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POLÍTICA

Los gobernadores salen de su covacha: distancia y tironeos con Alberto en medio del "clamor" por la presidencia del PJ

Los gobernadores salen de su covacha: distancia y tironeos con Alberto en medio del
Alberto Fernández con gobernadores (Foto: archivo).

Este viernes algunos de los gobernadores del PJ volverán a verse las caras en un encuentro virtual convocado por las autoridades del partido, como parte de la organización del acto por el Día de la Lealtad que se hará el 17 de octubre en la CGT. Ese intercambio, previsto para las 17, se dará en un momento particular por más de un motivo: ante la zozobra por cierto distanciamiento en la relación poder central-provincias -y quizás a consecuencia de eso-, los jefes territoriales quieren ofrecerle a Alberto Fernández la presidencia del peronismo.

Nada de eso se definirá este viernes y –según pude saber A24.com-, el Presidente aún sigue evaluando esa propuesta. Lo que sí se hará es un llamado a cerrar filas en torno al Gobierno en un contexto donde los apremios son varios, sin salida aparente a la encerrona de las restricciones por el coronavirus y con los recientes números de pobreza en torno al 40%.

Cuando asumió, y ya desde su campaña, Alberto había prometido que sería “uno más” entre los 24 gobernadores, una aspiración “federalista” que chocó contra la pandemia y la propia dinámica interna del Frente de Todos. Muchos jefes peronistas se replegaron y recluyeron en sus distritos, quizás a la espera de un nuevo viento favorable.

Juan Manzur (Tucumán), Gustavo Sáenz (Salta), Gildo Insfrán (Formosa) y, ni hablar, el cordobés Juan Schiaretti son algunos de los exponentes del variopinto peronismo silvestre que parecen resueltos a seguir en sus covachas, atendiendo la emergencia sanitaria y ajenos a los llamados del Frente de Todos metropolitano.

“Tomaron una actitud endógena, precipitada también por la pandemia”, dice a A24.com el escolta de uno de los gobernadores del litoral, que además ofrece esta advertencia: “Si cerraron todo y se replegaron políticamente, ¿con qué cara van a pedir algo ahora?”.

Otros caciques territoriales, más astutos, pudieron ubicar delegados en áreas clave del Poder Ejecutivo como Jefatura de Gabinete, Ministerio del Interior o Economía, para garantizarse la viabilidad de las partidas y obras de sus distritos en tiempos de crisis. Todos los hombres son buenos, pero si se los controla son mejores.

En la Rosada, sin embargo, aseguran que ese norte del Presidente sigue intacto. “El único cambio fue la pandemia. Si no, Alberto hubiese estado todo el tiempo en todas las provincias, que es lo que empezó a hacer ahora. Se soltó el león enjaulado”, avisan.

Como responsable de facilitar ese tránsito, Eduardo “Wado” De Pedro, ministro del Interior, atiende las necesidades de los gobernadores a través de la economista Silvina Batakis, a cargo de la Secretaría de Provincias. En Balcarce 50 admiten tensiones, pero aseguran ante A24.com que los jefes territoriales están teniendo cada vez más protagonismo, tanto desde el lugar que se les dispensa en los actos como en los proyectos “pospandemia” que están en carpeta.

“Mantenemos nuestra idea federal y seguimos impulsando las capitales alternas”, confían en la Rosada, al desempolvar un proyecto de Alberto elaborado en la vieja normalidad. Aunque cuentan a su favor con el apoyo por la coparticipación, también tienen en claro que hay cierta especulación en los gobernadores a la hora de tomar posiciones, y lo ilustran con un ejemplo ingrato: “No salen a bancar de manera contundente a Alberto como los intendentes bonaerenses lo hacen con Axel Kicillof cada vez que hay un problema”.

El centro

Haber lanzado el martes el plan Detectar Federal en Rosario fue todo un gesto de Alberto para con el gobernador Omar Perotti en medio de una relación tirante. El vínculo entre ambos arrastra una herida por la frustrada intervención de Vicentin, un proyecto que La Cámpora le acercó al Presidente sin el consenso necesario y que sólo generó dolores de cabeza en la “pampa gringa”.

“Más allá de algunas rispideces, Alberto vino y le dio a Santa Fe 3 mil millones de pesos para la seguridad”, apuntan cerca de Perotti ante la consulta de este portal, e insisten con la buena salud de la relación. Para que no quedaran dudas de ese esfuerzo presupuestario, el Presidente hizo a un lado las sutilezas y le pidió públicamente a Perotti que “atienda” la situación de los delitos en Rosario.

El factor Córdoba

En esa hoja de ruta, la provincia mediterránea podría ser una causa perdida para las aspiraciones de Alberto. Schiaretti no cede y sigue jugando su propio juego: el cordobesismo, una suerte de identidad peronista refractaria a Cristina Kirchner. Ni siquiera las buenas artes desplegadas con el senador Carlos Caserio, ex delegado histórico del gobernador, cambiaron el ánimo en el distrito.

El Presidente se lo dijo a Caserio en la última reunión que tuvieron a solas en Olivos. Le molesta que ante variados gestos de la Nación -como asistencia para el coronavirus, fondos para rutas y pago de deuda de jubilaciones-, Schiaretti ni siquiera brinde el quórum con sus diputados. Hubo un deshielo, el jueves, a raíz de un llamado de Alberto al jefe cordobés por los incendios, pero quedó limitado a esa emergencia. “Siempre unidos”, publicó el Presidente en sus redes después del contacto. Un juego de seducción que en su momento era mirado con expectativa y hoy se estanca en la resignación.

Con ese panorama, Alberto mirará de cerca la reunión del PJ de este viernes. Según pudo saber A24.com, todavía no está convencido de aceptar el convite de ser el nuevo jefe partidario. Antes preferiría fortalecer el Frente de Todos y recuperar el vínculo perdido con el interior. Todo está como era entonces.

por Nicolás Poggi @PoggiNico
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