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Los movimientos sociales quieren iniciar una nueva etapa: menos calle, más institucionalidad

Agustina López
por Agustina López |
Los movimientos sociales quieren iniciar una nueva etapa: menos calle, más institucionalidad

El martes Juan Grabois, junto a otros dirigentes de los movimientos sociales y miembros de la Iglesia, presentaron un libro que tenía un prólogo escrito por el Papa Francisco. El evento fue en el salón Felipe Vallese de la CGT, un emblema del sindicalismo.

Sebastián Maturano, secretario de la Juventud Sindical de la CGT, e hijo de Omar Maturano, líder histórico de La Fraternidad, abrió el encuentro con un breve discurso: "Pensamos que la economía popular tiene que ser una transición a la Argentina que queremos. Pensando como piensa el Papa, el futuro de la humanidad no es de los grandes dirigentes sino que es nuestro, del pueblo. De este lado de la CGT estamos dispuestos a eso".

Más allá de la presentación en sí -o del contenido del libro-, lo que dejó el encuentro fue un claro subtexto: el triunvirato piquetero que componen la CTEP, la CCC y Somos Barrios de Pie tiene la idea de ocupar cada vez más asientos en las mesas del poder.

Esteban "Gringo" Castro fue un poco más allá y formalizó la relación que ya existe de hecho entre la Iglesia, el sindicalismo y los movimientos sociales. "Esta alianza que se está desarrollando entre los trabajadores de la economía popular, los trabajadores y las iglesias católica y evangélica es fuertísima", destacó Castro.

El objetivo a corto plazo de los movimientos sociales es poder conformar un sindicato que represente a sus trabajadores, así también como una obra social universal que los contenga. La batalla la deberán dar con los sectores más conservadores del sindicalismo. Otra área en la que esperan poder ingresar es el espacio público para formar parte de los ministerios o secretarías que trabajan con la problemática social.

Quien se la jugó con la definición del futuro de los piqueteros fue Grabois, que hasta irritó a más de uno con sus palabras: "Los movimientos sociales son al siglo XXI, lo que los sindicatos y la CGT fueron al siglo XX", aseguró. Luego el dirigente dejó en claro que están listos para abandonar la etapa callejera: "No somos repartidores de comida, no estamos para contener. No es el rol que vamos a aceptar que se nos asigne constantemente".

Las nuevas demandas y problemáticas serán eventualmente absorbidas por la próxima gestión, que además deberá atender la crisis económica y social. Una tarea que no se avecina sencilla.