La Jungla del poder

Preocupado por las encuestas, el Gobierno busca un discurso para llegar a los jóvenes

El segmento entre 18 y 30 años no quiere saber nada con el Gobierno, pero tampoco con la oposición. Las críticas a los que se quieren ir.
Pablo Winokur
por Pablo Winokur |
Alberto Fernández

Alberto Fernández, busca llegar a los jóvenes. (Foto: archivo).

El electorado 18 a 30 está difícil para todos. Pero el Gobierno siente más el impacto. La fuerza de los jóvenes fue siempre un bastión para el kirchnerismo. Mientras Mauricio Macri se hacía fuerte en los de más de 50, el Frente de Todos traccionaba entre los más jóvenes.

Hoy, apenas un 15% de los menores de 30 se siente identificado con el kirchnerismo. Pero tampoco Juntos por el Cambio recupera en ese segmento. Algunos se identifican con los liberales. Y a otros directamente no les interesa nada. “Estamos para atrás entre los jóvenes”, reconocen en La Rosada.

La elección que viene va a ser difícil para La Política (con mayúsculas). Hay que ver lo que pasó en las dos elecciones que hubo hasta ahora: Misiones y Jujuy.

  • En Misiones apenas fue a votar el 59,43% de la gente. La elección con más baja participación de la historia de la provincia.
  • En Jujuy votó el 65%. Es una provincia que en general vota más del 80% del padrón.

El desinterés en las elecciones no puede ser una sorpresa. Incluso, algunos sectores del oficialismo están analizando la posibilidad de pisar el freno a la maquinaria electoral antes de las PASO y focalizar para que la campaña fuerte sea en las generales: “Si la participación es baja, la PASO termina siendo una interna de ellos (Juntos por el Cambio) y evitamos anticipar el resultado general”.

La preocupación por los jóvenes llegó fuerte a la Casa Rosada. Por lo menos se instaló la idea de que hay que hacer algo. Los sub-25 son los que más sufrieron las restricciones, reconocen. “Hay que dar una disputa cultural sobre qué se entiende por libertad”, fue uno de los primeros diagnósticos.

Pusieron al frente de la epopeya a Santiago Cafiero, el jefe de Gabinete, que mantiene look joven a pesar de las canas de la gestión. Lanzó un “Consejo Multisectorial de la Juventud”, con representantes de movimientos sociales, sindicales y empresariales.

Se suponía que tenía que interpelar a los jóvenes, especialmente los desencantados, pero el discurso se fue para otro lado. Criticó a los “argentinos que se van afuera a trabajar de cosas que nunca trabajarían acá”.

“El destino de la juventud no puede ser Ezeiza”, insistió. "Argentina no es ese país de mierda que a veces nos tratar de retratar. Esa idea de que Argentina es un país que se va a dejar pisotear su autoestima es una idea completamente equivocada que destruye cualquier diálogo a futuro”, siguió Santiago Cafiero.

“Desde lo institucional había que hablarles, fue un primer paso”, dicen los que organizan la movida. Antes fue Cristina Kirchner, siempre un paso adelante, la que entendió la necesidad de hablarle a los jóvenes. Ahí surgió la idea de mencionar a L-Gante en un discurso.

La autoestima de Máximo

Siempre que en un gobierno o espacio político se empieza a repetir mucho una idea, es que hay una lógica pensada detrás. Al día siguiente, Cafiero fue a Diputados y el que volvió con la idea de la “autoestima” fue Máximo Kirchner, quizá la voz más autorizada para anticipar los movimientos del oficialismo.

“Tenemos que tener más autoestima como país. O acaso siempre vamos a buscar la validación afuera y no nuestra propia experiencia”, dijo en el cierre de una presentación en que le hablaba directamente a Santiago Cafiero.

“Tuvimos que llegar al punto de que una revista extranjera validara una vacuna (por la Sputnik). Habla de la falta de autoestima que tenemos como país". No queda claro por qué está mal pedir una validación internacional. ¿O hay que confiar en la “validación” de un país que sistemáticamente truchó las estadísticas públicas durante casi 10 años? No hubo autocrítica de Máximo Kirchner por eso.

Hablando de Ezeiza y de truchar cifras, el Gobierno también salió a decir que es falso que la gente se esté queriendo ir del país como había dicho Macri unos días antes desde España. Difundieron, extraoficialmente, un gráfico que muestra que 26 millones de personas dejaron el país en 2018 y 2019; y apenas 700.000 lo hicieron entre 2020 y 2021. El número no indica nada: los 26 millones incluyen turistas y en aquel entonces no había pandemia. El vocero presidencial retuiteó el dato.

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Máximo Kirchner le sigue marcando desde el Congreso los tiempos políticos al Gobierno. No es usual que un jefe de bloque rete al Jefe de Gabinete en público. Es lo que hizo Máximo: “Al mismo tiempo, preguntarles qué vamos a hacer con el Fondo Monetario. Porque si un laboratorio nos obligó a cambiar todo el andamiaje, ¿qué vamos a hacer con el FMI?”. Una apretada al ministro Martín Guzmán.

Mientras, el Gobierno sigue avanzando con Rusia en la posibilidad de un préstamo para pagarle al Fondo Monetario Internacional los vencimientos de 2021 y 2022. En ese discurso, Máximo también criticó a los que están “Jugando al TEG todo el día”. Referencia a las acusaciones de la oposición de que la Argentina está yendo a una alianza con China y Rusia.

“Tenemos motivos de orgullo para poder mirar para adelante, necesitamos que la pandemia pase”, dijo aquel día Cafiero optimista. Y amenazó: “Van a quedar afuera los que no se puedan adaptar a los tiempos que vienen”.

Polémica por las obras sociales

Lo que no queda claro es cuáles son los tiempos que vienen. Esta semana, el Gobierno sorprendió con otra decisión: prohibir por un año a los empleados nuevos que elijan su obra social.

En concreto: vos hoy derivás tus aportes a una obra social que a su vez tiene convenio con una prepaga; si te cambiás de trabajo, por un año vas a tener que quedarte en la obra social del sindicato para el que trabajás y recién después de un año vas a poder volver a derivar los aportes de nuevo a tu obra social o prepaga de toda la vida. En ese año de transición, si querés mantener tu cobertura actual, lo vas a tener que pagar de tu bolsillo.

Una medida que atrasa: ¿quién se queda toda la vida en un mismo trabajo o en un mismo rubro? Quizás no estaba mal para los años 70, cuando la gente entraba a un trabajo a los 18 años y se quedaba hasta que se jubilaba. Otra muestra de la incapacidad del Gobierno de entender a los jóvenes.

El Gobierno pisó durante todo 2021 las tarifas de la medicina prepaga. Lo hizo durante un año de pandemia en que a las empresas de salud no les fue nada bien. Durante todo 2020, no hubo casi posibilidad de brindar prestaciones, lo que complicó mucho a muchos prestadores.

Esta medida le mete más ruido al sistema. “No podemos garantizar de que vaya a ser por un año. En este país todas las cosas empiezan por un año y después se perpetúan”, dice una fuente del sector salud.

El Gobierno insta a todos a “adaptarse a los tiempos que vienen”. No queda claro cuáles van a ser las represalias para los que no se adapten.

Elecciones, el test que viene

Se acerca el cierre de listas y el la Casa Rosada va a tener que traicionar (“cagar”, en la jerga) a muchos sectores que lo acompañan:

  • A los sindicatos les dio el hueso de lo de las obras sociales. No les van a dar lugares en las listas.
  • A los gobernadores les permitieron aumentar impuestos por decreto, algo que habían acordado no hacer en el pacto fiscal que firmaron con Macri. Seguramente el kirchnerismo imponga sus condiciones para el armado de listas.

Para ganar la elección, el Gobierno va a intentar apelar a la superestructura: los acuerdos con los sectores políticos y sociales que le permitieron ganar en 2019. Saben que no les sobra nada.

A nivel nacional, según encuestas que maneja el Gobierno y a las que accedió A24.com la gestión de Alberto tiene un 37% de aprobación y un 63% de rechazo. En la provincia de Buenos Aires, 43% de aprobación y 57% de rechazo. Con ese 43% le podría alcanzar para ganar si mete a todos los que aprueban adentro.

Pero la clave del éxito es que el 57% de rechazo no se aglutina en un solo espacio opositor: Juntos por el Cambio no levanta en Provincia y se desangra en sus conflictos internos. El Gobierno apela a que la candidatura de Florencio Randazzo y la de José Luis Espert terminen robándole a la oposición los votos que necesitaría para intentar dar vuelta la historia.

Si esos números se ratificaran, Alberto podría dormir tranquilo… Por lo menos por un tiempo.

Porque esos números pueden servir para ganar una elección, pero no para darle un futuro a una Argentina que hace 10 años que no crece, con una inflación estructural, con 57% de pobreza y sin una idea clara de cómo se sale de eso. Quizás no alcance con dejar de repetir que “no somos un país de mierda” si se quiere convencer a la gente (y a los jóvenes) de lo contrario; quizás haya que buscar otras ideas.

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