Josiane cuenta que ingresó en el hospital a las 7.40 de la mañana de ese viernes tras sentir fuertes contracciones. "Era la maternidad más cercana a mi casa. Tomaron mi expediente y me remitieron a un triaje, pero sólo me midieron la presión arterial y me pidieron que esperara. No hicieron un examen de tacto", dice el ama de casa.
Cuando llegó, pidió ayuda pero tuvo que esperar unos 40 minutos para ser atendida. Entonces, una enfermera dijo que Josiane tendría que ir caminando a la habitación. Ella respondió que no podía, que su niña estaba a punto de nacer. Josiane también es madre de un niño. Aun así, según el informe policial, Josiane fue obligada a levantarse y caminar.
Josiane cuenta que, tras romperse la bolsa, su marido intentó conseguir una silla de ruedas, pero no hubo tiempo de que llegara el equipo. "No podía permanecer sentada. Necesitaba acostarme, pero no había manera. Así que me senté en el borde del asiento, casi tumbado. Fue entonces cuando sólo sentí que el bebé salía y oí el sonido de su caída al suelo", detalla la madre.
En ese momento, según ella, aparecieron varios profesionales del equipo del hospital para ayudar a la niña. "Hasta ese momento no había nadie a mi lado, pero cuando vieron lo que pasó, todos vinieron", dice.