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Las maniobras oscuras del Gobierno y los gremios detrás del sorpresivo paro de Aerolíneas

Pablo Winokur
por Pablo Winokur |
Las maniobras oscuras del Gobierno y los gremios detrás del sorpresivo paro de Aerolíneas

Dicen que Guillermo Dietrich, ministro de Transporte de la Nación, muy contento por los buenos números que está teniendo el sector aerocomercial privado gracias a las low cost, llamó al dueño de Fly Bondi para pedirle que de a poco empiece  a regularizar la situación gremial de los trabajadores de la empresa. Julián Cooke, dueño de esta low cost le contestó: “Guillo, discúlpame pero esto ya lo tengo resuelto más arriba”. No iba a regularizar nada.

Esta historia circula entre empresarios y gremialistas del sector y, por supuesto, es desmentida en on por los protagonistas. Pero verdadera o falsa, como toda leyenda, encierra verdades y arroja moralejas. No importa si pasó de verdad o no. Lo importante es que los actores del sistema están convencidos de que es cierta: de que hay una movida antisindical por parte del gobierno que busca la flexibilización en el sector. No queda claro si “más arriba” se refiere al propio Macri o a Gustavo Lopetegüi, exvicejefe de Gabinete y exCEO de LAN.

La historia del sorpresivo paro de los gremios del sector aeronáutico sigue una trama bastante compleja pero interesante a la vez. El paro es el reflejo de un sistema quebrado. Y la respuesta del Gobierno permite vislumbrar, por lo bajo, las verdaderas intenciones de un Presidente que nunca creyó necesario tener una aerolínea estatal.

Las asambleas del sector habían sido anunciadas durante la noche y madrugada del miércoles para el jueves. Es cierto que no se les comunicó formalmente a las autoridades de Aerolíneas que se iban a suspender vuelos. Pero nadie que esté en el mundillo aeronáutico podía desconocer el hecho. Si Aerolíneas no tomó precauciones fue porque no quiso.

Las asambleas y suspensiones de vuelos comenzaron a eso de las 7 de la mañana. A las 7:24 Presidencia mandó un comunicado en que avisaba que asistiría a la inauguración de un hotel en Pilar. Era raro tanta alharaca por un hotel. Macri quería hablar de turismo y hablar de turismo es hablar de aviones; hablar de aviones es hablar de Aerolíneas… y de su déficit.

Macri pidió que Aerolíneas se autosustente. “Desde que Aerolíneas se estatizó, los argentinos tenemos que poner plata todos los meses para que funcione. Todas las demás líneas aéreas no requieren que el Gobierno ponga plata", dijo y reclamó que los gremios se sienten a dialogar sobre cómo reducir ese déficit.

La idea del Gobierno y su política de apertura en materia aerocomercial es que si hoy –con las low cost- hay más oferta, más competencia y más vuelos que interconectan la Argentina, no es necesario tener una aerolínea de bandera.  La hipótesis de que las privadas se retiren del mercado dejando al país desconectado no figura en las agendas oficiales.

El Gobierno sabe el efecto demoledor que tiene un paro de aviones. Gente varada en aeropuertos en un momento que debería ser de relax, personas que tienen que hacer viajes laborales o familiares urgentes y que no saben cuándo podrán reprogramarlos, familias varadas en el aeropuerto sin poder irse porque quizás todo se arregla en media hora… y los medios amplificando todo.

Si la idea es presionar a los gremios frente a la opinión pública, ese es el escenario más propicio. ¿Macri sabía de este paro y aprovechó para tirar más de la cuerda?

La interna de los Moyano detrás del paro

Mientras todas estas hipótesis se trabajan por el lado del oficialismo, la situación entre los gremialistas no es la mejor tampoco.

En la mañana del jueves se vieron encerrados en el laberinto que les plantea su propia interna. El sistema aerocomercial argentino tiene conviviendo unos 6 gremios. La mayoría de ellos responden al moyanismo, aunque a distintas ramas: los hay de Hugo, de Pablo y hasta de Facundo.

Pablo Biró del gremio de pilotos APLA era moyanista a ultranza hasta que pactó con La Campora durante la gestión de Mariano Recalde. Muchos -mitad en broma, mitad en serio- dicen que durante esa gestión él era el verdadero presidente de Aerolíneas. Pero los tiempos cambiaron y Biró quiere reposicionarse bajo el ala de Hugo Moyano en la CGT. Eso explica en parte cierta sobreactuación de la protesta.

“Busca una oposición política. Quiere posicionarse en la CGT con Moyano pegándole a Dietrich. Siempre con ese poder de fuego logró cualquier locura y hoy se le está cortando el chorro”, dice un hombre del Gobierno que conoce el sector de memoria. Por supuesto, es una opinión interesada.  “Son tipos que ganan 200 o 300 lucas. Lo que hay es resistencia al cambio profundo de la industria”, agrega. Por supuesto, la opinión es interesada.

Pero no por interesada es menos cierta. La interna en los gremios hace que cada uno tenga que gritar más fuerte que el otro. En el medio quedaron metidos los aeronavegantes (los azafatos) que el día anterior habían anunciado una protesta para pedir que les reincorporaran a una trabajadora despedida.

No participaron de las asambleas, pero como la información aquella marcha había sido difundida, los medios creímos en un primer momento que el paro era de ellos. Esta situación enervó al jefe de los pilotos que tuvieron que redoblar la apuesta, no vaya a ser que alguien pensara que todo este caos lo organizaron “los azafatos”. Los comentarios homofóbicos los dejaremos para otra circunstancia.

Por eso, Pablo Biró salió a levantar el perfil y tuvo que estirar la medida gremial que en principio iba a terminar a las 9 de la mañana. Tenía que quedar claro quién era el ideólogo de la medida.

Y detrás de él tuvieron que salir los otros gremios moyanistas para no quedar rezagados: Edgardo Llano (Asociación de Personal Aeronáutico – APA y ultracristinista), Rubén Fernández (UPSA. Son los que atienden en mostradores y son moyanistas) y Ricardo Cirielli (APTA, de los técnicos). Todos salieron a decir que ellos habían organizado el paro. Todos tienen que sobreactuar su oposición.

Mientras esto pasaba en los aeropuertos, las declaraciones del Presidente encendían más la mecha.

“Todos ellos están convencidos de que le pueden llevar la cabeza del Presidente a Hugo. Son relaciones sociales y pseudomafiosas”, describe un hombre que conoce a estos gremios muy de cerca.

Tanto el Gobierno como los sindicatos están haciendo su juego y extremando sus posturas. En el medio 30 mil pasajeros pagaron las consecuencias de una pelea política con muy poco sentido.