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POLÍTICA

Maradona: ¿por qué se politizó la despedida del Diez?

Maradona: ¿por qué se politizó la despedida del Diez?
Alberto Fernández y Santiago Cafiero en la despedida de Diego Maradona. (Foto: Presidencia)

La foto debía recorrer la historia y el mundo. Era la despedida de un ídolo popular. Pero fueron las imágenes del desmadre y el caos las que conmovieron a todo el planeta. Maradona es de todos, pero la Casa Rosada no le mandó invitaciones a ningún dirigente de la oposición ni al Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta.

El final bochornoso de la jornada comenzó a respirarse en la madrugada del jueves. El velorio sería demasiado corto, de 6 a 16, para tanta multitud que se había acercado a la Plaza de Mayo, con colas que llegaban a Constitución.

Según pudo saber A24.com, el Gobierno solo llamó al distrito porteño para pedir la asistencia en seguridad de la Policía de la Ciudad. No para compartir una foto que unificara a todos, con sus distintas banderas, en el momento del adiós. Pero cuando la cadena de errores desembocó en incidentes y violencia, y la Casa Rosada fue invadida por inadaptados, terminó echándole la culpa por la red Twitter a Rodríguez Larreta.

Hubo varias muestras del intento de capitalizar el evento y apoderarse de la figura de Maradona, a quien el kirchnerismo considera como propio por afinidad ideológica. Alberto Fernández cometió una sucesión de imprudencias:

  • Buscó replicar la épica del velatorio del desaparecido Néstor Kirchner, del 27 y 28 de octubre de 2010. El mismo lugar en la Casa Rosada y el mismo desfile de simpatizantes por la Capilla Ardiente. Pero el ex presidente había permanecido 24 horas frente al paso incesante de sus fieles. Maradona iba a estar solo 10 horas, pero con la diferencia de que iba a atraer a todo un país, un millón de personas, según estimaron en la Casa Militar de la Casa Rosada.
  • El velatorio fue pensado como una actividad de 48 horas y originalmente el sepelio iba a ser mañana sábado. Sobre el filo de la medianoche, Claudia Villafañe, le pidió al Presidente que todo debía terminar ayer a las 16. Hubo recomendaciones médicas sobre el estado de conservación del cuerpo de Maradona que hacían aconsejable el entierro ayer mismo. Además, Claudia y sus hijas, Dalma y Giannina, querían terminar el mismo jueves mismo para poder retirarse al duelo familiar. Este deseo desacomodó todos los planes de la Casa Rosada.
  • El Presidente ofreció la Casa Rosada a Claudia Villafañe, pese a que los clubes Boca Juniors, Argentinos Juniores y la propia AFA en Ezeiza habían ofrecido sus instalaciones. Villafañe consideró el palacio gubernamental como más apto.
  • Alberto no invitó a los principales líderes opositores a la “casa de todos”, pero sí incluyó en la foto a la vicepresidenta Cristina Kirchner y al gobernador bonaerense, Axel Kicillof. Señal clara de que la capilla ardiente montada en el patio interno de Balcarce 50 fue pensada como una tribuna partidaria. Diego Santilli, vicejefe de gobierno porteño dijo luego a A24 que “no quiero decir si nos invitaron o no”.
  • Al llegar al féretro junto al presidente de Argentinos Juniors, Cristian Malaspina, Alberto Fernández no solo colocó la camiseta del Argentinos sobre el cajón, sino también dos pañuelos,: uno de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y otro de Abuelas de Plaza de Mayo.

Mientras ocurría el velatorio y el duelo nacional por tres días, el más sentido popularmente de este siglo, se tomaban otras decisiones políticas transcendentes: se envío al Senado el pliego de Alejo Ramos Padilla para ocupar el juzgado federal 1 de La Plata, que tiene competencia electoral en la provincia de Buenos Aires; un juez amigo que controlaría las elecciones en el distrito más importante del país.

El duelo se dará hoy por terminado porque no suspenderá la sesión de hoy, viernes, en la que la vicepresidenta pretende darle media sanción a la Ley Orgánica del Ministerio Público. Luego tendrá que ser girada a la Cámara de Diputados, pero no están aún los votos para aprobarla. Todavía varios bloques de diputados opositores plantean reparos con el proyecto.

Siguen además los conflictos por la coparticipación porteña, la reforma judicial, el manejo de la pandemia, la economía...

En medio de ese contexto, el velorio de Maradona debía ser la foto que recorriera el mundo, un hito histórico. Por elección de Claudia Villafañe, Alberto Fernández puso en funcionamiento el operativo para replicar aquel velatorio de Néstor Kirchner. “Lo eligió Claudia el lugar, se le ofreció para que eligiera”, dijo a A24.com un funcionario de la intimidad de Fernández en el mediodía de ayer cuando ya comenzaba a respirarse un clima enrarecido en las calles. La cancelación del programa de 48 horas de velorio desacomodó las piezas.

Claudia exigió terminarlo a las 16 en la medianoche de anteayer. Y por la masiva afluencia de público comenzaron las preocupaciones. La primera fue una comunicación de Gianni Infantino, presidente de la FIFA, que pidió extenderla así podía tomarse un vuelo privado desde Suiza. Pero la firmeza de Claudia disuadió al dirigente de subir al avión. No llegaría al velorio. “No pudimos convencerla ni con Infantino”, decía Miguel Cuberos, subsecretario general de la Presidencia, organizador del operativo, en la intimidad de la Casa Rosada.

“Sabemos que quedará mucha gente afuera y eso será un problema. Esperemos que no haya quilombo”, dijo otro funcionario con visible preocupación antes de que llegara la vicepresidenta Cristina Kirchner. “En minutos vamos a comunicar que no podrá entrar más gente”, completó otro. En ese momento, la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, llamó al ministro de Seguridad porteño, Diego Santilli, para que cortara el ingreso de gente en la esquina de Avenida de Mayo y 9 de Julio. Pero la cola llegaba hasta Constitución y el malestar fue inevitable.

Empezaron los desmanes: cinco policías porteños heridos, tres mujeres y dos varones. Al mismo tiempo, incidentes frente a la Casa Rosada por las noticias del inminente cierre.

Comenzaron a presionar los que estaban lejos de la Casa Rosada, con forcejeos. Desde el mediodía, Alberto intentó convencer a Claudia Villafañe para posponer el final del velorio desde las 16 hasta las 20. Pero no había caso. También hablaron el jefe del Gabinete, Santiago Cafiero, el diputado Máximo Kirchner y el propio Cuberos. Cuando ya llegaban los rumores del desorden en el exterior de la Casa Rosada, Cristina saludó a Claudia. Dalma y Giannina prefirieron saludar a la distancia y no la abrazaron. La tensión iba en aumento. Claudia aceptó la sugerencia de Cristina.

Fue entonces que la Casa Rosada anunció dos cambios en el programa para descomprimir la tensión en las calles:

  • Maradona no sería trasladado en un helicóptero de la Policía Federal, sino que iría en un cortejo fúnebre para que todos los hinchas pudieran verlo: el trayecto sería Avenida de Mayo, 9 de Julio y Autopista 25 de Mayo.
  • Se extendía el horario del velorio hasta las 19, con lo cual se intentó reencauzar las filas que iban por los vallados de la Plaza de Mayo hasta la 9 de Julio. Pero todo eso fue inútil. La presión de los simpatizantes venció todos los controles de Balcarce 50 y la muchedumbre irrumpió en la Casa Rosada. Alberto Fernández debió ser evacuado a su despacho y Cristina al del ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro. Unos 300 hinchas con camisetas de Boca y de la selección argentina ganaron el Patio de las Palmeras al grito de “Maradooo”.

Muchos de ellos ingresaron al Salón de los Bustos y tiraron el busto de Hipólito Yrigoyen, otros se lavaban la cara en la fuente del Patio de las Palmeras. En las calles, había gases y corridas. La situación se había descontrolado. La familia Maradona resolvió suspender el velorio y organizar la caravana fúnebre. Wado De Pedro, que estaba con la vicepresidenta, pidió por Twitter a Larreta que frenara esa locura.

Desde la Ciudad no hubo respuesta oficial, pero cerca del Jefe del Gobierno señalaron: “Quisieron sacar un rédito político y ahora nos culpan a nosotros”.

por Mariano Obarrio
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