El locro argentino, esa preparación emblemática de la gastronomía nacional, se transforma en cada 1º de mayo en mucho más que un simple guiso. En esa jornada, que conmemora el Día del Trabajador, su sabor cobra un sentido simbólico: es sinónimo de identidad, memoria y solidaridad. Preparar y compartir un buen plato de locro no es solo una tradición: es un ritual que une generaciones.
















