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Cómo limpiar y desinfectar el inodoro: el infalible truco de un ingeniero químico

Mantener el inodoro limpio y desinfectado es clave para la higiene del baño.

Mantener el inodoro limpio y desinfectado es clave para la higiene del baño

Mantener el inodoro limpio y desinfectado es clave para la higiene del baño

Mantener el inodoro limpio y desinfectado es fundamental para la higiene del baño, aunque no se trata exactamente de lo mismo. Mientras la limpieza permite retirar la suciedad visible, la desinfección busca eliminar los microorganismos que quedan en distintas partes del sanitario.

Un error frecuente, según explica el ingeniero químico Diego Fernández en su canal de YouTube "Renovando con ideas", es utilizar vinagre para eliminar la carga bacteriana. Sin embargo, este producto no es suficiente.

Cómo limpiar y desinfectar el inodoro paso a paso

El primer paso consiste en retirar la suciedad seca. Antes de mojar las distintas zonas, hay que sacar el polvo, las pelusas y los pelos acumulados en el exterior. Para hacerlo, se recomienda utilizar soplador o secador de cabello.

Después, llega el momento de ocuparse del interior del inodoro. Se coloca detergente en polvo y se frota bien con la escobilla sanitaria para remover la suciedad.

A continuación, se prepara la solución desinfectante. La recomendación es colocar 20 ml de amonio cuaternario en 500 ml de agua dentro de un rociador. También se puede utilizar un desinfectante habitual, siempre siguiendo las cantidades indicadas por el fabricante.

Antes de pulverizar, es importante proteger la boca y la nariz para evitar respirar las partículas que quedan suspendidas en el aire. Luego se aplica la solución sobre la parte exterior, la tapa, la base, las paredes cercanas y el piso.

Una vez aplicado, el producto debe permanecer entre 2 y 5 minutos sin secarse, para que actúe sobre los gérmenes y las bacterias.

Por último, se pasa un paño de fibra húmedo exclusivo para el sanitario. Para evitar trasladar la suciedad de un lugar a otro, conviene comenzar por las zonas menos contaminadas, como la tapa o el tanque, y terminar en aquellas con mayor contacto o presencia de bacterias, como la base y el piso.

De esta manera, el procedimiento permite combinar la remoción de la suciedad visible con la desinfección y lograr una correcta higiene del baño.

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