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POLÍTICA

Alberto busca dar un golpe de timón para recrear las expectativas en su gobierno

Alberto busca dar un golpe de timón para recrear las expectativas en su gobierno
Alberto Fernández (Fuente: Presidencia).

La monumental crisis económica, la parálisis de la actividad por la cuarentena, la suba del dólar y de la pobreza llevaron ayer al presidente Alberto Fernández a dar un fuerte golpe de timón. En medio de las tensiones internas con el Instituto Patria, la crisis política, social y judicial, el Gobierno buscó reaccionar y retomar la iniciativa con medidas dirigidas a un ansiado rebote de la economía del 4,5% del PBI para 2021.

Según pudo saber ayer A24.com, Fernández es consciente de que la injerencia de la vicepresidenta Cristina Kirchner en la gestión, con quien tiene una relación buena pero de discusión permanente, lo llevó a cometer errores y busca recrear las expectativas.

“En 2021, la economía va a crecer al 4,5% o más. Vamos a pelear día a día. Estamos en el mejor lugar en el peor momento”, señaló un funcionario del entorno de Alberto. “La pobreza es del 40,9 pero la recibimos en 35%. El desempleo llegó al 13,1 pero en el mundo supera el 17%”, se consoló. La caída del PBI del 19,1%, la falta de dólares en las reservas, y el crecimiento de la pobreza encendieron todas las alarmas.

Es por ello que el anuncio de ayer, con rebaja transitoria de retenciones a la soja, metales y exportaciones con valor agregado, además de reintegros, buscaron que los exportadores liquiden sus divisas. "Nos tratan de sacar dólares con un premio muy bajo", se quejó una fuente del agro.

La semana próxima habrá un fuerte anuncio de subsidios al turismo para el verano. Se destinarán 25.000 millones de pesos al reintegro del 50% de los paquetes para que los turistas lo gasten en sus lugares de destino.

Además, se van a destinar 3000 millones para pagarle un salario mínimo (17.000 pesos) a los 40.000 empleados de 2500 empresas turísticas del país: bares, tanquerias, hoteles, restaurantes, agencias y todo tipo de negocio.

La crisis de pobreza también convenció a Alberto Fernández de que la semana próxima anunciará una prórroga del aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO) pero sin cerrar nada vinculado al comercio ni la industria. Ni siquiera en las provincias más afectadas por el Covid-19, como Santa Fe, Córdoba, Rio Negro, Neuquén, Chaco, Mendoza o Corrientes.

En muchas de esas provincias se pondrá en marcha el Plan Detectar federal con más testeos de detección de antígenos (rapidos) para complementar al de los PCR que se usan habitualmente. “No quieren ahogar más la actividad económica”, señalaron en la Casa Rosada. El grupo de expertos le pidió a Alberto Fernández que haga personalmente el anuncio y no lo deje en manos de una locutora oficial para darle más institucionalidad.

El Presidente comunicará dos buenas noticias: el 80% de los contagiados ya se recuperó del coronavirus y las camas de terapia intensiva ocupadas con Covid están bajando en el AMBA pese a que hay lugares en que colapsó como Neuquén. De todos modos, nada podrá ocultar que la Argentina ya está entre los diez primeros lugares en contagios en el mundo.

Según confiaron a A24.com en la Casa Rosada, la vacuna llegará en diciembre al país, pero en forma progresiva. Primero se la aplicarán al personal de salud, de seguridad y personas de riesgo. La vacunación será total recién a fines de 2021. “Pero ya con eso descomprimiremos el sistema de salud, por lo cual la vida se normalizará y habrá escuelas, con protocolo”, dicen.

Si bien la Argentina ya tiene asegurada la vacuna de Oxford-AstraZeneca (Reino Unido), también hizo convenios con Pfizer (EEUU), Sinopharma (China) y con Rusia para que todas lleguen al país. “La que primero llegue la tendremos”, señalan en la Casa Rosada. El canciller, Felipe Solá, estuvo ayer con el embajador norteamericano, Edward Prado, para gestionar la llegada lo antes posible de la vacuna de Pfizer.

Felipe Solá, en su cuentro con Edward Prado (Foto: Cancillería).
Felipe Solá, en su cuentro con Edward Prado (Foto: Cancillería).

En la Cancillería aseguraron que no hay ruido con Estado Unidos: la postura argentina sobre Venezuela no fue la que el embajador ante la OEA, Carlos Raimundi, expresó en la reunión de esta semana, en favor de Venezuela.

El embajador ante los organismos internacionales en Ginebra, Federico Villegas Beltrán, expondrá la postura oficial el lunes próximo ante la comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, donde respaldará el informe del organismo que denuncia las violaciones de los derechos humanos del régimen de Nicolás Maduro.

Expresará que a la Argentina le preocupan los derechos humanos en Caracas, pero rechazará un bloqueo a Venezuela y pedirá una salida democrática e institucional con la participación de todos los partidos políticos.

La Casa Rosada y la Justicia

En el Gobierno admiten que haber abierto varios frentes de conflicto judiciales fue un error luego de que la Corte Suprema concedió el per saltum a los camaristas Leopoldo Bruglia, Pablo Bertuzzi y Germán Castelli, a quienes el kirchnerismo quiere remover por haber confirmado procesamientos de la vicepresidenta Cristina Kirchner y actuar en causas que la involucran.

“En eso falló la radicalización del kirchnerismo puro. Hay una tensión permanente porque somos un gobierno de coalición”, se excusan al lado de Alberto Fernández. La gestión de la crisis también tuvo divisiones internas. La ministra de Justicia, Marcela Losardo, no habló del fallo porque no llegó la orden de su jefe directo, el Presidente. En cambio, señalan que el viceministro de Justicia, Juan Martín Mena, se “cortó solo” por orden de Cristina y acusó a los jueces de la Corte de “influenciables”.

Ayer, el jefe de gabinete, Santiago Cafiero, le bajó el tono al conflicto y solo dijo que los argentinos están "viendo si la Corte va actuar conforme a la Constitución" y que "se juega el prestigio de la Justicia", aunque si bien consignó que el Gobierno “sigue de cerca” el trámite judicial, "respeta la independencia de poderes".

En la Casa Rosada aseguran los albertistas: “Tenemos el mismo objetivo de Cristina pero tenemos otras formas”. Si la Corte falla en favor de los camaristas afectados, no obstante, advierten: “El fallo de la Corte es inapelable, pero nos abre la puerta para mover a 200 jueces nosotros con el mismo método de Macri. No es lo que queremos, pero se abre el camino”.

Según fuentes judiciales, la Corte fallará ni bien tenga el expediente que giró al Consejo de la Magistratura y a la Procuración General de la Nación. Por ahora, la posibilidad más concreta es que resuelva que los tres jueces se tienen que quedar en sus cargos, tal como ellos reclaman, pero hasta que el Consejo de la Magistratura designe ternas por concursos y sean reemplazados como lo establece la Constitución.

Y ratificarían lo dicho en la acordada 7 de 2017: no hace falta acuerdo del Senado si el traslado es de una misma jurisdicción o categoría.

De todos modos, se sumó un ruido en la Corte, que ayer causó llamados y debate interno en el máximo tribunal. El mismo día de la admisión del per saltum, la Procuración General envió un dictamen en el que pidió revocar una sentencia adversa contra la exdiputada Elisa Carrió y en favor del administrador general de la Corte, Héctor Daniel Marchi, que la había demandado a Carrió por falsa denuncia de delitos que fueron desestimados.

La sentencia ordenaba una indemnización de Carrió a Marchi por daños al honor. La ex diputada se había amparado en sus fueros de diputada. La procuradora Laura Monti la respaldó. Eso causó un revuelo en la Corte porque en el día que se debía tratar el per saltum la Procuración dictaminaba contra Marchi, hombre fuerte allegado a Ricardo Lorenzetti, otro blanco de Carrió.

“Eso subió la temperatura a la máxima expresión en la guerra Carrió-Marchi y en la Corte fue visto como un elemento de presión al tribunal por el tema Bruglia y Bertuzzi”, señalan fuentes de tribunales. Señalan que Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda y allegados a Elena Highton de Nolasco interpretaron que era una presión. Y que el asunto metió un ruido que antes no estaba.

por Mariano Obarrio
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