Opinión

La desconfianza en la policía y en la justicia alimentan la sensación de inseguridad en el Conurbano

Una encuesta de fines de junio en el Gran Buenos Aires indica que el 62% de las personas se siente inseguro en su barrio. Más de la mitad dice haber sufrido un hecho delictivo durante el último año.
La desconfianza en la policía y en la justicia alimentan la sensación de inseguridad en el Conurbano

La inseguridad es una sensación compartida por la mayoría de los bonaerenses que vive en el conurbano. Es la sensación que experimentan las personas cuando perciben un alto grado de vulnerabilidad frente a una realidad que interpretan adversa y que pone en riesgo su integridad física y su estabilidad emocional. La situación sanitaria, económica, social e institucional en el Gran Buenos Aires exacerba la sensación de desamparo que siente la población.

La pandemia agravó las desigualdades sociales, agudizando problemas pre existentes como el acceso a la salud y a la vivienda, la violencia intrafamiliar, el desempleo (que en el conurbano alcanza a un cuarto de los jóvenes) y la delincuencia.

A la sensación de inseguridad que provoca el miedo a salir a la calle y ser víctima de un delito, se suma el temor a enfermarse de COVID y el desánimo que genera una crisis económica que parece no tener fin.

En este contexto de alta incertidumbre, mientras los bonaerenses buscan modos de sobrevivir a la inflación, a la falta de trabajo y al coronavirus, preocupa cada vez más la inseguridad.

Resultados de una encuesta en el Gran Buenos Aires

Una encuesta realizada por la consultora Reyes-Filadoro a fines de junio, en el Gran Buenos Aires indica que el 62% de las personas se siente inseguro en su barrio y más de la mitad alega haber sufrido un hecho delictivo durante el último año.

La sensación de desamparo frente al delito es generada por múltiples causas entre las que se destacan las altas tasas de criminalidad y la falta de respuesta del Estado. El 23% señala la escasa presencia policial como la principal causa de inseguridad.

El sentimiento de indefensión es compartido por los ciudadanos de nivel socio económico bajo, medio y alto, por los votantes “de izquierda” y por los votantes “de derecha”, por los hombres y por las mujeres, por los jóvenes y por los adultos.

Para los votantes de Juntos por el Cambio, la inseguridad es un tema prioritario, no porque sufran más que los votantes del Frente de Todos, sino porque tienen menor preocupación por los temas económicos ya que tienen un nivel de ingresos promedio más alto.

Por eso, no sorprende que el candidato de Juntos por el Cambio en la provincia de Buenos Aires, Diego Santilli, haya definido como uno de los principales ejes discursivos de su campaña el tema de la seguridad. Tampoco sorprende que uno de los funcionarios con mejor imagen en el Conurbano sea el ministro de seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni.

El difícil tema de la seguridad

Algunos gobiernos prefieren no hablar de la seguridad, como si ignorar el tema los desligara de la responsabilidad de hacer algo o sirviera para aplacar el enojo que sienten muchos ciudadanos. Incluso cuando algunos gobiernos municipales adoptan medidas de prevención, muchas veces deciden no comunicarlas para no tener que dar explicaciones sobre un tema que enardece a la población y sobre el cual tienen poco control los gobiernos locales.

En los últimos años el gobierno provincial ha transferido atribuciones a los gobiernos municipales para que estos pudieran tener más autonomía, pero esos cambios no fueron acompañados por los recursos económicos necesarios ni por un cambio normativo, lo que genera continuas diferencias y tensiones sobre las competencias que tiene cada uno.

La situación es cada vez más compleja porque el delito avanza cuando el Estado retrocede. Aunque la población entiende que el gobierno provincial es el responsable de velar por la seguridad, son los gobiernos municipales los que dan la cara y pagan el costo político porque son los que tienen contacto directo con los ciudadanos.

Por eso, la mayoría de los gobierno municipales en el Conurbano han tenido que tomar las riendas en el asunto, pero sin contar con el financiamiento ni con el marco normativo necesario.

La mirada de la opinión pública

Desde el punto de vista de la opinión pública, el problema se traduce en un alto nivel de descontento social. Aunque la baja presencia de personal policial en los barrios es señalada como la principal causa de inseguridad, la solución no se reduce a más o menos policías porque pesa un nivel de desconfianza muy alto sobre las instituciones del Estado encargadas de velar por la seguridad.

Gendarmería Nacional aparece como la fuerza de seguridad que inspira mayor confianza en la población (42%), seguida por la policía federal (15%) y en tercer lugar aparece la policía bonaerense (8%).

La mayoría de las personas entiende que no hay una fórmula mágica que pueda dar respuesta inmediata a un problema que tiene múltiples causas, pero la percepción mayoritaria es que el Estado, en general, y la justicia, en particular, no están haciendo su trabajo.

Aunque el 25% de los bonaerenses consultados opina que la solución radica en generar mejores oportunidades de progreso, la medida de corto plazo más apoyada (38%) es que haya mayor rigor en la justicia para que los delincuentes cumplan la totalidad de las penas en prisión. El problema es que el 90% de las personas desaprueba el desempeño de la justicia para sancionar el delito.

El autor, Hernán Reyes, es director de la consultora Reyes-Filadoro

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