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Ferraresi, con el ministro de Educación, Nicolás Trotta (Foto: prensa oficial).
Ferraresi, con el ministro de Educación, Nicolás Trotta (Foto: prensa oficial).
“Se mezcló todo -lamenta ante A24.com un conocedor de las discusiones en el seno kirchnerista-. Hoy se está poniendo en duda si está bien que un gobernador o un intendente se hayan vacunado”. Una cosa, dicen, es la inoculación a Horacio Verbitsky (que nadie quiere defender) y otra muy distinta es que Kicillof se la haya aplicado.
Despejar la bruma
Como sea, el discurso de Kicillof dio ánimos en el frente interno. “Los intendentes se vacunaron en un principio para acabar con esa basura de la campaña antivacunas, que ya se va a estudiar en la historia este desastre que intentaron hacer", dijo el gobernador con su espíritu de docente universitario. Un material de apoyo que fue rápidamente tomado y procesado en el Frente de Todos.
La Cámpora cree que el escándalo por casos puntuales “no puede manchar una campaña de vacunación como la que se viene haciendo”. En esos cálculos, lo que debía hacerse -que era apartar a Ginés- ya se hizo, y ahora queda seguir con el operativo “sin caer en las chicanas" de la oposición que, se quejan, "usa esto para desprestigiar el trabajo”.
“Pasaron de decir que inoculábamos veneno a decir que sólo se vacunan los de La Cámpora”, apuntan. Al respecto, en la agrupación de Máximo Kirchner destacan la decisión del fiscal Guillermo Marijuan de desestimar por “inexistencia de delito” la denuncia de Elisa Carrió contra el Gobierno por supuesto “envenenamiento”.
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Cristina Kirchner posa con su carnet de vacunación (Foto: Twitter).
Cristina Kirchner posa con su carnet de vacunación (Foto: Twitter).
El kirchnerismo cree que, tal como está planteado el caso, los mecanismos están puestos en responder a una “agenda” que no es propia. Muchos en el frente sostienen que cualquier gobierno tiene el derecho de garantizarse un “stock” de vacunas en función de su agenda o “intereses estratégicos”. Fue lo que también dijo la gestión de Vizzotti cuando anunció los nuevos parámetros de monitoreo: "La mayoría de los países decidieron reservar dosis para el personal estratégico de sus gobiernos".
Pero ese último punto es el terreno donde se abonan las dudas. ¿Que muchos nombres de la lista de vacunados son indefendibles? “Sin duda”, admiten, antes de lamentar que el escándalo se hubiera solucionado de antemano con sumarios o desplazamiento de funcionarios. Ahora es tarde y la crisis es nueva.