Se cerró un debate que quedará en la historia
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Se cerró un debate que quedará en la historia

Terminó un ciclo. Fue el final de un proceso que entró en la historia de la vida política y social de la Argentina. Más allá del resultado, la sociedad argentina no va a volver a ser la misma después de este debate.

La discusión planteó cuestiones inéditas en la política argentina, en que miembros de un mismo partido quedaba brutalmente enfrentados entre sí, y a su vez se abrazaban a los de partidos opositores. Esos lazos rotos, llevará tiempo recomponerlos.

La gente en las calles se empezó a interesar por cosas que habitualmente no entiende ni le interesan: las comisiones, los plenarios, los giros, los dictámenes, la media sanción, los 2/3, el plan de labor…

Como nunca la “realpolitik” se movió para intentar torcer voluntades para un lado y para el otro como en un verdadero “House of Cards”. Fue un debate ejemplar, donde todos jugaron al máximo para hacer valer sus visiones. Es sano en una democracia que eso pase.

El paso por el Senado del proyecto dejó algunos puntos oscuros. El nivel de la discusión estuvo muy por debajo de lo que se había visto en Diputados.

Pudimos ver:

  • Una senadora que dijo que no había leído el proyecto, pero votaba en contra.
  • Una senadora que argumentó su voto negativo aduciendo que "Las familias de mi provincia muchas veces terminan adoptando una mascota en lugar de adoptar un niño".
  • Un senador que (quizás sin querer) habló de “violaciones no violentas”
  • Una senadora que –anti reglamentariamente- leyó entero su discurso.
  • Un senador que dijo: ““Imagínense que la madre de Vivaldi le haya negado el derecho a la existencia o la madre de Mozart, o la de Leonardo Da Vinci”.
  • Otro que deslizó que si se votaba la ley nos convertiríamos en chimpancés

Por otro lado, la sesión dejó un pésimo manejo de situación por parte de la vicepresidenta Gabriela Michetti que en ningún momento tuvo el control de la situación y se peleó en varias oportunidades con senadores incluso de propia bancada.

Y amenazó en algunos tramos advirtiendo que “Las fuerzas de seguridad” pedían que la sesión terminara pronto. Un debate de estas características no merecía ser coartado por cuestiones de seguridad. ¿Había otros motivos? ¿Querían hacer coincidir el final de la sesión con la misa que estaba dando Mario Poli?

Más allá de estos detalles se vivió un debate histórico para el Congreso y para la democracia argentina.

Algunos creen que esto recién empieza. Así terminó Miguel Pichetto su discurso de cierre: "Más temprano que tarde el sí va a ganar este debate”.

El camino es largo. Lo importante es que siempre se dé en el marco democrático y aceptando las reglas del juego… se gane, o se pierda.