Reagan apoyó abiertamente a Margaret Thatcher durante el conflicto bélico de 1982. (Foto: archivo).
Sin embargo, incluso en ese momento de mayor alineación, en un telegrama del Departamento de Estado de EE.UU. a la embajada de ese país en Brasil, Reagan le aclaró al por entonces mandatarios brasileño, João Figueiredo, que pese al apoyo al Reino Unido en la resolución votada, “Estados Unidos no ha adoptado ninguna posición sobre la cuestión de la soberanía de las Islas ni sobre ninguna de las cuestiones asociadas.”
Si bien desde el punto de vista militar Estados Unidos apoyó a uno de sus principales aliados, en términos diplomáticos optó por no pronunciarse respecto a la soberanía sobre las islas Malvinas.
El repaso en el inicio del conflicto
Al ir más atrás en el tiempo, se puede rastrear cuál fue el posicionamiento de Estados Unidos desde el inicio del conflicto en 1833, cuando el Reino Unido invadió las Malvinas y desplazó a las autoridades argentinas.
Diez años atrás de la ocupación de Malvinas por los ingleses, 2 de diciembre de 1823, el por entonces presidente de Estados Unidos, James Monroe, había establecido lo que luego se conoció como “Doctrina Monroe”. De esa manera, rechazó la intervención de las potencias europeas en territorio americano, lo que significó un aumento de la propia injerencia de Estados Unidos en América. La política exterior que llevó adelante Monroe fue leída como “América para los americanos”.
Sin embargo, Estados Unidos “se negó a invocar dicha doctrina cuando Gran Bretaña se apoderó de las islas Malvinas”, según consta en la biografía oficial del secretario de Estado de ese momento, Edward Livingston. Así, Estados Unidos no reconoció la soberanía británica, ni tampoco defendió a Argentina.
La resolución de la ONU de 1965 y el después de la guerra de Malvinas
Otro hito importante se dio con la Resolución 2065, de 1965, donde por primera vez la ONU reconoció expresamente que existía una disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido por las islas Malvinas e instó a ambos gobiernos a negociar una solución pacífica. La votación tuvo 94 votos a favor, 0 en contra y 14 abstenciones. Estados Unidos fue uno de los países que se abstuvo.
Paradójicamente, después de brindar soporte logístico y militar a su aliado durante la guerra de Malvinas, en noviembre de 1982 y a meses de concluido el conflicto bélico, Estados Unidos votó por primera vez a favor de una resolución que volvió a reconocer una disputa por la soberanía de Malvinas.
El diplomático José María Ruda en su alegato en Naciones Unidas en 1965 donde Argentina logró la resolución 2065. (Foto: archivo).
La resolución 37/9 insistió, pese a la derrota argentina en la guerra, en que seguía existiendo un conflicto por la soberanía de las islas Malvinas entre Argentina y el Reino Unido y que ambos países debían encontrar una solución pacífica. Mientras Estados Unidos votó a favor, el Reino Unido votó en contra.
A partir de ahí hasta el presente, Estados Unidos mantuvo su posicionamiento de reconocer el conflicto por la soberanía.
Uno de los últimos antecedentes se dio en 2013, luego del referéndum en el que los kelpers votaron por pertenecer al Reino Unido. La consulta fue utilizada por Londres para reforzar el argumento de la autodeterminación de los pueblos, principio bajo el cual un pueblo puede elegir sus propias formas de gobierno. Argentina rechazó sistemáticamente esa postura, al señalar que en la ocupación de las islas en 1833 se expulsó a la población y autoridades argentinas.
En 2013, los kelpers definieron seguir siendo ciudadanos británicos. (Foto: archivo).
En cuanto al referéndum, el Departamento de Estados Unidos aceptó la preferencia de los kelpers y reconoció “la administración de facto del Reino Unido sobre las islas, pero no nos pronunciamos sobre las reivindicaciones de soberanía”.