfo Suárez, ganó las PASO de junio, pero en el medio tuvieron lugar las primarias nacionales y el Frente de Todos (que fue el más votado en esa provincia el 11 de agosto) cree que puede revertirlo.

Además, Mendoza fue un “caso testigo” de unidad peronista. Fragmentado desde la derrota de 2015, el PJ y sus distintas expresiones no encontraba cauce: estaban los kirchneristas, los justicialistas y otros “desprendimientos” como Proyecto Sur, Kolina y hasta los delegados de los puntanos Rodríguez Saá. Lograron un acuerdo para las PASO y Fernández Sagasti le ganó por un punto al precandidato Alfredo Bermejo. Juntos sacaron el 35,6% contra el 42,8 del frente oficialista Cambia Mendoza, donde Suárez le ganó la interna a los postulantes Omar De Marchi y Fernando Armagnague. En votos individuales, Suárez obtuvo el 29,4% y Fernández Sagasti el 18,3%.

Parecía que la reelección para Cambiemos (o su versión local, alejada ya de Macri) tenía el camino allanado para la reelección, pero en las PASO de agosto Alberto Fernández resultó allí la figura más votada con el 40,4%, seguido por un 37,3% del presidente.

¿Es una oleada suficiente como para traccionar votos para el peronismo local? En el albertismo son cautos, pero creen que sí. “El acto con gobernadores intentó ser un empujón para Anabel en un contexto en el que vemos que está muy cerca, y podíamos ayudar a dar ese último envión”, especulan en el comando de campaña del Frente de Todos ante la consulta de A24.com.

En las proyecciones, los albertistas aseguran que Fernández Sagasti “está muy bien en el sur de la provincia y otros lugares del interior”, aunque reconocen la ascendencia del oficialismo en la capital provincial. También admiten que si bien en el populoso departamento de Guaymallén no están haciendo pie como quisieran, “puede darse la posibilidad de revertirlo”.

El PJ mendocino, que ahora nuclea a todas las líneas internas bajo la tutela del diputado Guillermo Carmona, mantiene sus expectativas. “Nuestro proceso fue muy interesante por la confluencia de los distintos sectores y una muy fuerte articulación con los partidos del Frente de Todos. Eso marcó un reposicionamiento de nuestra propuesta, que además cuenta con el empujón de Alberto y Cristina”, destacan los peronistas cuyanos en diálogo con A24.com

Para ellos, la visita del candidato presidencial con los gobernadores del PJ (todos victoriosos en sus provincias) “resignificó la disputa electoral porque se introdujo el concepto de la democracia federal. Nosotros somos la expresión de la democracia federal y el macrismo representa el elitismo centralista”, señalan.

De manual, el peronismo busca colgar la elección de Mendoza del mapa nacional y el radicalismo apuesta por acotarla a los límites provinciales. Cornejo no vio más a Macri desde las PASO porque está “concentrado” en su pago chico.

Cerca de Alberto, sin embargo, tienen otra lectura sobre la actitud del gobernador. “Está preocupado, más allá de que digan que ganan bien. Nosotros tenemos la expectativa de que podemos dar la sorpresa”. En ese estado de ánimo se cifran las ilusiones de la oposición. Mendoza como centro de las miradas y las ansiedades antes de octubre.

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