En el barro

Volvió Luis D'Elía, el pobre maestro que admiraba a Cavallo

D'Elía, en libertad condicional, es el flamante delegado mediático-territorial del Presidente. Entretelones de su función en defensa de Martín Guzmán.
Edi Zunino
por Edi Zunino |
D´Elia y Alberto Fernández en el Encuentro Internacional por la Vivienda

D´Elia y Alberto Fernández en el Encuentro Internacional por la Vivienda, el Ambiente y el Hábitat Popular 2022

La historia debe reconocerle a Luis D’Elía que, allá en los albores de los 90, fue el fundador del movimiento piquetero desde aquellos memorables cortes de la ruta 3, en La Matanza profunda. Él y Juan Carlos Alderete –hoy diputado nacional y todavía líder de la Corriente Clasista y Combativa- fueron los emergentes callejeros de los despojos que había dejado la hiperinflación en el Conurbano porteño y los centros más poblados del país.

Tampoco se le puede negar su costado pasional, que tantas escenas desbocadas aportó a la Argentina con las vísceras al aire del 2001 para acá, entre el “que se vayan todos” y la “década ganada”. Se sabe que cuando D’Elía quiere, ama; y que cuando no quiere, odia. Así fue que llegó a convertirse en el más kirchnerista de los K, tal como ahora –en la etapa post Ezeiza- viró con su verborrágica vehemencia rumbo a un albertismo inquebrantable.

Tiene dos claros frentes de combate:

1) La Cámpora. Su cerrada defensa del ministro Martín Guzmán implica, más bien, un contraataque a las tropas del primogénito de Néstor y Cristina. Del lado de Máximo y el “Cuervo” Larroque susurran –por ahora- que “Luis quedó dolido” porque, durante sus mil días de prisión, los compañeros solidarios se contaron con los dedos de una mano. Pasó a ser piantavotos.

2) El Polo Obrero. Acusó a la agrupación de izquierda comandada por Eduardo Belliboni de “cobrarles a los pobres” que reciben planes sociales. La marcha nacional a Plaza de Mayo que prometen estos grupos para mediados de mes podría ser un golpe durísimo para un gobierno peronista.

Mientras buena parte de la dirigencia piquetera oficialista tiene el bozal que a veces imponen los cargos públicos, él puede decir lo que otros no. Claro que la “palabra autorizada” de Luis D’Elía en materia de kirchnerismo, pobreza y territorialidad contrasta fuerte contra el desprestigio acumulado en los últimos años. Nadie sabe muy bien en los equipos de comunicación oficiales, al menos hoy por hoy, cuánto suman sus dardos envenenados. Sin embargo, este lunes, el presidente Alberto Fernández premió sus servicios con un emotivo abrazo, durante un evento internacional sobre tierras, viviendas y hábitat. Ante la duda…

WhatsApp Image 2022-05-03 at 12.53.21 PM (1).jpeg

No es la primera vez que D’Elía cambia el rumbo. Tampoco es la primera vez que defiende a un ministro de Economía cuestionado. Hace veintiocho años, cuando ya era un adulto de 37, le escribió una sentida carta pública a Domingo Felipe Cavallo, en la que lo saludó “fraternalmente”. La firmaron juntos con el citado Alderete, el 7 de abril de 1994. Pleno auge de la convertibilidad.

Vale la pena reproducir sus párrafos centrales, sobre todo para corroborar hasta qué punto puede celebrarse mientras está sucediendo aquello mismo que luego, una vez que fracasa, se decidirá condenar. Nuestros políticos suelen transitar sus vidas informativas entre el Diario de Yrigoyen y el diario del lunes.

Vamos a la carta:

• “El catastrofismo de ciertos intelectuales generadores de opinión, los análisis políticos de ‘medio pelo’ y los criterios de la pseudointelectualidad hipócrita, intentan instalar en los medios masivos de comunicación una serie de cuestionamientos a la política económica que ni de lejos se asoma a la percepción que de ella tiene nuestro Pueblo, en especial los más humildes”.

• “La estabilidad económica, el acceso a determinado tipo de crédito, la movilización de la obra pública (en particular en los barrios marginales) y el fenomenal ordenamiento de la economía son, a pesar del abismo que intenta asestar esta nueva forma de intelectualidad antipopular, una conquista irreductible que Pueblo y Gobierno hemos alcanzado juntos, con la conducción política del Presidente Menem y con la invalorable pericia técnica de usted y su equipo de colaboradores”.

• “Tenemos motivos de sobra para tener Esperanzas, tenemos la certeza profunda de que estamos en el camino correcto, tenemos la decisión irreversible de acompañarlo en la construcción de un país donde una economía eficiente como la que Ud. conduce, pueda conjugarse con la Justicia Social, sin echar los esfuerzos del conjunto por la borda”.

• “Es cierto que quizás algunos funcionarios tendrían que obrar más cristalinamente, pero no es menos cierto que la corrupción es tema y puntual y que, en algún momento, habrá que prestarle la atención debida, pero que al lado de las enormes cuestiones que usted ha podido resolver y plasmar en la cotidianeidad de los ciudadanos pierde su relevancia y peso específico”.

• “Sepa usted que puede contar con nosotros, que desde los humildes podremos hablar de sentir y de las necesidades de nuestro pueblo, para arrancarles las caretas a aquellos que con deshonestidad intelectual y desde las comodidades de la pequeña burguesía intentan hundirnos en la desesperanza y quebrar nuestro desarrollo como Nación”.

Firmado: Luis Ángel D’Elía. Puso el DNI, también.

s