La llegada de Daniel Osvaldo, sin dudas, revolucionó a Boca. Con él, se sumó jerarquía en el plano futbolístico, considerando su experiencia en el fútbol europeo. Y en este aspecto, hasta el momento su rendimiento alcanzó las expectativas, ya que convirtió seis goles (tres por la Copa Libertadores y tres por el torneo local) y se transformó rápidamente en un jugador fundamental para Rodolfo Arruabarrena.