En odontología, la movilidad de los dientes se evalúa y clasifica en cuatro grados de severidad:
- Grado 0: es el estado normal, en el que no existe movilidad detectable de la pieza dental.
- Grado 1: presenta una movilidad leve, con una oscilación de hasta 1 milímetro en sentido anteroposterior, es decir, hacia adelante y hacia atrás.
- Grado 2: la movilidad es superior a 1 milímetro en sentido anteroposterior, por lo que se considera una condición clínica de mayor gravedad.
- Grado 3: se trata de una movilidad severa. El diente presenta desplazamiento no solo en sentido horizontal, sino también en sentido vertical. Según el especialista, en este grado la pieza dental se encuentra prácticamente perdida.
Cuáles son las principales causas de la movilidad dental
Origen bacteriano: enfermedad periodontal
Mecanismo de origen: la acumulación de placa bacteriana, producto de hábitos deficientes de higiene bucal, puede calcificarse hasta convertirse en sarro. Este inflama los tejidos gingivales e infecta el ligamento periodontal, lo que ocasiona la reabsorción y pérdida progresiva del hueso de soporte.
Indicadores clínicos: entre los principales signos se encuentran la inflamación y el sangrado de las encías, la alteración del tono del diente hacia un color amarillento u ocre debido al sarro adherido y la retracción gingival, con exposición visible de la raíz dental.
Tratamientos según la severidad:
- Higiene y prevención: según Sánchez Pérez, mantener la cavidad oral limpia mediante tres cepillados al día, utilizar seda dental diariamente y realizar limpiezas profesionales periódicas para retirar el sarro, que no puede eliminarse mediante el cepillado convencional.
- Grado 1: una limpieza profesional profunda y un adecuado tratamiento periodontal permiten reducir la movilidad o lograr que desaparezca por completo.
- Grado 2: además del tratamiento de limpieza, el odontólogo puede considerar la férulización, que consiste en unir los dientes afectados entre sí para inmovilizarlos. También requiere un control periodontal permanente.
- Grado 3: según el especialista, la restauración en este nivel resulta sumamente difícil o imposible, por lo que habitualmente se indica la extracción del diente.
Traumatismos e impactos mecánicos
Mecanismo de origen: los golpes frontales directos, algunos hábitos inadecuados, como tirar de objetos o romper estructuras con la dentadura, y la masticación accidental de alimentos extremadamente duros pueden provocar movilidad dental. En los tratamientos de ortodoncia también se genera una movilidad ligera y transitoria mediante la inflamación controlada del ligamento periodontal.
Riesgos por falta de atención: aunque la inflamación inicial ceda, un traumatismo severo puede provocar la muerte del nervio dental o necrosis pulpar. Esto puede generar el oscurecimiento del diente y una infección asintomática en el ápice de la raíz, capaz de destruir progresivamente el hueso de soporte.
Tratamiento propuesto: ante un traumatismo, el profesional indica acudir de inmediato al odontólogo para descartar, mediante una evaluación clínica y radiográfica, la existencia de fracturas en la raíz o en el hueso. Si la lesión se limita a una inflamación del ligamento, puede indicar antiinflamatorios y realizar un seguimiento periódico de la vitalidad y la coloración de la pieza.
Malposición dental y alteraciones de la oclusión
Mecanismo de origen: la alineación incorrecta de la dentadura impide una distribución uniforme de las fuerzas que intervienen en la masticación. Cuando la mordida hace contacto únicamente sobre un número reducido de dientes, se genera una sobrecarga mecánica continua que inflama el ligamento periodontal y puede ocasionar la necrosis del nervio dental, incrementando la movilidad.
Tratamiento propuesto: en este caso, el profesional sostiene que se requiere un tratamiento de ortodoncia, mediante brackets o alineadores transparentes, con el objetivo de posicionar los dientes de manera adecuada y redistribuir equilibradamente las cargas durante la masticación.