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POLÍTICA

Por qué el peronismo quiere terminar con las PASO (y qué le preocupa a Larreta)

Por qué el peronismo quiere terminar con las PASO (y qué le preocupa a Larreta)
La pregunta es si el oficialismo tendrá los votos en el Congreso para hacerlo (Foto: AFP).

Una parte del peronismo está pensando en cómo destruir al monstruo que ellos mismos crearon. El mecanismo de las PASO -que diseñaron Florencio Randazzo y Néstor Kirchner en 2009 para evitar que otras candidaturas peronistas se vayan por afuera del partido- nunca funcionó como ellos esperaban.

La única vez que se usó en gran escala terminó saliendo todo mal. Fue cuando se hizo la interna Aníbal Fernández-Julián Domínguez por la gobernación de Buenos Aires: ganó Aníbal y al final Vidal terminó quedándose con la Provincia. Hubo otras experiencias, pero en general fueron negativas para ellos, salvo para discutir alguna intendencia o un Concejo Deliberante.

Por eso ahora intendentes y gobernadores están empezando a trabajar para derogar o suspender las PASO en 2021. Tienen miedo de perder fuerza en sus territorios en un año electoral que se viene muy difícil: probablemente no haya un mango para repartir, vamos a estar viviendo los peores efectos de la pospandemia y la gente esté cansada de los políticos (como siempre pero un poquito más).

A nivel nacional no habría grandes problemas. Nadie se imagina una interna entre Alberto y Cristina. Alberto no es tan ambicioso y Cristina no es suicida. El problema es lo que pueda pasar hacia abajo, en todos los cargos inferiores.

¿Qué pasa si La Cámpora le hace una interna a un intendente del conurbano? ¿La no reelección de los intendentes puede complicar el armado político del año que viene?

La principal preocupación de los que hoy manejan un territorio es que el sistema de PASO permite fácilmente que cualquier agrupación les arme una interna más o menos competitiva y que les termine colando dirigentes en las listas.

Esto podría complicar la gobernabilidad en los distritos si una línea interna (por ejemplo La Cámpora) logra meter más concejales que el propio intendente.

A todo esto se suma una complejidad adicional. Desde 2016 rige una ley en la provincia de Buenos Aires que prohíbe a un intendente ir por una tercera reelección (La re-reelección a decir de Nico Poggi en A24.com). Si no se altera esta ley, aumentan los incentivos en el sistema para que en las elecciones intermedias empiecen a “florecer mil flores” y todo el peronismo le juegue por afuera al actual intendente para intentar posicionarse para 2023… Total, él no tiene reelección. Lo mismo pasa con los gobernadores, que en muchos casos no pueden reelegir constitucionalmente.

Otra vez, el riesgo es que se termine haciendo en 2021 una pelea anticipada por la sucesión. Los intendentes necesitan garantizarse 13 concejales leales en su Concejo Deliberante para tener dos años de gestión tranquilos. Sin ese número mágico, pierden el control de sus territorios.

Los primeros en alzar la voz para pedir derogar las PASO fueron los gobernadores más cercanos a Alberto Fernández o aquellos de lazos menos sólidos con el kirchnerismo:

  • Sergio Uñac (de San Juan, el primero en felicitarlo por su candidatura presidencial en 2019).
  • Juan Manzur (de Tucumán, uno de los principales armadores entre los gobernadores albertistas, quien el viernes tuiteó sobre la negativa).
  • Oscar Herrera Ahuad (de Misiones, último gobernador en plegarse al Frente de Todos por gestión de Alberto).
  • Juan Schiaretti (de Córdoba, peronista no integrante del Frente de Todos por su oposición a Cristina, pero de buena sintonía con Alberto).
  • Arabela Carreras (de Río Negro, tampoco en el Frente de Todos, pero con muchos adentro tentándola para que pegue el salto).

Hablando de cercanos, el lavagnismo también salió a bancar la idea con este tweet de Alejandro “Topo” Rodriguez.

Roberto Lavagna, ya desde 2019, pedía que se eliminen las PASO. Pero en este momento político se subieron a la movida.

Rancho aparte

Algunos intendentes amenazan con hacer su propio partido. No les da la estructura, pero la amenaza está. Ese es el nivel de nerviosismo que existe en este momento entre algunos jefes comunales. El gran miedo es que en estas condiciones todas las listas de candidatos del año que viene sean armadas desde el poder central. Más específicamente, le tienen terror a Cristina.

Algunos observadores dentro del peronismo ven esto también como un riesgo para las cabezas nacionales del Frente de Todos. Si los poderes locales (intendentes y gobernadores) tienen poco poder de fuego, se puede generar un “efecto Puerta 12”, donde se pida al poder central que defina todas las listas en todos los niveles. Un gran poder es una gran responsabilidad, que no siempre los que lideran quieren asumir.

Todas estas reformas ponen en tensión a una coalición que ya en sí es muy endeble. En el massismo están que trinan con esta idea de los intendentes de cajonear la prohibición de la re-re. Fue un proyecto de Massa. Malena Galmarini, la mujer de Massa, habló en duros términos contra los intendentes. Ella sueña con volver a la intendencia de Tigre, pero necesita que el actual Julio Zamora se quede sin reelección. Entre ellos no se hablan.

¿Cómo lo ve la oposición?

En Juntos por el Cambio no quieren saber de nada con el fin de las PASO, más allá de algún gobernador descolgado. No hay quien ordene el espacio y las internas siempre ayudan. Vox populi, vox dei.

Pensando en 2023, Horacio Rodríguez Larreta –principal candidato- necesita que la mayor cantidad de dirigentes adentro. La semana pasada se juntó con Margarita Stolbizer y Ricardo López Murphy. Es lo poco que le queda afuera del espectro antiperonista. Todo suma. Del encuentro también participó Facundo Manes, un hombre que suele estar muy de acuerdo con sus propias opiniones y al que es difícil convencer de lo contrario.

El panel lo coordinó Rogelio Frigerio, en su primer acto público como articulador político de Horacio Rodríguez Larreta. Todos los presentes tienen en común haberse peleado con Macri y Peña en algún momento de sus carreras políticas.

Más allá de la necesidad de amplitud de Larreta, las PASO serían un ordenador en su disputa de liderazgo con Mauricio Macri. “Si él quiere ser candidato en 2021, le armamos una lista interna”, le habría dicho a un colaborador. La candidata podría ser María Eugenia Vidal. Pero esa amenaza solo es posible –y por lo bajo- si existe la institución de la PASO. Desafiar abiertamente la autoridad de Macri si no hay internas abiertas es pelearse con el 15% que sigue ciegamente al expresidente; no es negocio.

La duda es si toda esta movida tiene o no el aval de Alberto. Massa reconoció hace poco que el tema se charló en una mesa, pero como una idea al aire. De todos modos, se preguntó –con una sonrisa entre los labios- por qué ahora la oposición rechazaría la suspensión después de haber intentado derogarla en la época de Macri.

Pros y contras

“Las PASO reparten fondos estatales por igual a todos los candidatos; no permiten que nadie contrate publicidad en TV por afuera… dan un montón de opciones a los candidatos que no son el oficialismo partidario”, explica un consultor que sabe de armar estructuras partidarias para este tipo de competencias.

“Si sos intendente, no querés este desafio. Porque querés armar tu lista en una sala con tu gente. No quieren ni que se definan las minorías por internas”, explica este hombre, entusiasta del sistema electoral. A los oficialismos les conviene cerrar lo más posible la selección de candidatos.

El supuesto albertismo mira en silencio la situación y espera. Habilitan el debate y no lo rechazan. El ministro del Interior, “Wado” de Pedro, salió a decir que el tema lo tiene que discutir el Congreso. Pero habilitan las disidencias.

Las PASO resultaron ser un mal sistema que no le sirve a (casi) nadie.

  • No le sirve a la gente que tiene que ir a votar dos veces a los mismos candidatos, porque en la mayoría de las categorías no hay internas y ni nadie sabe qué están votando.
  • No le sirve a la gestión porque estira al máximo los tiempos electorales.
  • No le sirve a las instituciones porque se corre el riesgo de generar un vacío de poder (cómo le pasó a Macri, que terminó su gobierno “económico” 4 meses antes de lo que le correspondía).
  • No les sirve a las fuerzas minoritarias, que terminan atrapadas en una dinámica polarizante: bajan los incentivos para un elector de votar al que queda tercero. Pasó con Duhalde y Alfonsín en 2011; con De Narváez en 2013; con Massa en 2015 y con Lavagna en 2019. Todos perdieron votos entre las PASO y las generales.
  • No les sirve a los encargados de armar las elecciones, que se vuelven locos por la proliferación de candidaturas testimoniales.

Pero ahora no le sirve tampoco al peronismo. No solo por lo engorroso del sistema y porque puede desafiar los poderes locales. Sino fundamentalmente porque necesitan que la elección sea lo más lejos posible del fin de la pandemia, para tener oxígeno para recuperar apoyos populares. Por eso, está dispuesto a rediscutir todo.

La pregunta es si tendrá los votos en el Congreso para hacerlo.

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por Pablo Winokur @pablowino
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