Salud

Aftas: por estas razones no dejan de salirte en la boca

Las aftas pueden aparecer por distintos factores y, cuando se repiten con frecuencia, conviene prestar atención a sus posibles desencadenantes. El odontólogo Federico Baena Q explica cuáles son las causas más habituales, cómo aliviar las molestias y cuándo es necesario consultar.

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Las aftas en la boca son lesiones frecuentes que pueden causar ardor y dolor.

Las aftas en la boca son lesiones frecuentes que pueden causar ardor y dolor.

Las aftas bucales son pequeñas úlceras o llagas que aparecen en la mucosa de la boca y afectan principalmente la cara interna de las mejillas, la lengua, las encías y la zona interior de los labios. Se caracterizan por una coloración blanca o amarillenta rodeada por un borde rojizo e inflamado, que suele provocar ardor y dolor agudo.

A diferencia del herpes labial, según explica el odontólogo Federico Baena Q, las aftas no son contagiosas y no existe riesgo de transmisión entre personas. Por lo general, su evolución abarca entre 7 y 14 días hasta la cicatrización espontánea. Sin embargo, los traumatismos sobre la zona o la ingesta de sustancias irritantes pueden prolongar las molestias.

Por qué aparecen las aftas bucales

La aparición de estas lesiones puede responder a distintos factores físicos, emocionales y sistémicos. Entre los principales se encuentran:

  • Traumatismos locales: las mordeduras accidentales en la mucosa oral o el uso de un cepillo dental con una técnica o cerdas demasiado agresivas pueden favorecer su aparición.
  • Estrés y fatiga: los cuadros de tensión emocional, preocupaciones o agotamiento físico también pueden actuar como factores desencadenantes.
  • Deficiencias nutricionales: la insuficiencia de micronutrientes como vitamina B12, hierro, ácido fólico o zinc puede estar relacionada con la aparición de estas lesiones.
  • Alimentos irritantes: los cítricos, el chocolate, los frutos secos y las preparaciones altamente picantes pueden desencadenarlas o aumentar las molestias.
  • Factores hormonales: las fluctuaciones vinculadas a determinadas etapas del ciclo menstrual también pueden influir.
  • Hipersensibilidad química: puede existir una reacción al lauril sulfato de sodio, un compuesto presente en diversas pastas dentales y enjuagues bucales.
  • Condiciones sistémicas: cuando las aftas son recurrentes y de gran tamaño, se debe considerar la posibilidad de enfermedades autoinmunes o gastrointestinales subyacentes.

Cómo aliviar las aftas bucales

Existen distintas alternativas para mitigar el malestar y favorecer la recuperación de los tejidos afectados:

  • Enjuagues antisépticos: realizar gárgaras con una mezcla de media cucharadita de sal o bicarbonato de sodio en medio vaso de agua tibia puede ayudar a desinfectar la zona y reducir la inflamación.
  • Geles farmacológicos: la aplicación de gel de ácido hialurónico o corticoides tópicos sobre la lesión previamente secada protege la zona afectada y acelera la curación. Los anestésicos tópicos como la lidocaína o benzocaína en gel brindan un alivio temporal de las molestias.
  • Agentes naturales: la aplicación puntual de miel o gel de aloe vera contribuye a desinflamar. Se aconseja precaución con la miel en pacientes con recesión gingival, dado que su contenido de azúcar puede desencadenar sensibilidad dental.
  • Alimentación: mientras la úlcera permanezca activa, se debe evitar el consumo de alimentos picantes, ácidos o extremadamente calientes.

Cómo prevenir la aparición de aftas

Para prevenir la reaparición frecuente de estas lesiones, se recomienda mantener un aporte nutricional adecuado que incluya alimentos ricos en hierro, zinc y vitamina B12.

También es importante mantener una higiene bucal suave, utilizar un cepillo de cerdas blandas y suspender temporalmente el uso de pastas dentales con lauril sulfato de sodio si se sospecha una alergia a este compuesto.

En caso de utilizar brackets o alambres de ortodoncia que provoquen una fricción constante, se puede recurrir a cera para ortodoncia, previa consulta con el dentista. Además, se recomienda incorporar técnicas para el manejo y control del estrés.

Cuándo consultar al médico o al dentista

Se aconseja acudir a una valoración médica o dental cuando la lesión sea de tamaño excesivo, persista por más de dos semanas o se presente con una frecuencia elevada, a fin de descartar patologías de mayor severidad.

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