- Enjuagues antisépticos: realizar gárgaras con una mezcla de media cucharadita de sal o bicarbonato de sodio en medio vaso de agua tibia puede ayudar a desinfectar la zona y reducir la inflamación.
- Geles farmacológicos: la aplicación de gel de ácido hialurónico o corticoides tópicos sobre la lesión previamente secada protege la zona afectada y acelera la curación. Los anestésicos tópicos como la lidocaína o benzocaína en gel brindan un alivio temporal de las molestias.
- Agentes naturales: la aplicación puntual de miel o gel de aloe vera contribuye a desinflamar. Se aconseja precaución con la miel en pacientes con recesión gingival, dado que su contenido de azúcar puede desencadenar sensibilidad dental.
- Alimentación: mientras la úlcera permanezca activa, se debe evitar el consumo de alimentos picantes, ácidos o extremadamente calientes.
Cómo prevenir la aparición de aftas
Para prevenir la reaparición frecuente de estas lesiones, se recomienda mantener un aporte nutricional adecuado que incluya alimentos ricos en hierro, zinc y vitamina B12.
También es importante mantener una higiene bucal suave, utilizar un cepillo de cerdas blandas y suspender temporalmente el uso de pastas dentales con lauril sulfato de sodio si se sospecha una alergia a este compuesto.
En caso de utilizar brackets o alambres de ortodoncia que provoquen una fricción constante, se puede recurrir a cera para ortodoncia, previa consulta con el dentista. Además, se recomienda incorporar técnicas para el manejo y control del estrés.
Cuándo consultar al médico o al dentista
Se aconseja acudir a una valoración médica o dental cuando la lesión sea de tamaño excesivo, persista por más de dos semanas o se presente con una frecuencia elevada, a fin de descartar patologías de mayor severidad.