A tono con el ultimo viaje de Fernández a Bolivia, en el entorno de Macri remarcan que los ciudadanos de dicho país que residen en la Argentina no tuvieron problemas para votar en las elecciones e incluso por pedido de la Casa Rosada se abrieron varias escuelas para que lo puedan hacer.
Macri, sin embargo, no reniega de la necesidad de las PASO para mantener la unidad en Juntos por el Cambio. Como tampoco lo hace el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Eso mismo le transmitió como concepto clave al presidente del bloque de Vamos Juntos en la Ciudad, el legislador Diego García Vila, y al miembro del Consejo de la Magistratura porteño, Francisco Quintana, a quienes recibió el miércoles.
Luego de su raid mediático, y que generó fuertes cruces dentro de la cúpula de Juntos por el Cambio, Macri volverá a bajar el perfil y sus apariciones serán solo en los zooms quincenales de la coalición opositora.
El próximo tendrá como uno de los puntos clave la elección en los Estados Unidos. Macri mantiene una buena relación con el ex presidente Barack Obama, con quien comparte un canal de dialogo abierto que incluyó una carta en la que ex mandatario norteamericano lo felicitó por su presidencia y que recibió en enero de este año; también es bueno su trato con el saliente Donald Trump. Macri sostiene que la relación con el país del norte debe ser cordial por todos los objetivos que tiene Argentina por delante.
“La relación de Macri con Obama es y sigue siendo buena. La que tuvo con Trump fue una relación buena por los intereses que tenían en común”, explican cerca del ex presidente. La conexión Obama aparece como uno de los dos puentes que tiene Juntos por el Cambio con el recientemente elector presidente Joe Biden (vicepresidente de las dos presidencias de Obama) junto con la relación del funcionario de Educación de la Ciudad, Gabriel Sánchez Zinny.
Mantener esos canales abiertos son de vital importancia según le dejó trascender a su círculo más íntimo Macri debido a que se encuentra convencido de que Fernández será “el último presidente populista de la Argentina”. Es que el ex mandatario tiene la certeza, como también la preocupación, de que la crisis que dejará la pandemia del coronavirus tendrá un impacto mucho mayor de que se vislumbra por ahora.
“Es muy pesimista con respecto a la pospandemia, pero muy optimista porque está convencido de que va a ser el último gobierno populista de la historia”, le dijo a este medio una de las personas de trato diario con el ex presidente.