El error que cometen muchos de los que tienen gatos
Conocer los hábitos de los gatos dentro de casa ayuda a que se mantengan tranquilos y saludables.
Conocer los hábitos de los gatos dentro de casa ayuda a que se mantengan tranquilos y saludables.
Colocar el plato de comida de un gato junto a su bebedero o en lugares como el baño es algo habitual en muchos hogares. Sin embargo, los veterinarios desaconsejan esta práctica, dado que no respeta las necesidades instintivas del animal y podría afectar su salud.
A diferencia de los perros, los gatos suelen beber poca agua, un hábito heredado de sus ancestros salvajes, que obtenían gran parte de la hidratación a través de la carne de sus presas. Por eso, incentivar que consuman líquidos es fundamental para prevenir problemas urinarios y renales, bastante comunes en esta especie.
Según los especialistas, en estado salvaje los felinos evitan beber cerca de la comida porque podrían asociar ese lugar con agua contaminada.
Si el bebedero está junto al comedero, muchos gatos lo ignoran o reducen su ingesta. Esta combinación, sumada a su bajo impulso natural de beber, puede derivar en deshidratación, formación de cristales urinarios o enfermedades del tracto urinario inferior.
¿Dónde colocar la comida y el agua del gato en casa?
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Aunque algunas personas eligen el baño por comodidad o porque es un lugar más fresco o apartado, este no es un sitio adecuado para el alimento ni para el agua.
Allí hay olores fuertes, humedad constante y productos químicos que pueden afectar el olfato del gato o incluso contaminar lo que consuma.
Los gatos son muy sensibles a su entorno y pueden rechazar la comida si se sienten incómodos. Comer o beber en un espacio poco amigable puede generar estrés, falta de apetito o cambios en el comportamiento.
Qué recomiendan los veterinarios
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Para mantener una rutina saludable, los veterinarios aconsejan:
Mantener el comedero y el bebedero separados por al menos un metro y medio.
Ubicarlos lejos del arenero, ya que los gatos no toleran alimentarse cerca de donde hacen sus necesidades.
Evitar zonas con mucho tránsito o ruidos molestos, como pasillos o cocinas con electrodomésticos.
Ofrecer agua fresca todos los días y, si es posible, considerar fuentes automáticas, que suelen atraer más a los gatos por su sonido y movimiento.
Limpiar diariamente los recipientes para evitar bacterias, malos olores o sabores extraños.