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POLÍTICA

Opinión | El primer año del Frente de Todos, positivo a pesar de todo

Opinión | El primer año del Frente de Todos, positivo a pesar de todo
Telam, Rosario, 07 de agosto de 2019: Acto de cierre de campaña de Frente de Todos que se realiza en el Monumento a la Bandera de esta ciudad. Foto: Sebastián Granata.

Cristina sabía que Alberto Fernández aceptaría su propuesta cuando, en mayo de 2019, le ofreció, nada más y nada menos, que ser el próximo presidente de los argentinos. La jugada sorprendió a propios y ajenos por su originalidad, por su audacia y por su inteligencia estratégica. Con Cristina no alcanzaba para ganar, pero con Alberto tampoco, era necesario además convencer a Sergio Massa de que renunciara su candidatura para unificar la oferta peronista y vencer a Macri.

La victoria del Frente de Todos fue el resultado de dos factores: el alto nivel de rechazo hacia Mauricio Macri y la consolidación de una oferta opositora unificada. El perfil moderado de Alberto Fernández aportó a la original fórmula ideada por Cristina los votos "independientes" que le faltaban al peronismo para regresar al poder.

La estrategia electoral garantizó el triunfo del peronismo, pero sembró dudas acerca de su viabilidad. ¿Se podrá sostener una coalición tan heterogénea? ¿Podrá Alberto Fernández construir un liderazgo con sello propio?¿O será "el gobierno del Frente de Todos" comandado por la vice presidenta Cristina Kirchner?¿Podrá Alberto Fernández cumplir la promesa de ser "el presidente del diálogo y de los acuerdos"?

Alberto Fernández supo aprovechar los primeros meses de su gobierno para esbozar un estilo de liderazgo propio basado en el diálogo y la búsqueda de consensos. La crisis sanitaria le permitió al Presidente desplegar sus dotes pedagógicos, transmitiendo seguridad a la población con una actitud firme, pero al mismo tiempo empática y dialoguista. Alberto explicó y la sociedad entendió que era necesario aplicar severas medidas de aislamiento para preparar el sistema sanitario, aunque ello tuviera graves consecuencias para la alicaída economía argentina.

Las conferencias de prensa junto al gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof y al principal referente de la oposición, Horacio Rodríguez Larreta, se convirtieron en un clásico. La valoración positiva de la imagen presidencial alcanzó picos históricos cercanos al 80% en el mes de abril, pero a medida que la cuarentena se extendió más de lo previsto, la población comenzó a desconfiar de las decisiones del Presidente y a desacatar las recomendaciones de aislamiento.

Horacio Rodríguez Larreta, alcalde del distrito más rico del país, supo leer mejor que Alberto Fernández el humor social y decidió flexibilizar la cuarentena en su distrito. La encuesta de Reyes-Filadoro de agosto en la provincia de Buenos Aires encendió las luces de alarma en el oficialismo, cuando advirtió que la imagen positiva de Horacio Rodríguez Larreta (67%) estaba superando a la imagen del presidente y la del gobernador, incluso en la tercera sección electoral, principal bastión del peronismo.

La extensión de la cuarentena y la ausencia de un mensaje claro a la población que justificara restricciones tan estrictas a la circulación y la actividad económica comenzaron a dañar la imagen del presidente y a limar su liderazgo.

Los errores

La encuesta de diciembre de Reyes-Filadoro en la provincia de Buenos Aires, demuestra que haber extendido la cuarentena tanto tiempo fue el error más importante de su primer año de gobierno. Así lo expresa el 29% de las personas que votaron a Mauricio Macri en 2019 y al 22% de los votantes del Frente de Todos.

Alertado por el aumento de la imagen positiva del jefe porteño, el Frente de Todos decidió suspender el buen trato y el diálogo. El 12% de los votantes del Frente de Todos y de Juntos por el Cambio señalan que ese fue el principal error de Alberto Fernández durante su primer año de mandato.

Rodríguez Larreta, Alberto Fernández y Axel Kicillof (Foto: AFP).
Rodríguez Larreta, Alberto Fernández y Axel Kicillof (Foto: AFP).

Desde el comienzo de su gestión, el Presidente había tenido dos objetivos claros: contener a la población para evitar un estallido social mientras gestionaba un nuevo acuerdo con los bonistas para reestructurar la deuda. El Estado hizo un esfuerzo muy grande para alcanzar el primer objetivo a través del Ingreso Federal de Emergencia (IFE) y el ATP para las empresas. Ambas medidas sirvieron para lograr el primer objetivo. El segundo objetivo fue logrado el 3 de agosto, cuando el gobierno anunció que había llegado a un acuerdo con los principales tenedores de bonos. Sin embargo, según la encuesta de diciembre, la noticia tuvo poco impacto en la opinión pública.

Para la mayoría de los bonaerenses el principal logro fue contener el avance de la pandemia (23%), haber brindado ayuda económica a la población más vulnerable y a las empresas (19%) y haber encaminado el tema de la vacuna (17%).

Las medidas

Durante la campaña, Alberto Fernández prometió ser el presidente del diálogo y de los acuerdos, unir a los argentinos y reactivar la economía. A un año de asumir la dirección de un país plagado de urgencias es complejo hacer un balance de su gestión. Alberto Fernández obtuvo mayor apoyo de la población cuando se mostró como un líder conciliador, abierto al diálogo y dispuesto a trabajar acuerdos con la oposición sobre temas amplios como la gestión de la pandemia.

Sin embargo, diferencias internas dentro de la coalición gobernante obligaron al Gobierno a cometer errores no forzados como el intento de expropiación de la empresa Vicentín. El otro error "táctico" fue haber presentado un proyecto de reforma de la justicia en medio de la pandemia cuando la población estaba preocupada por sobrevivir al virus y a la economía.

El Gobierno dio marcha atrás con el DNU que ordenaba la intervención de Vicentin.
El Gobierno dio marcha atrás con el DNU que ordenaba la intervención de Vicentin.

Nunca quedó claro ante la opinión pública si esas iniciativas surgían del presidente o de la vice presidenta, Cristina Fernández de Kirchner. Alberto Fernández no contó durante este primer año de gobierno con la ayuda de otros funcionarios con capacidad retórica y credibilidad en los medios para defender las medidas oficiales.

Cuando se les pide a los bonaerenses que califiquen el liderazgo de Alberto Fernández, la mitad (46%) lo considera "débil" y la otra mitad (48%) lo considera "fuerte". Del mismo modo se reparten las opiniones a la hora de pensar sobre el futuro de la economía. Quienes apoyan al oficialismo tienen una mirada positiva mientras que aquellos que se oponen al gobierno tienen expectativas negativas.

Este nivel de polarización permite pensar que Alberto Fernández no ha logrado todavía avanzar con la promesa de "unir a los argentinos". El Presidente tiene todavía tres años para cumplir sus objetivos y definir su legado. Considerando la gravedad de los hechos que han puesto en vilo al mundo entero durante el año en curso, el gobierno de Alberto Fernández termina su primer año de mandato con una alta imagen positiva (55%) en la Provincia de Buenos Aires, especialmente entre los jóvenes donde recibe el apoyo del 76% de la población.

Transcurrido un año desde que el Frente de Todos asumió la dirección de un país plagado de urgencias y de un virus letal, el gobierno pudo avanzar muy poco en la resolución de los problemas estructurales que afectan al país, pero no ha perdido el apoyo de sus votantes.

Todavía es muy temprano para saber si Cristina eligió a Alberto Fernández para ganar la elección o para liderar un rumbo de mayor moderación y cooperación política que permita alcanzar los acuerdos básicos que la sociedad argentina va a necesitar para ponerse de pie en medio de un baile agitado que se parece más a un pogo ricotero que a un tango.

(*) Hernán Reyes es director de la consultora Reyes-Filadoro

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por Hernán Reyes
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