DIPUTADOS

Tras aceptar cambios, el oficialismo consiguió dictamen para el proyecto de defensa de la soberanía

La iniciativa contempla sanciones por la explotación no autorizada de recursos en el Atlántico Sur, crea un Consejo de Seguridad Nacional y suma una comisión bicameral de control.

El proyecto contempla sanciones por la explotación no autorizada de recursos en el Atlántico Sur y crea un organismo para evaluar inversiones extranjeras. (Foto: archivo).

El proyecto contempla sanciones por la explotación no autorizada de recursos en el Atlántico Sur y crea un organismo para evaluar inversiones extranjeras. (Foto: archivo).

El oficialismo consiguió este miércoles el dictamen de mayoría del proyecto de defensa de la soberanía nacional, una iniciativa que endurece las sanciones por la explotación no autorizada de recursos naturales en el Atlántico Sur y crea un Consejo de Seguridad Nacional con facultades para evaluar inversiones extranjeras en sectores estratégicos. La fecha tentativa para tratarlo en la Cámara de Diputados es el jueves 12 de noviembre, aunque el cronograma podría modificarse por la visita del papa León XIV a la Argentina.

La Libertad Avanza aceptó cambios reclamados por bloques aliados, pero persisten diferencias sobre los artículos vinculados con la injerencia extranjera. (Foto: archivo).

La Libertad Avanza aceptó cambios reclamados por bloques aliados, pero persisten diferencias sobre los artículos vinculados con la injerencia extranjera. (Foto: archivo).

El proyecto, impulsado principalmente por el asesor presidencial Santiago Caputo, incorporó cambios durante las negociaciones con los bloques aliados. Las modificaciones alcanzan las sanciones a empresas vinculadas con la explotación de recursos en las Islas Malvinas, el control parlamentario del nuevo organismo y la definición de las conductas consideradas injerencia extranjera en los procesos electorales.

Pese al avance en comisión, algunos sectores aliados firmaron el dictamen con disidencias y reclamaron nuevas modificaciones antes de la votación en el recinto.

Qué cambia en las sanciones por la explotación de recursos en Malvinas

Uno de los ejes centrales de la iniciativa es el endurecimiento de las sanciones por la explotación no autorizada de recursos naturales en el Atlántico Sur. El alcance no se limita a los hidrocarburos, sino que incluye recursos renovables y no renovables.

El proyecto contempla multas y la suspensión o cancelación de habilitaciones vigentes en la Argentina para empresas, socios y proveedores involucrados en esas actividades.

Sin embargo, las objeciones de los bloques aliados y las preocupaciones transmitidas por Estados Unidos llevaron al oficialismo a modificar el alcance de las responsabilidades. El subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, le había manifestado personalmente al presidente Javier Milei la inquietud de la administración de Donald Trump por las consecuencias que las sanciones podían tener para las compañías de ese país.

A partir de las negociaciones, el texto limita las sanciones a quienes participen directamente en los negocios ilegales: operadoras, licenciatarias, proveedores y accionistas directos de los proyectos. En cambio, quedan excluidos los accionistas minoritarios con participaciones de hasta el 2% y los fondos de inversión indirectos que tengan participación en las empresas explotadoras.

El Consejo de Seguridad Nacional y el control de las inversiones extranjeras

La iniciativa también crea el Consejo de Seguridad Nacional, un organismo que estará presidido por el jefe de Estado e integrado de manera permanente por el jefe de Gabinete, los ministros de Relaciones Exteriores, Defensa y Economía, el secretario de Inteligencia de Estado y la secretaria Legal y Técnica.

A esa composición se incorporó también al Ministerio de Seguridad, a cargo de Alejandra Monteoliva.

El nuevo organismo tendrá la función de coordinar las estrategias de defensa, inteligencia y seguridad interior. Además, podrá controlar, aceptar o rechazar inversiones promovidas por Estados extranjeros y empresas con capitales de esos países en sectores considerados estratégicos, como defensa, telecomunicaciones, energía, hidrocarburos, minería y actividades espaciales.

A pedido de los bloques aliados, el oficialismo habilitó la participación de autoridades legislativas, gobernadores y representantes de otras áreas del Estado como miembros no permanentes cuando los temas tratados lo requieran.

El proyecto también precisa las competencias de la Prefectura Naval y del Comando Conjunto Marítimo, aunque no establece una regla de intervención primaria y subsidiaria entre ambas fuerzas.

La comisión bicameral que reclamaron los aliados

Otro de los cambios incorporados es la creación de una Comisión Bicameral de Seguimiento en el Congreso, que tendrá facultades para auditar las decisiones y los procedimientos del Consejo de Seguridad Nacional.

La propuesta fue impulsada por el diputado Eduardo Falcone, del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), con el objetivo de establecer un mecanismo de control parlamentario sobre un organismo integrado principalmente por funcionarios del Poder Ejecutivo.

Según el cambio anunciado, el Gobierno deberá informar a la bicameral, dentro de las 48 horas, las medidas de seguridad que adopte el Consejo.

La incorporación de este mecanismo busca responder a los cuestionamientos sobre la concentración de facultades en el Ejecutivo y garantizar que el Congreso tenga acceso a información sobre las decisiones del nuevo organismo.

Qué establece el proyecto sobre la injerencia extranjera

La iniciativa también modifica el artículo que prevé penas de cinco a doce años de prisión para quienes, por cuenta, orden o financiamiento de un Estado extranjero, alteren procesos electorales o manipulen la opinión pública.

El dictamen incorpora una definición de “campaña de injerencia extranjera”. La describe como un conjunto de acciones planificadas, sistemáticas, clandestinas, engañosas, coercitivas o ilícitas destinadas a alterar elecciones, afectar la formación de la voluntad política o condicionar decisiones de las autoridades.

A su vez, establece exclusiones expresas para evitar que determinadas actividades queden comprendidas en esa figura penal. Entre ellas se encuentran la actividad diplomática ajustada al derecho internacional, la expresión pública y atribuida de opiniones de un Estado extranjero, el ejercicio periodístico, la investigación académica y la representación abierta y regulada de intereses.

Pese a los cambios, algunos bloques aliados que acompañaron el dictamen con disidencias reclaman nuevas precisiones, especialmente en los artículos 127, 128 y 129.