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POLÍTICA

Granjas porcinas chinas: una apuesta política y económica que preocupa por sus riesgos ambientales

Granjas porcinas chinas: una apuesta política y económica que preocupa por sus riesgos ambientales
El canciller Felipe Solá confirmó la iniciativa china de instalar una gran producción porcina en el país a través de un comunicado (Foto: archivo).

Según el último informe del Indec, en junio las exportaciones de la Argentina a China crecieron 51,7% en un año. Del total, el 54,6% fueron porotos de soja. Con estos números, China desplazó en junio a Brasil como principal socio comercial del país.

La presencia de China en la economía nacional está lejos de ser reciente. Durante el segundo gobierno de Cristina Kirchner se firmó un acuerdo para construir las centrales hidoreléctricas Condor Cliff- La Barrancosa en Santa Cruz con un 70% de capitales chinos. También hay capitales asiáticos en la renovación de la red de ferrocarriles de carga.

Además, la Argentina viene renovando desde el 2014 sucesivos swaps con China por un valor de más de 18.500 millones de dólares disponibles en caso de necesitar liquidez en las reservas del Central.

La semana pasada, a través de un escueto comunicado y sin grandes precisiones, la Cancillería anunció lo que Biogénesis Bagó ya había adelantado en marzo: China viene a apostar -fuerte- a la producción de porcinos en el país. ¿Cómo? A través de la instalación de granjas para la cría de estos animales por medio de un acuerdo entre los dos países.

Inicialmente se habló de la exportación de 9.000.000 de toneladas de carne al gigante asiático, número que luego se corrigió a 900.0000 toneladas en los próximos cuatro años. Sin embargo, estas cifras encendieron las alarmas de pequeños y medianos productores porcinos y de ambientalistas por el tipo de producción agroindustrial que hace China y las consecuencias que acarrea.

"A los chinos no les interesan los costos ambientales. Ellos tienen que alimentar a 1.300 millones de personas y ven en América Latina una buena oportunidad: buena producción, buenos campos, buena tecnología. Y garantizan una demanda constante porque quieren seguir creciendo y para eso necesitan una población sana y fuerte", sintetiza a A24.com Pablo Kornblum, doctor en Economía y magíster en Estudios Internacionales.

China es el mayor productor y consumidor de cerdo en el mundo. Sin embargo, entre 2018 y 2019 su producción se vio brutalmente afectada por la Peste Porcina Africana, una pandemia zoonótica producto del hacinamiento de los animales que obligó a las autoridades a sacrificar más de 200 millones de chanchos. Ahora ese país busca alternativas más seguras para producir. Y la Argentina, ya un foco de inversiones chinas, es un buen lugar.

"Los chinos dicen 'te di ferrocarriles, te hice la construcción de las centrales eléctricas y te di un swap que podés activar de un día para el otro. Ahora necesito un negocio enorme'. Y este negocio conviene en términos económicos, es un ingreso de divisas, pero también en términos políticos. La Argentina pasa a ser un aliado estratégico", sintetiza Kornblum.

Sin bien el acuerdo aún no se firmó y ni la Cancillería ni el gobierno nacional aportaron más precisiones, en off de record la versión oficial es que este desembarco se hará. Basta con ver el enorme gesto de Solá: en plena pandemia el ministro conversa con China.

¿Cuáles son los riesgos ambientales?

El brote de Peste Porcina Africana se produjo por las condiciones en las que los cerdos son tratados en las factorías chinas: están hacinados y estresados por lo que su sistema inmune es muy deficiente y esto genera enfermedades. Este tipo de contagios pueden saltar a los humanos y producir pandemias de origen zoonótico como la del COVID-19.

De esta situación advirtió la ONU en su reciente informe "Prevenir la próxima pandemia – Zoonosis: cómo romper la cadena de transmisión", que insta a los gobierno a revisar este tipo de producción agroindustrial por los riesgos que conlleva.

Ante el reclamo, los productores de cerdo locales aseguraron que ellos cumplen con seriedad con las regulaciones ambientales, que los animales no están hacinados y que tratan de manera correcta los desperdicios que generan los cerdos y que implican una contaminación del suelo. Sin embargo, el reclamo se apoya en lo que pasará cuando desembarque el modelo chino y la producción se multiplique.

"La instalación de estas granjas vienen a mantener y profundizar el modelo agroindustrial dominante en nuestro país. La alimentación de estos cerdos va a ser de maíz. El 95% del maíz que se produce en la Argentina es transgénico por el uso de agrotóxicos", señala Marcos Filardi, abogado de la Red de Abogados por la Soberanía Alimentaria.

El año pasado, la ONU publicó un informe, luego de haber enviado una misión a la Argentina, sobre la situación alimentaria en el país. Allí advirtieron sobre el modelo agrícola basado en el abuso de agrotóxicos y poca rotación de cultivos pensado exclusivamente para exportación. Esto genera saturación del suelo y motoriza los desmontes y quemas de pastizales para el cultivo.

"En los últimos 25 años, la aplicación de plaguicidas aumentó diez veces su volumen, de 38 a 370 millones de kilogramos, con un incremento del área cultivada de un 50%", dice el informe.

Pero Filardi llama la atención sobre otro punto: el uso de antibióticos en la industria porcina a escala. Cuando los animales se acumulan en un espacio chico tienden a estar inmunodeprimidos. Por lo tanto, como parte de su dieta, se les suma una serie de antibióticos y antivirales que, por un lado se trasladan a los suelos a través de su orina y excremento, y por el otro quedan en la carne que luego se consume.

China es el principal productor y consumidor de cerdo en el mundo
China es el principal productor y consumidor de cerdo en el mundo

"Cuando consumimos esta carne estamos teniendo una ingesta de antibióticos que no deberíamos tener y se genera una resistencia bacteriana. Hay bacterias que ya no se pueden combatir con antibióticos", explica el experto. La resistencia bacteriana es una preocupación de la ONU que vaticina que para el 2050 hasta 10 millones de personas podrían morir de enfermedades que no responden a medicación.

Sobre este punto, Alejandro Lamacchia presidente de la Unión de Producciones Regionales Intensivas (UPRI), aseguró que en el país son los veterinarios los que autorizan el uso de medicamentos en caso de necesidad y que no se administran compulsivamente. Pero queda nuevamente la duda de qué ocurrirá cuando se instalen estas granjas a gran escala con una demanda constante.

Más allá de los riesgos zoonóticos de las factorías y la consiguiente crueldad animal hay otros problemas que devienen de este tipo de producción: la contaminación del aire y el agua.

Los cerdos producen grandes cantidades de afluentes con presencia de amoníaco, nitrato e incluso antibióticos que, si no se procesan correctamente, pueden ir directo a las napas de agua. Al mismo tiempo, este tipo de producción genera olores e incrementa la presencia de moscas y roedores que pueden afectar a las comunidades que estén cerca de estas instalaciones. Si bien el Gobierno aún no lo confirmó, el plan es que estas granjas se instalen en el norte del país.

¿Hay alternativas?

Ante la queja generalizada de los ambientalistas por la eventual profundización del modelo agrícola industrial se generó, particularmente en redes sociales, un contra argumento a favor del desarrollo económico y generador de divisas de la iniciativa. Por caso, el Presidente Alberto Fernández dejó en claro que la idea de su gobierno para hacer crecer las exportaciones es apostar a la "vaca viva".

Sin embargo, para Eduardo Cerdá, director de la Red Nacional de Municipios y Comunidades que Fomentan la Agroecología (Renama), hay una vía de generar un modelo a escala de forma sustentable a través de la agroecología.

"Plantearía un modelo distinto. Un modelo de carne de cerdo en donde los animales estén distribuidos, en lotes de muchos productores. Y que no se los críe con maíz o soja transgénica porque continúan el círculo vicioso de la contaminación. Podemos producir una carne que sea un orgullo y de alta calidad para la demanda que se viene", explica Cerdá que, al comienzo del nuevo gobierno, fue nombrado al frente de la Dirección Nacional de Agroecología aunque su designación oficial quedó en suspenso por la pandemia.

"China ha producido de una manera que no es viable y ahora la quieren trasladar acá. Es necesario que en este tipo de acuerdos las inversiones que se hagan contribuyan a un perfil de producción sostenible en el tiempo. Si queremos darle una solución rápida a China nos generaremos un problema que afectará a nuestros recursos", agrega el experto.

Cerdá considera que la agroecología es la respuesta para no agotar los suelos y evitar las enfermedades animales masivas. Actualmente, alrededor de 100.000 productores aplican exitosamente la agroecología en sus campos.

"Se puede hacer perfectamente a escala. Tenemos desde campos chicos hasta campos que superan las 5.000 hectáreas y a todos les va mejor. El modelo actual ha hecho perder el 50% de la materia orgánica del suelo. Si el modelo en China trajo tantos problemas ¿Por qué lo vamos a traer acá?".

En A24.com nos interesó esta temática y armamos un debate. Acá encontrás otra nota sobre las granjas porcinas chinas con un enfoque diferente: "Cerdos para China: ¿proyecto polémico u oportunidad de desarrollo?"

por Agustina López
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