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El "albertismo" se defiende de las críticas por la "parálisis" en la gestión y promete hiperactividad a partir de marzo

Mariano Obarrio
por Mariano Obarrio |
El albertismo se defiende de las críticas por la parálisis en la gestión y promete hiperactividad a partir de marzo

Alberto Fernández busca un punto de inflexión. El Presidente considera que su discurso del domingo 1° de marzo ante la Asamblea Legislativa, y sus pasos posteriores, deben ser un antes y un después para demostrar que el Gobierno retomará la iniciativa y saldrá del letargo y la inacción que le critican los “compañeros” kirchneristas y algunos propios. Buscará exhibir una gestión hiperactiva que “arranque” con nuevos anuncios, proyectos de ley y programas de reactivación del mercado interno y de creación de empleo.

“Necesitamos resolver el problema de la deuda para saber con qué recursos contamos. Pero luego de eso habrá muchas políticas activas, de reactivación del mercado interno, de las Pymes y estimulación de la inversión y del empleo”, dijo a A24.com un funcionario que convive con el Presidente en el primer piso de la Casa Rosada.

El domingo Alberto pronunciará un discurso fundacional de las bases de su gobierno, donde habrá proyectos nuevos y nuevas medidas económicas”, señaló otra alta fuente oficial. Por ahora esos anuncios, más allá de algunos trascendidos como el aborto, las retenciones y la reforma judicial, se mantienen guardados bajo siete llaves. El Presidente sólo los comparte con su mesa chica: el jefe del Gabinete, Santiago Cafiero, y los secretarios de legal y Técnica, Vilma Ibarra; de la Presidencia, Julio Vitobello, y de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz.

Una de las innovaciones que se esperan, de un momento a otro, será la organización de las reuniones de gabinete en cada una de las provincias. El Presidente visitará a los gobernadores y llevará los ministros nacionales a cada distrito para que coordinen políticas locales con sus pares provinciales. Podría visitar dos o tres provincias por cada viaje.

“Eso está por salir, todavía falta instrumentarlo pero Alberto quiere mostrar un gobierno federal”, dijo a A24.com un miembro de su círculo íntimo. No es casual: la semana última, tal como adelantó este medio, los gobernadores Alberto Rodríguez Sáa (San Luis), Gerardo Zamora (Santiago del Estero) y Jorge Capitanich (Chaco) le reclamaron al Presidente en Olivos más “acción” traducida en obras, nombramientos y giros de recursos.

Las críticas internas llevaron a Alberto Fernández a apurar políticas para conformar al kirchnerismo. La aprobación expres de la Cámara de Diputados de la reforma jubilatoria de los jueces y embajadores (incluido el escándalo de Daniel Scioli) buscó mostrar internamente al oficialismo que no dudará en su rumbo. A la misma hora el presidente de Aerolíneas Argentinas, Pablo Ceriani, anunciaba nuevas rutas para la aerolínea de bandera.

Pero la falta de presupuesto, la caída de la recaudación y el crecimiento del déficit registrado en enero último, impide las políticas más expansivas que les complacen a los gobernadores.

En medio de estos conflictos, en la Casa Rosada aseguran que si bien el Presidente anunciará la creación por ley del Consejo Económico y Social el proyecto luce demorado y en “stand by”.

Una feroz disputa entre movimientos sociales afines al kirchnerismo hacen desaconsejable la conformación de una institución que las incluyan. Por ahora se piensa como un ente para pensar políticas de largo plazo, estructurales, y no medidas coyunturales que requieran urgencia.

La paz social parece garantizada por algunos meses, al menos. El Presidente no solo está logrando aumentos salariales en paritarias razonables (camioneros 26%, docentes 25%), sino que alcanzó un acuerdo de convivencia con el jefe de camioneros Hugo Moyano. Éste incluyó el nombramiento de dos funcionarios en el Ministerio de Transportes y la intervención de un sindicato K, el de recolección de residuos en Córdoba, que estaba enfrentado con el jefe camionero. El interventor es un hombre de Moyano y le abre una fisura con el kirchnerismo.

En el Ministerio de Desarrollo Productivo, el ministro Matías Kulfas no puede resolver una disputa interna con el secretario de Energía, Sergio Lanziani, apoyado por el kirchnerismo. Por ese motivo se mantienen vacantes cargos clave y estratégicos como los entes reguladores del gas (Enargas) de la energía eléctrica (ENRE), Yaciretá, Salto Grande, Cammesa y Ieasa (ex Enarsa). “Lanziani es muy conflictivo y también lo era cuando estaba en Misiones”, confiesan dentro del Gobierno.

En este contexto, el Presidente quiere revertir la extendida impresión en el oficialismo de que “el gobierno no arranca”, algo de lo que vino informando A24.com en los últimos días.

En el círculo íntimo del Presidente aseguran que no hay obras, anuncios ni inauguraciones. Entre otras cosas, porque gobiernan con el Presupuesto de 2019 prorrogado y no se asignan presupuesto a las áreas, inclusive faltan completar los organigramas y faltan muchos nombramientos.

“Esto es kirchnerismo, pero sin plata”, dijo esta semana un funcionario a A24.com, en una ironía comparación con las épocas doradas de los gobiernos de Néstor y de Cristina Kirchner cuando había superávit gemelos y las exportaciones de soja garantizaban recursos para “hacer política”. De todos modos se consuelan: solo van 70 días de gestión.

Si bien admiten algunos que “falta iniciativa y creérnosla más”, también existe una autocrítica a la comunicación oficial: faltan voceros de peso para explicar ante los medios la gestión. El que sale a “vender” lo hecho es solamente el Presidente y cuando entra en escena el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, genera conflictos internos en el Frente de Todos. También el Presidente recibe fuertes contradicciones del ala radicalizada del kirchnerismo frente a la cual debe pedir disculpas.

No obstante, el secretario de Relaciones Parlamentarias, Fernando “Chino” Navarro, sale a contradecir al fuego amigo que habla de un gobierno paralizado. “En la negociación con la deuda se arrancó con mucha firmeza; el plan contra el hambre es concreto, con una tarjeta Alimentar que vuelca dinero en sectores humildes y en el comercio”, dijo el dirigente del Movimiento Evita, hoy funcionario de confianza de Alberto.

“Además, se desmanteló la cloaca de la AFI (inteligencia) para que sea un instrumento apto, se avanzará en la reforma judicial y en las jubilaciones de privilegio y se articuló el plan para transformar los planes sociales en trabajo. Son cinco temas estratégicos y solo van 70 días de gobierno”, señaló Navarro en las reuniones de equipos para discutir estrategias.

El Presidente presume que el 31 de marzo, si puede reestructurar la deuda, estará menos limitado en sus políticas y en la disponibilidad de recursos. Entonces, habrá definiciones más certeras. Pero algunas pueden esbozarse el domingo frente a la Asamblea Legislativa. También hablará mucho allí de la negociación de la deuda, de la herencia y hará un sinceramiento.

Mientras tanto, debe seguir dando señales al kirchnerismo duro. Tenía pensado asistir ayer a la asunción del nuevo jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, general Juan Martín Paleo, frente a las escalinatas del Edificio Libertador. Pero luego del conflicto por su discurso frente a los 224 soldados que viajaron a Chipre con los Cascos Azules, donde llamó a “dar vuelta la página” de los enfrentamientos y recibió críticas de Nora Cortiñas por ser un “negacionista”, prefirió recibir a las organizaciones de Derechos Humanos ayer a la misma hora en la Casa Rosada. Estuvo el Instituto Espacio Memoria, entre los que se encontraban Adolfo Pérez Esquivel, Nora Cortiñas, Ana María Careaga y Beinusz Szmukler. La reunión fue “cordial y amable”. Los militares podían esperar.

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