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POLÍTICA

Pobreza cero, ¿la promesa que puede condenar a Macri?

Pobreza cero, ¿la promesa que puede condenar a Macri?
Mauricio_Macri

Hace poco más de un año, luego de que se diera a conocer el índice de pobreza correspondiente al primer semestre de 2018, Mauricio Macri convocó a una conferencia de prensa en la Casa Rosada. “En el futuro -prometía- vamos a poder contarles cómo el país va saliendo adelante”. El futuro, tal cual él lo imagino, nunca llegó.

Ayer, a escasos 70 días del fin de su mandato, Macri apenas hizo una breve e insuficiente referencia al tema, en un acto montado por su equipo de campaña en una pyme del conurbano bonaerense, productora de autos eléctricos.

Esta vez, el presidente evitó las preguntas de los periodistas y eligió mandar a dar explicaciones (poco convincentes) a sus esmerados ministros de Desarrollo Social y Producción, Carolina Stanley y Dante Sica.

La pregunta que se le podría haber hecho ayer, sin ánimos de cuestionamientos provocadores y en sentido contrario al slogan de su campaña electoral, es por qué en materia de pobreza no se puede.

Pero el dato difundido por el INDEC en esta oportunidad (35,4% de pobreza y 7,7% de indigencia) deja otra serie de reflexiones, más vinculadas a la evaluación política de un drama que sacude con vaivenes a los argentinos desde el restablecimiento de la democracia.

En primer lugar, hay que destacar que estas cifras corresponden al primer semestre del corriente año, antes de la devaluación desatada tras las PASO.

En consecuencia, es previsible que el número final del gobierno macrista sea bastante peor. Según se cree, la próxima medición tendrá un piso del 38%.

Dicho eso, es difícil creer que esta catástrofe social no tiene nada que ver con las decisiones económicas tomadas a partir de diciembre de 2015.

El ciclo iniciado con el aumento sin anestesia de tarifas, entre otras medidas, derivó en inflación, devaluación, caída del consumo y desocupación. Es decir, más pobreza.

Pero la estadística que refleja el drama también parece obedecer a decisiones políticas, más allá de las económicas.

Un ejemplo. En 2015, durante su primera campaña electoral, Macri prometía la inversión de 16.000 millones de dólares en 10 años para saldar la “deuda histórica” con el norte del país, en el marco del llamado “Plan Belgrano”.

Según un estudio hecho por “chequeado.com”, en los tres primeros años de la actual gestión, la inversión para las provincias comprometidas estuvo en unos 300 millones de dólares por abajo del promedio necesario para cumplir con la promesa. Apenas alcanzó a 1.300 millones de dólares entre 2016 y 2018.

¿Y qué pasó durante ese mismo período en las zonas que debían haber resultado favorecidas? En la región noreste (Corrientes, Formosa, Gran Resistencia y Posadas), la pobreza llegó al 42,4% de la población, con un 11,2% de indigencia. En relación con 2016, año del primer informe revelado tras la salida del kirchnerismo, la primera subió un 2,3% y la segunda 3,6 %.

Tal vez el mayor pecado de Macri y sus socios de Cambiemos haya sido fijar temprana e irresponsablemente el objetivo de “pobreza cero”, aconsejado por el laboratorio del marketing político.

Pero la mayor lección para la clase política en general, para los que ejercen el poder y los que aspiran a quedarse con la palanca de mando, es que lo que es malo y hasta muy malo para la gente en el corto plazo jamás podrá ser bueno para ellos en el largo.

Talpone
por Esteban Talpone
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