La regulación en las escuelas porteñas será específica para cada nivel educativo. En el nivel inicial y primario, los alumnos podrán llevar el celular a la escuela, pero no se permitirá su uso ni en clase ni durante los recreos. En la secundaria, los celulares deberán estar guardados y no se podrán utilizar en el aula, salvo que el docente lo requiera para alguna actividad planificada. Cada colegio definirá las restricciones durante los recreos y almuerzos.
El objetivo de esta medida es “estimular la concentración de los alumnos en las horas de clase, promover la socialización durante los recreos y mejorar la calidad de la enseñanza”. Quedarán exceptuados aquellos estudiantes que necesiten el uso de un dispositivo personal digital como apoyo para el aprendizaje.
Asimismo, la resolución ministerial recomienda el uso responsable del teléfono para docentes, no docentes y directivos, sin referirse específicamente a una regulación o limitación. Además, se repartirá una guía a cada familia con recomendaciones para reflexionar sobre el uso de tecnologías en el hogar.
Clara Muzzio, vicejefa de Gobierno de la Ciudad, añadió: “Ellos también irrumpen en el aula. Quizás los padres llaman o les escriben porque los ven disponibles y eso también es complejo. Un chico que está con el celular tarda 20 minutos en prestar atención y volver a conectarse con la clase. Por eso hay un rol fundamental sobre entender los riesgos”.
Esta normativa se basa en experiencias internacionales que muestran mejoras en el aprendizaje de los alumnos y una disminución del ciberbullying y la violencia entre pares. Países como Francia, Estados Unidos, Alemania, Noruega y China ya implementaron regulaciones similares con resultados positivos.