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POLÍTICA

Alberto, enojado con Kicillof, eligió al opositor Rodríguez Larreta en la pelea entre la Ciudad y la Provincia

Alberto, enojado con Kicillof, eligió al opositor Rodríguez Larreta en la pelea entre la Ciudad y la Provincia
Alberto Fernández en reunión con gobernadores. A su lado Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof

En una semana cruzada por dos anuncios clave, la suerte del canje de deuda y la prórroga de la cuarentena, el fin de semana próximo, la lucha contra la pandemia del coronavirus se politizó al máximo. El presidente Alberto Fernández quedó disgustado por el ataque del gobierno bonaerense de Axel Kicillof, y de algunos intendentes peronistas al gobierno porteño de Horacio Rodríguez Larreta por la ola de contagios en las villas porteñas.

El mandatario presume que la politización del conflicto pueda complicar el trabajo sanitario. Y que, por más que el kirchnerismo culpe a Rodríguez Larreta por posibles contagios en el conurbano, nadie creerá que la culpa la tenga el gobierno porteño cuando la pandemia llegue a las villas bonaerenses.

“Se radicalizó un sector del Gobierno. Esto era innecesario. Este es el kirchnerismo que le marca la cancha a Alberto y a Rodríguez Larreta”, dijo a A24.com un funcionario del gobierno luego de conversar con sus pares del Ministerio de Salud, que dirige Ginés González García. En la Casa Rosada, allegados al Presidente, señalaron: “Estamos trabajando bien con ambas partes. No hay conflicto ni mediación. Fue Innecesario”. Tajante.

El conflicto se disparó cuando el ministro de Salud bonarense, Daniel Gollán, publicó ayer bien temprano un tuit en el que consignó en un mapa con la Ciudad marcada en rojo una frase ofensiva: “Queda claro en este mapa dónde está el mayor riesgo de irradiación del coronavirus”. Luego salió a bajarle el tono a sus dichos porque Kicillof lo mandó a aclarar que no era una acusación al jefe del Gobierno porteño.

En el medio, el ministro porteño, Fernán Quirós, contestó ofuscado sin responder directamente: “No hay espacio para opiniones divergentes. No voy a gastar un minuto de mi tiempo en contestar un tuit que no le agrega nada al trabajo que estamos haciendo. Cada uno de los gobernantes tiene todo el derecho y la responsabilidad de opinar respecto a la pandemia".

El conflicto quedó marcado a fuego. El intendente de Vicente López, Jorge Macri, de Juntos para el Cambio, aliado a Larreta, descalificó a Gollán: “Es jugar para la tribuna y esta enfermedad, con todo el dolor que causa por los contagios y por el impacto económico, no da para ese tipo de chicanas".

En la Ciudad sospechan que los allegados a Kicillof quieren demostrar que en la Provincia pudieron cuidar mejor a las villas que en la Ciudad de Buenos Aires y que, en última instancia, quieren instalar la idea que cualquier contagio que sufran las villas bonaerenses sería por culpa el gobierno porteño.

Sin embargo, voceros oficiales señalaron a A24.com que fue “un exabrupto” y que causa “cero preocupación y no se la va a contestar”. Consideran que politiza la pandemia sin razón.

Pero vieron un hilo conductor con las criticas del viernes de dos intendentes kirchneristas, Mayra Mendoza, de Quilmes, y Fernando Gray, de Esteban Echeverría. Esos dos intendentes habían criticado a la Ciudad por flexibilizar la cuarentena y habilitar la apertura de los comercios y de los paseos para recreación de los niños. Sin embargo, en la Ciudad señalaron que la relación con Kicillof está “muy bien y existe coordinación” entre el gobernador y Larreta.

Lo mismo señalan en La Plata. Además, fuentes allegadas a Kicillof desautorizaron a Gollán. “No fue feliz su expresión. No tenía la intención de buscar un conflicto político”, dijeron. Pero admiten que forma parte del temor del gobierno bonaerense de que los contagios puedan pasar a la provincia. “Axel, Horacio y el gobierno nacional trabajan coordinadamente”, señalaron.

“Gollán no tenía la intención de que se tome como se tomó. No es la idea de Axel tener un conflicto o un problema con Horacio. Hay que salir rápido de este conflicto”, se alarmaron algunos funcionarios. “Ahora tenemos que seguir laburando articuladamente”, añadieron.

En la Ciudad critican los pocos testeos que hay en la provincia. Ayer comenzó un capítulo nuevo del programa Detectar en La Matanza, San Martín, Merlo y Morón, luego de que la semana anterior se hiciera en Quilmes, San Vicente y Lanús. Siempre por los barrios más vulnerables. Pero la característica de estos relevamientos es que por ahora la provincia no suministró ningún número de contagios. “Kicillof quiere demostrar que el modelo de la provincia cuida a los más vulnerables”, señalaron en la Casa Rosada.

Se vendrá ahora una campaña de mayor testeo cuando se ponga en marcha la aplicación de los Neokits de testeo rápido de diagnóstico que desarrollaron los científicos del Conicet y el laboratorio Cassara. Se estima en la Casa Rosada que aumentarán en 25.000 testeos por semana, que se sumarían a los 15.000 que se vienen realizando con los kits de PCR para diagnosticar el virus. Por ahora, el Ministerio de Salud evalúa cuál será el criterio para tomar los testeos: cómo detectar a los posibles casos sospechosos y dónde focalizar los muestreos.

De manera vaga, la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti, dijo que se harán en las 24 provincias. Pero el problema está en el conurbano y en la Ciudad, además de, en menor medida, Chaco, Río Negro, Córdoba y Santa Fe.

A contrapelo de lo que reclamaron Mayra Mendoza y Fernando Gray, un grupo de intendentes peronistas y de Juntos por el Cambio pidieron a Kicillof que se hiciera una mayor flexibilización limitada de los comercios en la provincia similar a la de la Ciudad. Ellos son jefes comunales del conurbano, como Juan Zabaleta (Hurlingham), Alberto Descalzo (Ituzaingó), Fernando Moreira (San Martín), Diego Valenzuela (3 de Febrero) y Jaime Méndez (San Miguel). El dato político es sugestivo. Además de los macristas, los otros son peronistas más cercanos a Alberto Fernández y de tensa relación con el gobernador bonaerense.

A todo esto, en las últimas horas, se supo que Cristina tomó con fuerte malestar que el Gobierno incluyera en la ayuda económica de los ATP a las empresas Clarin y Techint. Su diputada Fernanda Vallejos dijo que el Estado debe tomar parte de las acciones de las compañías que ayuda. Es lo que piensa la vicepresidenta. Pero la tensión es de ida y vuelta.

Alberto Fernández dejó traslucir su disgusto por el costo político que significó la decisión de Felix Crous, titular de la Oficina Anticorrupción, de retirar al organismo de las querellas de las causas Hotesur y Los Sauces. El Presidente considera que esa decisión debilita institucionalmente al Gobierno.

"Estamos en un momento de máxima tensión, a punto de ebullición", dijo un interlocutor de Alberto Ferrnández. Ello explicaría los mensajes, no solo de Vallejos, sino de dirigentes kirchneristas contra la política flexibilizadora de la Ciudad; decisión que fue acordada con Olivos y que podría volver a retrotraerse el domingo si la curva de contagios se acelera en CABA. Esos voceros fueron el ministro de Salud, Daniel Gollán, y la titular del Inadi, Victoria Donda, que en un tuit dijo que la política de la Villa 31 del larretismo era "clasista y racista".

Frente a todas estas expresiones de críticas al jefe del Gobierno porteño, el gobierno de Alberto Fernández toma distancia. Quiere preservar la relación con su aliado Horacio Rodríguez Larreta, porque presume que el kirchnerismo quiere marcarle la cancha al albertismo y en ese sentido quiere cerrar filas con la Ciudad. “¿Quien se va a creer que la gente se vuelve al conurbano contagiada de la Ciudad, si la propia Mayra Mendoza se tuvo que hacer un test, que dio negativo, por haber visitado un hospital de Quilmes?", se preguntaron.

"Nosotros hoy necesitamos a Horacio Rodriguez Larreta como un aliado y no como un enemigo”, dicen fuentes de la Casa Rosada. Saben que el jefe de gobierno porteño representa a un sector de la sociedad que no cree en Alberto pero que responde a la cuarentena por creer en Rodríguez Larreta. La foto al Presidente le da rédito en un sector que no domina. En la Ciudad comenzaron a tomar con pinzas el “relato bonaerense” en el cual el kirchnerismo carga las tintas contra el PRO.

En medio de esto se define el próximo anuncio de prórroga de la cuarentena. Sería el sábado, por ahora. Esperarán a último momento para observar el comportamiento de la curva de contagios, en los dos distritos mayoritarios, el comportamiento de la gente y los movimientos de la calle. De acuerdo a ello, el Presidente, Larreta y Kicillof definirán si retroceder a una fase más restrictiva de la cuarentena, si continuar en estos dos distritos en la fase de “segmentación geográfica”, o si pasar a la “reapertura administrada” en la que están todas las provincias que pueden habilitar por sí mismas nuevas actividades económicas.

Los contagios en los barrios de emergencia de Ciudad y de provincia no alientan esta última posibilidad.

El análisis que se hace ahora, como innovación mayor, gira en torno a la posibilidad de restringir más aún el transporte público. Se lo permitiría solo para trabajadores de servicios esenciales. Sin embargo, el mecanismo está en estudio. No quieren recurrir a la tarjeta SUBE para no ofrecer un flanco débil de control personal. “Quieren evitar cualquier acusación de control del Estado”, señaló una fuente oficial. Comienza una semana en la que la pandemia será otra vez el plato fuerte de un fin de semana en el que se esperan, también, novedades positivas sobre la reestructuración de la deuda.

por Mariano Obarrio
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