El presidente planteó que el triunfo electoral, por sí solo, no garantiza una transformación política. “No se trata solo de ganar elecciones. Si uno gana las elecciones y lo que implementa como política no es consistente con lo que uno pregona en términos de ideas no se plasma en resultados y eso es un problema”, señaló.
La batalla cultural y la gestión
Milei explicó que su Gobierno trabaja a través de distintos canales y ubicó a la disputa cultural como uno de los ejes centrales. “El Gobierno tiene tres canales o vías por las cuales actúa: hay una que es muy importante y es la de la batalla cultural. Damos la batalla cultural por todos los lugares, pero con las ideas solo no alcanza”, afirmó.
A partir de ese planteo, remarcó la necesidad de trasladar la discusión al terreno político. “Si queremos cambiar la realidad no solo tenemos que involucrarnos en la batalla cultural y en la difusión de ideas sino también tenemos que involucrarnos en la arena política”, sostuvo.
El rumbo económico
Durante su exposición, el mandatario ratificó que no habrá cambios en la política fiscal y monetaria frente a los pedidos para flexibilizar ambas estrategias. “No vamos a flexibilizar nuestra política fiscal. El resultado fiscal no se negocia. Y tampoco vamos a negociar la política monetaria porque no vamos a parar hasta derrotar la inflación”, afirmó.
Milei también cuestionó las estrategias asociadas al populismo y volvió a defender la continuidad de las políticas que considera consistentes con sus ideas. “Al populismo no se le gana haciendo populismo”, dijo y agregó: “No hay sustituto para las buenas políticas, a hacer lo moralmente correcto, a llevar a cabo políticas que sean justas y lo que tenemos que hacer es mantenernos en ese rumbo y que elijan los argentinos”.
El mandatario puso el foco en los resultados de su administración y utilizó una frase para sintetizar su defensa de los datos económicos y de gestión: “Con los datos les estamos ganando por goleada”, sostuvo.
El modelo en disputa
El jefe de Estado también planteó una contraposición entre el modelo que impulsa su administración y una alternativa basada en un mayor rol del Estado.
“Lo que estamos proponiendo es un escenario que tiene riesgo. El otro tiene la seguridad, son esclavos, pero se aseguraron casa y comida. Y en el fondo es lo que hace el Estado: es un vendedor de seguros”, sostuvo.
En ese marco, cuestionó la manera en que se denomina a las inversiones en infraestructura realizadas por el Estado. “Nos han lavado tanto el cerebro que a las obras de infraestructura le dicen obra pública”, afirmó.
Los números de la economía
Milei también centró parte de su exposición en la evolución de la actividad económica desde el inicio de su administración. En ese sentido, cuestionó el desempeño de los gobiernos anteriores y destacó los resultados que, según sostuvo, consiguió su gestión.
“Cuando nosotros llegamos, Argentina hacía doce años que no crecía”, expresó.
En esa línea, aseguró que “en los dos primeros años generamos un crecimiento de diez puntos porcentuales” y que “durante nuestro Gobierno, o primer Gobierno, estaríamos hacer subir el PBI en un 17%”.
El presidente también se refirió a los niveles de pobreza registrados al comienzo de su gestión y cuestionó la forma en que, según planteó, fueron medidos los datos oficiales.
“Cuando llegamos los niveles de pobreza estaban a niveles absurdamente elevados y profundamente subestimados. El Indec mide la pobreza en términos semestrales. Consecuentemente, el 42% que dejó el Gobierno anterior estaba muy subestimado”.
Milei reconoció que la situación social todavía presenta dificultades, aunque destacó la evolución que tuvo desde el inicio de su Gobierno.
“La foto todavía sigue siendo mala, pero la película es la mejor de la historia. ¿Se imaginan lo que estarían diciendo si estos logros en materia social los hubiera hecho el peronismo? Hoy el 50% de las calles de Argentina llevarían mi nombre, pero claro, no soy peronista”, planteó.
En su exposición, también vinculó el futuro de su proyecto político con el respaldo electoral y planteó que "si no ganamos es porque como sociedad estamos decidiendo suicidarnos”.
Críticas al periodismo
Durante su discurso, el mandatario volvió a cuestionar duramente a un sector del periodismo llamándolos “delincuentes”, “corruptos” y “brutalmente deshonestos intelectualmente”.
“El trabajo que hacen los periodistas que hacen para que se mantenga el status quo decadente argentino es enorme. Entiendo que le duele que les saque la pauta. Entiendo que el kirchnerismo generó un desastre con la pauta, y otros gobiernos también, y ese sector se expandió más de lo que debería, y ahora están muy enojados”, aseguró.
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